Familia que no se comunica, está desunida
Dicen que toda comparación es odiosa; pero insisto en recordar viejos tiempos, cuando yo era más joven y la vida era diferente. Eran tiempos en que no había televisión, computadoras, novelas televisadas, nintendos, y demás yerbas aromáticas; por lo tanto, había momentos para conversar en familia, entre amigos y, aun, entre adversarios. La gente pensaba, analizaba, no dejaba que otros pensaran por ellos; el tiempo alcanzaba para hacer todo con tranquilidad, sin estrés, sin un tránsito denso y falto de cumplimiento de leyes y reglamentos.
Cuando era niña en Las Tablas, todos los muchachos del barrio salíamos en la noche a jugar aquellos juegos tan simpáticos como el florón, el mirón, mirón y otros más. Había convivencia y terminábamos bajo un poste de luz, sentados conversando temas de niños que nos permitía compartir y opinar al igual que escuchar a los demás. Los mayores dedicaban tiempo a los niños, oían sus inquietudes y formaban personalidades definidas. Había tiempo para visitar a familiares y ellos nos recibían con agrado. Más tarde, cuando vine a vivir a Panamá, continuamos visitando familiares y amigos y recibiendo a los demás en nuestras casas.
Hoy no sucede esto. Los miembros de una familia no conversan: el padre ve Discovery Channel, la madre ve novelas, los hijos están en el internet o viendo películas y no existe una comunicación de los problemas. Los padres no se comunican entre sí y cuando lo hacen es por corto tiempo y no profundizan en los problemas de los hijos, los de ellos o los del hogar. Además, a esa hora los padres están cansados porque trabajaron todo el día y muchas veces no tienen ni una intimidad.
Personalmente soy muy conversadora; no sé si genéticamente, porque lo aprendí o porque me criaron en esa forma. Me encanta conversar con los demás y escucharlos al igual que me agrada que me escuchen. Me encanta visitar, pero hoy es difícil; es necesario consultar si puedo hacerlo porque de lo contrario, molesto y soy mal vista.
Cuando pienso en aquellos tiempos con facilidades de comunicación, comidas juntos, contando lo sucedido durante el día, siento nostalgia y dolor de ver cómo varían las épocas y las costumbres positivas se pierden, así como las oportunidades de ser felices en conjunto, en familia o entre amigos.
He disfrutado tanto de esto bueno que no comprendo cómo pueden ser felices sin hablar, sin comunicarse, sin saber cada cónyuge dónde está el otro ni qué programa tienen ese día. Existe un desfase total y absoluto. Soy feliz entre familia, con mis amistades, conversando, compartiendo y comunicándonos.
Conocí un joven de 23 años que me contaba no recordar haber cenado nunca en familia. Sus padres, su hermana y él tenía cada uno su televisor, cada uno compraba la comida que querían en la calle, antes de regresar a casa y no conversaban entre sí. Se lo reproché y le di mi punto de vista al respecto. Son hijos que se forman al garete, solos, sin ayuda de un adulto y faltos de cariño. Cuando tengan familia, seguirán la cadena por costumbre por creer que es lo normal y así se destruye lo más lindo que hay: vivir en familia, compartiendo y comunicándose.
Añoro aquellos tiempos que los jóvenes no comprenden y que traen la necesidad de que los niños vivan visitando psicólogos y tonterías. Cuando era niña no existía nada de esto y éramos felices. Daría cualquier cosa para que las familias actuales también se comunicaran, disfrutaran en familia, ocupe cada cual su espacio en el hogar y exista un verdadero comportamiento familiar que acabaría con las visitas médicas y la necesidad de tratamientos y cuidados. Con una buena comunicación entre los miembros de la familia, es suficiente para ser felices. Poder visitar un familiar o un amigo o amiga, me hace feliz y ojalá pudiera volver a los viejos tiempos.
Señala que "Chepo se ha quedado en el olvido de las autoridades locales y nacionales".
Comenta Batista que el legislador del área, Tomás Altamirano Duque ha sido la autoridad del circuito 8-4 durante varios años y que tiene mucho tempo que no le da la cara a las personas que le dieron el voto.
El representante Batista agrega que la Junta Comunal que él dirige trabaja prácticamente con las uñas.
Se hace todo un esfuerzo, "pero no se le pueden solucionar todos los problemas a los moradores porque no hay las facilidades".
Sin embargo, este triste panorama también también su lado bueno.
Chepo se caracteriza por concentrar personas de diversas partes del interior del país y eso le ha dado un toque especial. Allá se respira folklore.
