Falta de trabajo: el problema de Curundú
El corregimiento de Curundú es uno de los que presentan mayores problemas de índole sociales en el distrito capital, los que van desde la falta de viviendas adecuadas, pasando por bandas delincuenciales, hasta la carencia de trabajo.
Y es precisamente la falta de empleos el principal problema que aqueja a este sector, según lo informó la representante del corregimiento, Hermisenda Perea.
A juicio de la concejal, el desempleo trae consigo la desintegración familiar, delincuencia, prostitución, embarazos no deseados, hambre, pobreza, entre otros males, los que en su máxima expresión representan un gran dilema para las autoridades al momento de combatirlos.
Perea agregó que los residentes de Curundú que buscan por sus propios medios obtener un trabajo en determinada empresa, confrontan múltiples problemas, puesto que con sólo decir que provienen de este sector les cierran las puertas y le cercenan las oportunidades de trabajar dignamente.
La representante detalló que estos conceptos estereotipados afectan notablemente a los residentes de su comunidad. Precisó que si la mayoría de los que habitan en este corregimiento tuvieran un trabajo para obtener sus ingresos, los niveles de delincuencia y criminalidad disminuirían considerablemente.
La edil añadió que en Curundú hacen falta más escuelas para preparar mejor a los habitantes del lugar, pues ante la falta de trabajo, los estudiantes tienen que desplazarse a otros corregimientos, situación que no puede ser costeada por algunos padres de familia, lo que contribuye a incrementar la deserción estudiantil.
Actualmente en el corregimiento hay dos escuelas para una población escolar que ronda los 10 mil estudiantes. "Recientemente se creó la escuela nocturna laboral, donde se obtienen carreras técnicas como: mecánica, soldadura, entre otras", dijo.
Sobre el tema de las bandas indicó que tenían varias semanas que no se registraban enfrentamientos, empero recientemente se suscitaron varios. La funcionaria recalcó que el problema está en que mientras los esfuerzos que se realicen en este sentido, caigan en una especie de saco roto, el dilema persistirá.
Dijo que cada vez que el Ministerio de la Juventud llega al lugar a dialogar con algunos miembros de las bandas, se la pasan tomándose fotos y no hay nada concreto. Hace falta un programa para dar seguimiento a los jóvenes.
Sostuvo que todos los fines de semanas les pagan entre cinco y 10 balboas a estos jóvenes por limpiar lotes y realizar otras actividades que lo mantengan alejados de las bandas, sin embargo, reconoció que esto no es suficiente, pero la junta comunal no cuenta con presupuesto en ese sentido. Señaló que buscan desarrollar el programa de Armas por Trabajo, puesto que el de armas por comida es para un momento, mientras que el de trabajo tiene una mayor duración.
Puntualizó que la gente piensa que Curundú es sinónimo de violencia, sin embargo, la gente mala es la menor, la mayoría de los residentes de este corregimiento es gente decente y que le gusta trabajar y "lo hacen de manera informal, pero lo hacen", pero lamentablemente sólo se exterioriza lo malo de Curundú y no lo positivo de la comunidad.
Y es precisamente la falta de empleos el principal problema que aqueja a este sector, según lo informó la representante del corregimiento, Hermisenda Perea.
A juicio de la concejal, el desempleo trae consigo la desintegración familiar, delincuencia, prostitución, embarazos no deseados, hambre, pobreza, entre otros males, los que en su máxima expresión representan un gran dilema para las autoridades al momento de combatirlos.
Perea agregó que los residentes de Curundú que buscan por sus propios medios obtener un trabajo en determinada empresa, confrontan múltiples problemas, puesto que con sólo decir que provienen de este sector les cierran las puertas y le cercenan las oportunidades de trabajar dignamente.
La representante detalló que estos conceptos estereotipados afectan notablemente a los residentes de su comunidad. Precisó que si la mayoría de los que habitan en este corregimiento tuvieran un trabajo para obtener sus ingresos, los niveles de delincuencia y criminalidad disminuirían considerablemente.
La edil añadió que en Curundú hacen falta más escuelas para preparar mejor a los habitantes del lugar, pues ante la falta de trabajo, los estudiantes tienen que desplazarse a otros corregimientos, situación que no puede ser costeada por algunos padres de familia, lo que contribuye a incrementar la deserción estudiantil.
Actualmente en el corregimiento hay dos escuelas para una población escolar que ronda los 10 mil estudiantes. "Recientemente se creó la escuela nocturna laboral, donde se obtienen carreras técnicas como: mecánica, soldadura, entre otras", dijo.
Sobre el tema de las bandas indicó que tenían varias semanas que no se registraban enfrentamientos, empero recientemente se suscitaron varios. La funcionaria recalcó que el problema está en que mientras los esfuerzos que se realicen en este sentido, caigan en una especie de saco roto, el dilema persistirá.
Dijo que cada vez que el Ministerio de la Juventud llega al lugar a dialogar con algunos miembros de las bandas, se la pasan tomándose fotos y no hay nada concreto. Hace falta un programa para dar seguimiento a los jóvenes.
Sostuvo que todos los fines de semanas les pagan entre cinco y 10 balboas a estos jóvenes por limpiar lotes y realizar otras actividades que lo mantengan alejados de las bandas, sin embargo, reconoció que esto no es suficiente, pero la junta comunal no cuenta con presupuesto en ese sentido. Señaló que buscan desarrollar el programa de Armas por Trabajo, puesto que el de armas por comida es para un momento, mientras que el de trabajo tiene una mayor duración.
Puntualizó que la gente piensa que Curundú es sinónimo de violencia, sin embargo, la gente mala es la menor, la mayoría de los residentes de este corregimiento es gente decente y que le gusta trabajar y "lo hacen de manera informal, pero lo hacen", pero lamentablemente sólo se exterioriza lo malo de Curundú y no lo positivo de la comunidad.