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¿Fantasmas en el Tribunal Electoral?


Quién no se ha preguntado en alguna ocasión si los fantasmas existen? ¿Quién no se ha preguntado alguna vez, qué era lo que parecía brillar en el fondo de esa amplia, antigua y oscura habitación o escalera? La sociedad en la que vivimos nos induce a creer que los fantasmas son parte de la creencia ancestral en mitos, leyendas o fantasías, que alimentan nuestra imaginación. La verdad es que nadie debería avergonzarse por decir que ha visto un fantasma.
Un fantasma, de acuerdo con los entendidos en la materia, es básicamente una energía que periódicamente hace su presencia conocida por varias manifestaciones. "Ellos típicamente permanecen en la misma área. Prefieren estar en lugares donde se sientan más cómodos o que su alrededor sea familiar. La mayoría de los fantasmas son seres que han sido unidos al plano terrestre.
En todos los países del Mundo, las historias de fantasmas o duendes han sido muy abundantes. Muchas veces sólo son imágenes holográficas de personas que quedaron impregnadas con su esencia. Muchos investigadores han logrado crear medios tecnológicos para contactarse con ellos, "mediante y , las cuales son captadas por equipos de radio o televisión". Los espíritus de personas que no han encontrado descanso.
Que los fantasmas existan o no es algo sobre lo que cada sujeto tiene su opinión personal. Unos creen que son historias irreales que sólo sirven para despertar el morbo mientras que otros opinan que realmente existen y que están entre nosotros. Los fantasmas han sido a lo largo de los tiempos el mejor arma para asustar a los niños. Y... tras el susto, siempre la misma frase: "¡Que los fantasmas no existen!" ¿Pero, realmente es eso cierto?
Una gran cantidad de investigaciones intentan hacernos creer que los fantasmas existen, que hay gente que los ve, que aparecen en lugares significativos, etc. y en nuestro entorno, uno de los más entusiastas creyentes de ellos lo constituye el Tribunal Electoral de Panamá, hecho éste que aseguró el magistrado Pinilla al manifestar que entre las virtudes de la nueva cédula de identidad personal -millares desaparecidas fantasmalmente- que "la nueva cédula tiene tecnología norteamericana con alrededor de 32 llaves de seguridad, lo que hace difícil alterar, pues el que quiera hacerlo tendría que hacer una inversión millonaria. La cédula está hecha de poliéster con PVC diseñada para durar 10 años, tiene una imagen ultravioleta, imagen fantasma y microtexto."
Y esta percepción fantasmal de la cédula de identificación personal la ratifica, además, el pleno de los magistrados y el Fiscal Electoral de este célebre Tribunal, así como los representantes de la empresa Unisys, al expresar, en reunión del Tribunal Electoral con el Consejo Nacional de Partidos Políticos (CNPP), celebrada el lunes 11 de los corrientes, que nadie sabe, a ciencia cierta, qué ocurrió con las cédulas desaparecidas. Es más, ni siquiera se sabe con exactitud cuántas son las desaparecidas. A lo mejor habrá que llamar a Gasparín para ver si da con la solución de este problema.
El martes 12 de noviembre, fecha en que se celebró la reunión del Tribunal Electoral con el Consejo Nacional de Partidos Políticos (CNPP) recibí, muy temprano en la mañana, antes de que se diera la mencionada reunión, una llamada telefónica de la secretaria del magistrado Valdés para concertar una cita que no pudo concretarse por quebrantos de salud del suscrito. Supongo que la llamada fue ocasionada con motivo de sendos artículos que escribí en este diario sobre el tema y que se intitularon "Reformas Tributarias" (jueves 7 de noviembre) y "Todo lo que comienza mal, termina mal" (domingo 10 de noviembre). Gracias a los medios, me pude percatar que lo expresado en dicha reunión no satisfizo a los concurrentes y mucho menos a la ciudadanía que tiene la percepción de que se está encubriendo a los reales responsables de este criminal acto.
