default

Falta de principios en el caso Posada Carriles


Entre los profesionales del Derecho están los abogados independientes o dependientes de instituciones públicas y privadas, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia o de los tribunales superiores, los jueces, los fiscales, personeros, corregidores, algunos ministros o directores de entidades del Estado. También están los que cumplen una labor de asesoría o consultaría y los que prestan sus servicios como educadores del Derecho y sus diferentes ramas en las universidades del país. Los hay buenos y malos, honestos y deshonestos, objetivos y subjetivos, brillantes y mediocres, muy seguros de sí mismos y acomplejados, discretos y pretenciosos, modestos y a los que les gusta la figuración creyéndose la última bebida refrescante del desierto. A nuestro modo de ver estos últimos son los más peligrosos porque son "capaces de todo" por figurar. Los tenemos para todo y para todos.
El abogado debe defender los intereses de sus clientes, ya sea en la rama administrativa o penal. La Ley exige que toda persona tiene derecho a una defensa justa y, debido a esto, el Estado tiene a los defensores de oficio para los que no puedan pagar un abogado particular. El abogado utilizará todo lo estudiado y toda su experiencia en la defensa de sus clientes, inocentes o culpables. Lo imperdonable es cuando los profesionales del Derecho se prestan a hacer acusaciones a personas que ellos "saben" que son inocentes y, lo peor de todo, cuando con esto las privan de su libertad.
Como ejemplo, deseamos referirnos al caso de Luis Posada Carriles y de los otros cubanos que están detenidos injustamente desde hace más de dos años en nuestro país. Posada Carriles fue absuelto en Venezuela de las acusaciones que siempre aducen algunas personas simpatizantes del régimen castrista o que trabajan para éste. En nuestro medio, Posada Carriles y sus acompañantes no han cometido delito alguno. Se habla de unos explosivos encontrados en un auto de alquiler que se mandó a lavar para devolver. Vaya "terroristas" éstos que mandan los explosivos en el auto que van a regresar a la compañía arrendadora. Este sólo hecho demuestra que esta es una patraña armada por enemigos de Posada Carriles. Por otro lado, si como dicen los abogados acusadores en esta causa, estos cubanos son culpables, por qué buscan todo tipo de excusas para atrasar la audiencia, cuál es el temor a que se realice la misma para poder juzgar a los sindicados y se les imponga la sanción correspondiente si se demuestra su culpabilidad. Simple y sencillo, porque "saben que son inocentes y la idea es mantenerlos presos, aunque sea injustamente" por razones políticas o personales.
Cómo podemos oír declaraciones de funcionarios cubanos -pagados- hablando de Posada Carriles como terrorista, cuando en la isla que lo vio nacer y a la que no ha podido retornar en años, han sido detenidas miles de personas -algunas torturadas-, han muerto otras miles en los paredones; y todos los días hay cientos de cubanos planeando cómo escapar para vivir en libertad. Sólo en días pasados ha consternado al mundo el triste episodio de la ejecución de tres cubanos por el simple hecho de querer buscar la ansiada libertad para ellos y sus familiares.
Cómo es posible creer en una solicitud de extradición pedida por el Gobierno de Venezuela, justo en el momento en que sube al poder un admirador y amigo del régimen castristas y después de pasados casi 30 años de haber sido absuelto Posada Carriles de toda culpa en Venezuela.
Cuando los abogados pierden la proporción real de los hechos, ya sea por remuneraciones económicas y a falta de éstas, por política, por diferencias raciales o religiosas, por ideologías foráneas y arcaicas como lo es el comunismo, por un complejo de antaño no superado o por el afán de la figuración pública, pierden los principios profesionales, la moral y la ética .
Lo más triste y preocupante es cuando los profesionales del Derecho, que ocupan los diferentes cargos en los diversos tribunales en donde se debe impartir justicia, los cuales deben ser "objetivos y justos" y no prestarse al juego de los abogados acusadores, caen en la misma falta que estos últimos, ya sea por amistad o ideologías.
Cuando todo lo anterior ocurre, las víctimas son los sindicados, porque nadie podrá jamás recompensarles el tiempo perdido en una prisión, privados injustamente de su libertad, alejados de sus hogares, familiares y amigos.
En fin, cuando se utilizan tácticas dilatorias en perjuicio de personas, contra las cuales no hay un caudal probatorio contundente sino más bien político, los jueces o magistrados deben tener el coraje y el valor para buscar, dentro de los parámetros legales, los mecanismos que puedan equilibrar esta situación y corregir lo que, estos abogados -por falta de objetividad o intereses personales- han actuado en perjuicio de estas personas para que sigan privadas de su libertad. No prolongando las injusticias es una de las maneras como realmente podemos impartir justicia.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América