Falsedades, justificaciones y miedos (II)
Ni antes ni durante las conversaciones del CMA, se mencionó la imperiosa y obligante necesidad por parte de Panamá de configurar todo un aparato de seguridad específico para el área del Canal. Definitivamente que no se nos dijo nada de ello, porque hubiésemos visto la verdadera intención. He obtenido la información de que por canales diferentes a la Cancillería en el mes de mayo del año que cursa, se le hizo la propuesta al Ministerio de Gobierno y Justicia, cosa que ha sido corroborada por los documentos que se han publicado en sendos diarios de la localidad. Documentos que son reconocidos por el Departamento de Estado o la Casa Banca "como documentos internos de la embajada en Panamá". Leyendo estos documentos se da uno cuenta dónde nace el concepto de Seguridad para el Canal.
Si estamos hablando de principios, entonces, no podía el gobierno anterior hacer absolutamente nada con respecto a una propuesta que de pies a cabeza contradice la forma que tenemos de pensar y actuar. Los voceros del actual gobierno quieren al estilo goebeliano repetir y repetir que el gobierno anterior no hizo nada con respecto a esta propuesta y que ellos en 3 meses lo han tenido que hacer todo. Lo único que demuestra esto es que existía una gran voluntad para hacer ese trabajo. Durante la campaña electoral, todos los candidatos a la presidencia hablaron de hacer cumplir los Tratados Torrijos Carter y del tema de seguridad se habló sólo de la Seguridad Pública por ser un tema que marcaba insistentemente en las encuestas de opinión pública. Nadie habló de la necesidad de una seguridad especial para el Canal, era totalmente lógico que nadie lo hiciera, porque se hubiese quemado. Por eso considero que no se está diciendo la verdad y que lo que se está buscando es justificar lo que quieren hacer. Si de los temas eminentemente sociales no se ha presentado ni un sólo proyecto y de éste ya hay una solución, al genio que lo hizo hay que contratarlo, aunque probablemente no sea nacional.
Hay panameños que no han entendido en todas su intensidad lo que va ocurrir el 31 de diciembre y caen en lo que desde 1821 hemos caído los panameños, como si estuviésemos malditos. Maldición que nos ha desarrollado un complejo de impotencia ante el futuro. Nos independizamos de España y no supimos qué hacer y nos unimos a Colombia. Nos separamos (o nos separaron) de Colombia y caímos en manos de los Estados Unidos. Para quitarse de encima a Noriega fueron a buscar a los gringos y hasta se retrataron con ellos en los fuertes y la Presidencia, el 5 de diciembre de 1990 los volvieron a llamar. Ahora que estamos a unos días de lograr una etapa de nuestra vida por la que han muerto muchos panameños, el Ministro que entró al puesto, en la reunión con la Ministra que salió de ese mismo puesto, el tema que más le interesó fue el de los documentos que habían sido rechazados, ¿para qué? Para continuar con la maldición.
Sostengo mi posición de que con los norteamericanos, por esa larga historia que tenemos en conjunto debido al Canal, somos como un matrimonio que se disuelve, pero que por los hijos y otros intereses en común se mantiene la relación. Esas parejas que se desintegran y quedan de enemigos, entran en un verdadero infierno, peleándose los hijos, las casas, los carros, los muebles etc. Pero la relación que persiste después de una disolución tiene que ser de respeto mutuo, sabiendo ambos que tienen intereses comunes indisolubles. Pero aún en esas relaciones se cumplen etapas, nuestra etapa ahora es que se cumplan los Tratados y creo que en eso estamos todos y esa transición se ha hecho bien.
En párrafos anteriores decía que debido a las múltiples explicaciones que hemos dado, pareciera que ahora hay más comprensión hacia la posición panameña, ya que estoy seguro que el concepto de base militar ha quedado atrás. Como dice mi amigo Jorge Eduardo Ritter, quizás el concepto de tutelaje abierto o público es el que ahora tiene prelación en ciertos sectores, pero en las condiciones actuales va a ser riesgoso, imprudente y temerario el someter el futuro de unas relaciones a una imposición que tiene más carácter de soberanía que de política.