Resulta que nadie ahora es responsable. La empresa Unisys dice haber guardado todas las medidas de seguridad, igual afirma el Tribunal Electoral, lo que pareciera ser entonces obra y gracia de fantasmas.
Los panameños no podemos aceptar que esta institución llamada a "garantizar la libertad, honradez y eficacia del sufragio general", no pueda determinar qué aconteció con las presuntas 35,000 cédulas desaparecidas.
Es una lástima que una institución que mantenía un altísimo grado de prestigio entre la ciudadanía, en forma abrupta, sucumba en la forma como lo ha hecho. Mientras no se identifiquen, "con pelos y señales" a los reales responsables de estos hechos, mientras no se explique a cabalidad el tipo de controles ejercidos etc., mientras que no se haga un análisis completo, por medio de una auditoría externa, de todo el proceso de re cedulación efectuado hasta la fecha y en proceso, no habrá forma que la ciudadanía vuelva a adquirir la credibilidad que, bien ganada, obtuvo en otrora el Tribunal Electoral. Amanecerá y veremos.
(egrimal@cableonda.net)
Dijo ser un constitucionalista, apegado a la ley, y si eso es lo que establece el marco de referencia legal, él lo acata. Troya denota apego a su profesión y expresa sus ideas con entusiasmo, con una vehemencia muy pocas veces vista en un funcionario.
Después de la escala básica (desde agente a sargento primero), sigue la escala de oficiales (desde subtenientes hasta comisionados). La formación de esta última se realiza en el Centro de Enseñanza Superior.
Tanto el sub comisionado Troya, como el comisionado Rolando Taboada, también entrevistado por este medio, evitaron hablar de presupuesto, y se limitaron a decir que el costo de entrenamiento de un agente, que incluye la alimentación, cursos, uniformes, equipos y estadía es relativo.
Taboada informó que el pantalón y camisa cuesta entre 23 y 24 balboas, mientras que las botas cuestan unos 32 balboas, sin sumar las escarapelas, rangos y kepis.
El costo de comida por unidad es de 6 balboas con 50 centésimos diarios. El equipo cuesta entre 60 y 70 balboas por aspirante, mientras se encuentra en su período de instrucción. Luego, cuando ya es agente graduado, es más caro porque incluye el revólver y el sambrón, entre otros equipos. La academia depende del presupuesto de la Policía Nacional.
Carlos Osvaldo Murillo tenía cinco meses de estar en la Academia. Se notaba orgulloso de pertenecer a la ACAPOL porque, según dijo, debido a su función de llevar seguridad a los ciudadanos "quise ser parte de esa seguridad y quiero que el trabajo que yo desempeñe de aquí en adelante vaya en vías de contribuir al desarrollo de mi país y mi provincia". "Me parece que la Policía es una entidad de mucho prestigio y respeto dentro de la nación", expresó.
Sus metas son seguir la universidad, y debido a que la misma institución brinda esa oportunidad, se puede ir de meta en meta y alcanzar cada una, manifestó. Lo más difícil es vencer el temor, los entrenamientos son duros, pero cada uno lleva al perfil de policía, de un hombre de desarrollo y de oportunidades.
Su día comienza en la mañana, con un trote y ejercicios. Luego pasa al comedor, después se iza el pabellón, y luego a las aulas donde se imparten las clases. Posteriormente almuerza. Después se baja el pabellón, estudia y duerme desde las 9:00 p.m. hasta las 5:00 de la mañana.
La convivencia al principio es complicada, pero con el tiempo y las actividades se relacionan unos con otros con el objetivo de librarse del estrés y de conformar una familia entre todos los estudiantes. Es de Bocas del Toro, pero está preparado psicológicamente para ejercer donde se le asigne. Practican con revólveres calibre 38 y con fusiles M-16.

101 años de Panamá América

 
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