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Fantasmas en la Asamblea


Al mejor estilo de las historias de algunos pueblos del oeste, las sesiones de la Asamblea Legislativa tienen sus días fantasmales. Las ausencias son tan frecuentes como los tranques en Calle 50 a las 6:00 de la tarde.
Un juramento habla de "respetar la Constitución Nacional y las leyes de la República, así como cumplir los deberes que les imponga el cargo", sin embargo, unos 24 de los 71 "Padres de la Patria" parecen manejar otra teoría.
Y es que esa cifra encierra a los legisladores con más de 10 ausencias. Los 47 restantes dejaron de asistir entre una y 10 veces en el año.
El legislador veraguense Rubén De León del circuito 9-1 es uno de ellos. Batió récord con 55 ausencias. Casi un 50% del total de reuniones.
Otros seis le siguieron los pasos a De León. Fueron ellos Pedro Miguel González (9-3), con 49; José Ismael Herrera (4-3), 47; José Luis Varela (6-2), 46; Carlos Afú (7-1) y Jorge Castro (7-3) empataron con 45 y Manuel De La Hoz (8-9), 40.
Sobre el tema, al legislador Sergio Gálvez (8-7), se le ha cuestionado más de una vez. Gálvez, ha salido al paso diciendo que él, contrario a muchos, está en su circuito trabajando.
No obstante, él se anota en la lista de las licencias que para el 2003 fueron 2 mil 43, de las que 113 son para Gálvez. Sólo asistió el 1 de septiembre, fecha en que se eligió la junta directiva para un nuevo periodo legislativo. Su suplente, sin embargo, asistió regularmente.
Si la cabeza anda mal qué podría esperarse del cuerpo. De las 114 sesiones citadas, el suplente de Omar Chen, Daniel Palacio Baker, tuvo 62 inasistencias, más de la mitad de las reuniones del pleno.
Por su parte, Hermes Montenegro, suplente de Arturo Araúz, registró 49 ausencias, mientras que Carlos Parrilla, segundo suplente de Tomás Altamirano Mantovani, faltó a 43 reuniones del pleno.
La cosa no termina allí. Como era de esperarse, cada una de estas inasistencias le cuestan al Estado. Un cálculo efectuado por El Panamá América indica que se trata de 112.50 balboas diarios los que se pierden cuando un legislador se ausenta.
Lo anterior se desprende de la base de un salario mensual de 1800 balboas que devengan los legisladores y las 16 sesiones que por lo general comprenden un mes.
En el 2003, se dieron 856 ausencias de los parlamentarios principales en 114 sesiones, lo que representa cerca de 96 mil 300 balboas en pérdidas.
La inasistencia redunda directamente en baja productividad, lo que en términos de la Asamblea Legislativa significa poca aprobación de leyes.
Para su actual presidente, Jacobo Salas, esta anomalía hace "inoperante" a este órgano del Estado, en el sentido de que no hay responsabilidad de atender los diferentes proyectos que se presentan.
Los primeros cuatro meses del quinto período legislativo dejaron por aprobar importantes proyectos como el de los efectos de los químicos que se utilizan para la producción bananera en Barú, el acoso sexual, Howard, electrificación, Coiba y entre otros.
En ese sentido, Salas adelantó que en el mes de marzo se debatirá en primer debate el proyecto que pretende reformar el reglamento interno de la Asamblea.
Actualmente éste se encuentra en la Comisión de Credenciales y con él se espera mejorar sustancialmente el rendimiento de los legisladores.
Uno de los principales puntos de esta reforma es sancionar económicamente a los legisladores que no asistan a las sesiones del pleno y a las comisiones.
El reglamento interno de la Asamblea Legislativa data de hace 20 años. Actualmente, está en espera de ser discutido en primer debate el proyecto de reforma, iniciativa propuesta en la Comisión de Credenciales, Justicia Interior, Reglamento y Asuntos Judiciales de la Asamblea Legislativa, por el legislador arnulfista José Blandón Figueroa, presidente de la misma.
En la última década se han dado más de 20 intentos por modificar el reglamento, modificaciones que han girado siempre en los mismos temas: derechos y deberes de los parlamentarios, prerrogativas funcionales y las incompatibilidades de los legisladores; así como la ética y el honor parlamentario, los procedimientos judiciales, las funciones del control del Organo Legislativo y las normas de procedimiento del pleno
Para el tema que hoy nos compete, eficiencia de la gestión de los legisladores, el Capítulo III, se refiere a los deberes de los legisladores, y hace referencia a las disposiciones que regulan la asistencia de los legisladores principales y suplentes, tanto en las sesiones del pleno como en las comisiones permanentes.
Igualmente, este capítulo establece el descuento por inasistencia al pleno y a la comisión del legislador o el suplente debidamente habilitado, elemento que no es mencionado en el reglamento actual.
La inasistencia por causa no justificada del Legislador, ya sea en sesiones ordinarias o extraordinarias del Pleno o de Comisiones, le será descontada de su salario por parte de la sección de planillas de la Asamblea Legislativa. En caso de que el Legislador haya habilitado con la debida antelación a alguno de sus dos suplentes, se descontará a este la inasistencia injustificada.
La inasistencia de un Legislador Principal a alguna reunión de Comisión o del Pleno, sin que se hubiera hecho reemplazar por alguno de sus Suplentes a fin de subsanar su ausencia, conllevará como sanción el descuento de la parte proporcional de su salario mensual por el día o los días que no hubiera asistido a una reunión. Dicha sanción tendrá aplicación, igualmente, en caso de falta de quórum, para todos los Legisladores Principales ausentes.
El Secretario de la Comisión o la Secretaría General de la Asamblea Legislativa, según sea el caso, notificará antes de fin de mes a la Contraloría de la Asamblea Legislativa, sección de planillas, para que efectúen los descuentos de salario respectivos en atención a las ausencias que hubiera tenido un Legislador durante dicho mes.

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