La próxima etapa, la de un acuerdo es la que viene después de cumplido los tratados y esa etapa no tiene nada que ver con una interpretación muy especial de lo que debe ser la seguridad del Canal, si se hace sobre la base de ese tema, estamos creando los cimientos de una nueva fuente de problemas entre los dos países. Los acuerdos deben ser políticos, económicos, tecnológicos, educativos, etc. y estos acuerdos sí reforzarán de por vida nuestras relaciones y hará más seguro el Canal.
Esta etapa no puede ni debe ser cumplida cuando una de las partes esta en medio de un litigio electoral, porque nos convierten en el jamón del emparedado, situación en la que estamos ahora. En ese sentido, creo que el presidente Clinton nos ha hecho un favor en no venir a los actos protocolares del día 14 de diciembre, y cuando dice él que este tema de las relaciones con Panamá hay que manejarlo con mucha calma, está mandando el mensaje a quien debe recibirlo de que las relaciones con nuestro país, no serán tema electoral. A otros les tira la línea de que esas relaciones con nuestro país, serán de otro tipo. Corroborando ese estilo de política de su gobierno y de los Demócratas de ese país, declara que en 5 años saldrán de Viequez, Puerto Rico y su vocero declara que los documentos que están circulando en Panamá, son documentos internos de la embajada de ellos y que no tienen vigencia en las conversaciones actuales con nuestro país. Más claro no canta un gallo.
Analicemos bien las cosas, no nos apresuremos. Las condiciones están dadas para discutir este tema fuera de los escenarios en que esta enmarcado ahora mismo y donde estamos sintiendo las diferentes presiones que se han desencadenado, por haber pisado esa tabla. Presiones que nos llevan a toda marcha a presentar un plan de Seguridad Nacional delimitado sólo para el Canal, tal como lo pensaron los militares nuestros del pasado. A esto le seguirá una carrera armamentista y de más personal bajo las armas, cuando todavía tenemos grandes prioridades por resolver.
Los miedos o temores que puedan justificar la prisa que se tiene en este tema, son los mismos que a lo largo de nuestra historia han condicionado el complejo maldito y que quizás sea menester ese miedo colectivo a un análisis profesional colectivo y hacer entender a la población que sin declararnos ni pretendiendo ser enemigo de ningún país y menos de los Estados Unidos podemos hacer de este país, a partir del año 2000, uno de los mejores países del mundo. Para eso tenemos el recurso humano, tenemos los recursos económicos, y sobre todo, tenemos la voluntad que nos llevara a sentirnos orgullosos de ser panameños.
Si estamos hablando de principios, entonces, no podía el gobierno anterior hacer absolutamente nada con respecto a una propuesta que de pies a cabeza contradice la forma que tenemos de pensar y actuar. Los voceros del actual gobierno quieren al estilo goebeliano repetir y repetir que el gobierno anterior no hizo nada con respecto a esta propuesta y que ellos en 3 meses lo han tenido que hacer todo. Lo único que demuestra esto es que existía una gran voluntad para hacer ese trabajo. Durante la campaña electoral, todos los candidatos a la presidencia hablaron de hacer cumplir los Tratados Torrijos Carter y del tema de seguridad se habló sólo de la Seguridad Pública por ser un tema que marcaba insistentemente en las encuestas de opinión pública. Nadie habló de la necesidad de una seguridad especial para el Canal, era totalmente lógico que nadie lo hiciera, porque se hubiese quemado. Por eso considero que no se está diciendo la verdad y que lo que se está buscando es justificar lo que quieren hacer. Si de los temas eminentemente sociales no se ha presentado ni un sólo proyecto y de éste ya hay una solución, al genio que lo hizo hay que contratarlo, aunque probablemente no sea nacional.
Hay panameños que no han entendido en todas su intensidad lo que va ocurrir el 31 de diciembre y caen en lo que desde 1821 hemos caído los panameños, como si estuviésemos malditos. Maldición que nos ha desarrollado un complejo de impotencia ante el futuro. Nos independizamos de España y no supimos qué hacer y nos unimos a Colombia. Nos separamos (o nos separaron) de Colombia y caímos en manos de los Estados Unidos. Para quitarse de encima a Noriega fueron a buscar a los gringos y hasta se retrataron con ellos en los fuertes y la Presidencia, el 5 de diciembre de 1990 los volvieron a llamar. Ahora que estamos a unos días de lograr una etapa de nuestra vida por la que han muerto muchos panameños, el Ministro que entró al puesto, en la reunión con la Ministra que salió de ese mismo puesto, el tema que más le interesó fue el de los documentos que habían sido rechazados, ¿para qué? Para continuar con la maldición.
