Falta de oportunidades destruye a El Chorrillo
En El Chorrillo hay problemas profundos. En este corregimiento del Distrito de Panamá es preocupante el nivel de violencia que se vive diariamente. Según las autoridades, este hecho se basa en la pobreza generalizada, la falta de empleo y de vivienda.
Esta situación ha convertido el sector en uno de los que presenta los más elevados índices delincuenciales, pese a que se desarrollan programas en conjunto con la Policía Nacional y otras instituciones para bajar la criminalidad que se registra diariamente en las calles de este barrio.
Para los residentes de este populoso corregimiento, la delincuencia es el mayor problema que los afecta. No se puede andar de día y menos en horas de la noche por las calles porque no se sabe en qué momento habrá una balacera o aparecerá un ladrón para arrebatarle sus pertenencias.
Francisca de la Cruz, con muchos años de vivir en el lugar, se muestra preocupada, pues creyó que con el traslado de una gran cantidad de personas a otras áreas, la situación iba a mejorar, pero todo continua igual. Por el contrario, agrega, pareciera que el problema se acentuará.
Señala que es inquietante que a pesar de que las autoridades toman medidas y se efectúan operativos regularmente en las áreas más criticas, el problema persiste.
Para el corregidor de El Chorrillo, Germán Vejarano Castillo, la situación no es fácil. "Los niveles delincuenciales en esta comunidad han ido en aumento mientras las autoridades competentes han tratado, con ingentes esfuerzos, que bajen".
Explica que muchos de los actos de violencia se producen por el enfrentamiento de grupos. Se trata, nos dice Vajarano, de varias bandas que están organizadas para cometer actos ilícitos.
Según un estudio realizado por el comisionado de la Policía Nacional, Juan Cerezo, conjuntamente con el capitán del área, sobre las distintas bandas locales que operan en El Chorrillo, se pudo ubicar la existencia de más de seis de estas organizaciones en el corregimiento.
Vejarano afirma que se está tratando de hacer un trabajo conjuntamente con la Policía Nacional para intentar reducir los actos delincuenciales, pero no ha sido posible.
Se ha intentado a través de las construcciones, poder colocar a la juventud en puestos de trabajo para que se dedique a otra actividad, pero son pocos los que han podido conseguir una plaza.
El corregidor asegura que el problema es que "los que no están trabajando están delinquiendo y por ello se dan balaceras constantemente".
Reconoce que uno de los grandes problemas que incide en la violencia y la delincuencia en el corregimiento, es la falta de empleo, los problemas sociales y las pocas oportunidades que se le ofrecen a la juventud.
El corregidor acepta que existe un nivel delincuencial alto, pero están tratando de reducirlo. Las áreas más peligrosas, advierte, son el sector de la Pedro Barrio, calle 25, 26, 27 y 28 de El Chorrillo.
Actualmente el Ministerio de la Juventud, Niñez, Mujer y la Familia (MIJUNFA) está trabajando en varios proyectos para sacar del ámbito de la criminalidad a muchos de estos delincuentes primarios. Este es un sector con problemas sociales que se han profundizado.
El problema de vivienda es otra agravante en la vida de los chorrilleros, pues pese a la construcción de nuevos edificios para personas de escasos recursos, el problema de las casas condenadas, donde viven cientos de familias en precarias condiciones, aún no se logran erradicar.
En estos momentos el Ministerio de Vivienda construye varios edificios en el área para dar respuesta a la falta de soluciones habitacionales, pero existen personas que aseguran tener capacidad de pago y haber solicitado uno de estos apartamentos, pero nunca los llaman. Yanira Santos, residente en El Chorrillo, dice tener capacidad para adquirir uno de estos apartamentos, sin embargo, nunca la han llamado, a pesar que trabaja y cumple con los requisitos.
La mayoría de las personas que residen en estos viejos caserones realmente enfrentan una situación económica precaria, por lo que se le dificulta la obtención de una vivienda.
Otro problema, explican los residentes, es que el barrio se está inundado de aguas negras, pues las autoridades competentes no hacen nada para solucionarlo.
En cuanto a la labor de la Junta Comunal, señalan que ésta ha dejado de atender y solucionar los problemas a la comunidad, porque las reparaciones de casas condenadas y otros trabajos los realiza la corregiduría ante la falta de soluciones que se debe ofrecer a la comunidad.
Se informa que no hay programas de ligas deportivas, las que podrían ofrecer entretenimiento a los jóvenes y alejarlos del ocio y de las acciones delictivas.