Su gente es carismática, tranquila y trabajadora, amante de la tierra y de todo lo que ésta pueda darle para su sustento.
Cuando era niña en Las Tablas, todos los muchachos del barrio salíamos en la noche a jugar aquellos juegos tan simpáticos como el florón, el mirón, mirón y otros más. Había convivencia y terminábamos bajo un poste de luz, sentados conversando temas de niños que nos permitía compartir y opinar al igual que escuchar a los demás. Los mayores dedicaban tiempo a los niños, oían sus inquietudes y formaban personalidades definidas. Había tiempo para visitar a familiares y ellos nos recibían con agrado. Más tarde, cuando vine a vivir a Panamá, continuamos visitando familiares y amigos y recibiendo a los demás en nuestras casas.
Hoy no sucede esto. Los miembros de una familia no conversan: el padre ve Discovery Channel, la madre ve novelas, los hijos están en el internet o viendo películas y no existe una comunicación de los problemas. Los padres no se comunican entre sí y cuando lo hacen es por corto tiempo y no profundizan en los problemas de los hijos, los de ellos o los del hogar. Además, a esa hora los padres están cansados porque trabajaron todo el día y muchas veces no tienen ni una intimidad.
Personalmente soy muy conversadora; no sé si genéticamente, porque lo aprendí o porque me criaron en esa forma. Me encanta conversar con los demás y escucharlos al igual que me agrada que me escuchen. Me encanta visitar, pero hoy es difícil; es necesario consultar si puedo hacerlo porque de lo contrario, molesto y soy mal vista.
Cuando pienso en aquellos tiempos con facilidades de comunicación, comidas juntos, contando lo sucedido durante el día, siento nostalgia y dolor de ver cómo varían las épocas y las costumbres positivas se pierden, así como las oportunidades de ser felices en conjunto, en familia o entre amigos.
He disfrutado tanto de esto bueno que no comprendo cómo pueden ser felices sin hablar, sin comunicarse, sin saber cada cónyuge dónde está el otro ni qué programa tienen ese día. Existe un desfase total y absoluto. Soy feliz entre familia, con mis amistades, conversando, compartiendo y comunicándonos.
Conocí un joven de 23 años que me contaba no recordar haber cenado nunca en familia. Sus padres, su hermana y él tenía cada uno su televisor, cada uno compraba la comida que querían en la calle, antes de regresar a casa y no conversaban entre sí. Se lo reproché y le di mi punto de vista al respecto. Son hijos que se forman al garete, solos, sin ayuda de un adulto y faltos de cariño. Cuando tengan familia, seguirán la cadena por costumbre por creer que es lo normal y así se destruye lo más lindo que hay: vivir en familia, compartiendo y comunicándose.
Añoro aquellos tiempos que los jóvenes no comprenden y que traen la necesidad de que los niños vivan visitando psicólogos y tonterías. Cuando era niña no existía nada de esto y éramos felices. Daría cualquier cosa para que las familias actuales también se comunicaran, disfrutaran en familia, ocupe cada cual su espacio en el hogar y exista un verdadero comportamiento familiar que acabaría con las visitas médicas y la necesidad de tratamientos y cuidados. Con una buena comunicación entre los miembros de la familia, es suficiente para ser felices. Poder visitar un familiar o un amigo o amiga, me hace feliz y ojalá pudiera volver a los viejos tiempos.
Señala que "Chepo se ha quedado en el olvido de las autoridades locales y nacionales".
Comenta Batista que el legislador del área, Tomás Altamirano Duque ha sido la autoridad del circuito 8-4 durante varios años y que tiene mucho tempo que no le da la cara a las personas que le dieron el voto.
El representante Batista agrega que la Junta Comunal que él dirige trabaja prácticamente con las uñas.
Se hace todo un esfuerzo, "pero no se le pueden solucionar todos los problemas a los moradores porque no hay las facilidades".
Sin embargo, este triste panorama también también su lado bueno.
Chepo se caracteriza por concentrar personas de diversas partes del interior del país y eso le ha dado un toque especial. Allá se respira folklore.
Su gente es carismática, tranquila y trabajadora, amante de la tierra y de todo lo que ésta pueda darle para su sustento.
El patrono de los chepanos es San Cristóbal, el mismo nombre que tiene la Parroquia. En la entrada del pueblo se observa una estatua con su imagen. La fiesta de este santo es el 25 de julio y se celebra durante todo el mes.
Chepo cuenta con nueve centros educativos.