Sostengo mi posición de que con los norteamericanos, por esa larga historia que tenemos en conjunto debido al Canal, somos como un matrimonio que se disuelve, pero que por los hijos y otros intereses en común se mantiene la relación. Esas parejas que se desintegran y quedan de enemigos, entran en un verdadero infierno, peleándose los hijos, las casas, los carros, los muebles etc. Pero la relación que persiste después de una disolución tiene que ser de respeto mutuo, sabiendo ambos que tienen intereses comunes indisolubles. Pero aún en esas relaciones se cumplen etapas, nuestra etapa ahora es que se cumplan los Tratados y creo que en eso estamos todos y esa transición se ha hecho bien.
En párrafos anteriores decía que debido a las múltiples explicaciones que hemos dado, pareciera que ahora hay más comprensión hacia la posición panameña, ya que estoy seguro que el concepto de base militar ha quedado atrás. Como dice mi amigo Jorge Eduardo Ritter, quizás el concepto de tutelaje abierto o público es el que ahora tiene prelación en ciertos sectores, pero en las condiciones actuales va a ser riesgoso, imprudente y temerario el someter el futuro de unas relaciones a una imposición que tiene más carácter de soberanía que de política.
La próxima etapa, la de un acuerdo es la que viene después de cumplido los tratados y esa etapa no tiene nada que ver con una interpretación muy especial de lo que debe ser la seguridad del Canal, si se hace sobre la base de ese tema, estamos creando los cimientos de una nueva fuente de problemas entre los dos países. Los acuerdos deben ser políticos, económicos, tecnológicos, educativos, etc. y estos acuerdos sí reforzarán de por vida nuestras relaciones y hará más seguro el Canal.
Esta etapa no puede ni debe ser cumplida cuando una de las partes esta en medio de un litigio electoral, porque nos convierten en el jamón del emparedado, situación en la que estamos ahora. En ese sentido, creo que el presidente Clinton nos ha hecho un favor en no venir a los actos protocolares del día 14 de diciembre, y cuando dice él que este tema de las relaciones con Panamá hay que manejarlo con mucha calma, está mandando el mensaje a quien debe recibirlo de que las relaciones con nuestro país, no serán tema electoral. A otros les tira la línea de que esas relaciones con nuestro país, serán de otro tipo. Corroborando ese estilo de política de su gobierno y de los Demócratas de ese país, declara que en 5 años saldrán de Viequez, Puerto Rico y su vocero declara que los documentos que están circulando en Panamá, son documentos internos de la embajada de ellos y que no tienen vigencia en las conversaciones actuales con nuestro país. Más claro no canta un gallo.
Analicemos bien las cosas, no nos apresuremos. Las condiciones están dadas para discutir este tema fuera de los escenarios en que esta enmarcado ahora mismo y donde estamos sintiendo las diferentes presiones que se han desencadenado, por haber pisado esa tabla. Presiones que nos llevan a toda marcha a presentar un plan de Seguridad Nacional delimitado sólo para el Canal, tal como lo pensaron los militares nuestros del pasado. A esto le seguirá una carrera armamentista y de más personal bajo las armas, cuando todavía tenemos grandes prioridades por resolver.
Los miedos o temores que puedan justificar la prisa que se tiene en este tema, son los mismos que a lo largo de nuestra historia han condicionado el complejo maldito y que quizás sea menester ese miedo colectivo a un análisis profesional colectivo y hacer entender a la población que sin declararnos ni pretendiendo ser enemigo de ningún país y menos de los Estados Unidos podemos hacer de este país, a partir del año 2000, uno de los mejores países del mundo. Para eso tenemos el recurso humano, tenemos los recursos económicos, y sobre todo, tenemos la voluntad que nos llevara a sentirnos orgullosos de ser panameños.