El corregidor expresa que su despacho, que tiene una función específica, se ha tenido que convertir en apoyo a la comunidad para tratar de ayudar a solucionar los problemas de viviendas en mal estado y otros más.
Esta situación ha convertido el sector en uno de los que presenta los más elevados índices delincuenciales, pese a que se desarrollan programas en conjunto con la Policía Nacional y otras instituciones para bajar la criminalidad que se registra diariamente en las calles de este barrio.
Para los residentes de este populoso corregimiento, la delincuencia es el mayor problema que los afecta. No se puede andar de día y menos en horas de la noche por las calles porque no se sabe en qué momento habrá una balacera o aparecerá un ladrón para arrebatarle sus pertenencias.
Francisca de la Cruz, con muchos años de vivir en el lugar, se muestra preocupada, pues creyó que con el traslado de una gran cantidad de personas a otras áreas, la situación iba a mejorar, pero todo continua igual. Por el contrario, agrega, pareciera que el problema se acentuará.
Señala que es inquietante que a pesar de que las autoridades toman medidas y se efectúan operativos regularmente en las áreas más criticas, el problema persiste.
Para el corregidor de El Chorrillo, Germán Vejarano Castillo, la situación no es fácil. "Los niveles delincuenciales en esta comunidad han ido en aumento mientras las autoridades competentes han tratado, con ingentes esfuerzos, que bajen".
Explica que muchos de los actos de violencia se producen por el enfrentamiento de grupos. Se trata, nos dice Vajarano, de varias bandas que están organizadas para cometer actos ilícitos.
Según un estudio realizado por el comisionado de la Policía Nacional, Juan Cerezo, conjuntamente con el capitán del área, sobre las distintas bandas locales que operan en El Chorrillo, se pudo ubicar la existencia de más de seis de estas organizaciones en el corregimiento.
Vejarano afirma que se está tratando de hacer un trabajo conjuntamente con la Policía Nacional para intentar reducir los actos delincuenciales, pero no ha sido posible.
Se ha intentado a través de las construcciones, poder colocar a la juventud en puestos de trabajo para que se dedique a otra actividad, pero son pocos los que han podido conseguir una plaza.
El corregidor asegura que el problema es que "los que no están trabajando están delinquiendo y por ello se dan balaceras constantemente".
Reconoce que uno de los grandes problemas que incide en la violencia y la delincuencia en el corregimiento, es la falta de empleo, los problemas sociales y las pocas oportunidades que se le ofrecen a la juventud.
El corregidor acepta que existe un nivel delincuencial alto, pero están tratando de reducirlo. Las áreas más peligrosas, advierte, son el sector de la Pedro Barrio, calle 25, 26, 27 y 28 de El Chorrillo.
Actualmente el Ministerio de la Juventud, Niñez, Mujer y la Familia (MIJUNFA) está trabajando en varios proyectos para sacar del ámbito de la criminalidad a muchos de estos delincuentes primarios. Este es un sector con problemas sociales que se han profundizado.
El problema de vivienda es otra agravante en la vida de los chorrilleros, pues pese a la construcción de nuevos edificios para personas de escasos recursos, el problema de las casas condenadas, donde viven cientos de familias en precarias condiciones, aún no se logran erradicar.
En estos momentos el Ministerio de Vivienda construye varios edificios en el área para dar respuesta a la falta de soluciones habitacionales, pero existen personas que aseguran tener capacidad de pago y haber solicitado uno de estos apartamentos, pero nunca los llaman. Yanira Santos, residente en El Chorrillo, dice tener capacidad para adquirir uno de estos apartamentos, sin embargo, nunca la han llamado, a pesar que trabaja y cumple con los requisitos.
La mayoría de las personas que residen en estos viejos caserones realmente enfrentan una situación económica precaria, por lo que se le dificulta la obtención de una vivienda.
Otro problema, explican los residentes, es que el barrio se está inundado de aguas negras, pues las autoridades competentes no hacen nada para solucionarlo.
En cuanto a la labor de la Junta Comunal, señalan que ésta ha dejado de atender y solucionar los problemas a la comunidad, porque las reparaciones de casas condenadas y otros trabajos los realiza la corregiduría ante la falta de soluciones que se debe ofrecer a la comunidad.
Se informa que no hay programas de ligas deportivas, las que podrían ofrecer entretenimiento a los jóvenes y alejarlos del ocio y de las acciones delictivas.
El corregidor expresa que su despacho, que tiene una función específica, se ha tenido que convertir en apoyo a la comunidad para tratar de ayudar a solucionar los problemas de viviendas en mal estado y otros más.