Farmacias Compita, equilibrio y justicia social
Las farmacias comunitarias "Compita" son el equilibrio social de una industria medicinal que, junto a sus intermediarios, sólo ven cifras y no personas, compradores y no seres humanos; empresarios farmacéuticos que sólo ven la enfermedad como el medio de obtener ganancias. La muerte de algunos de estos necesitados es sólo un estorbo al movimiento de su caja registradora. La industria farmacéutica mantiene conflicto permanente en algunos países en vías de desarrollo y sin capacidad para pagar el precio de las medicinas más innovadoras, en el que el sector responde que hay que asegurar los derechos de las patentes.
El acceso a los medicamentos en el mundo en desarrollo es un problema complejo y una batalla que pareciera tener intereses antagónicos, en la que la industria defiende que sólo se puede abordar con la colaboración de todos para acabar con el creciente e injusto desfase que suponen las desigualdades económicas.
El debate sobre la salud pública, la innovación, la propiedad intelectual y el derecho a obtener medicamentos económicos es precedido de la incapacidad de los países para llegar a un acuerdo que permita la adopción de medidas concretas que favorezcan el acceso de los más pobres a la salud y las medicinas.
La especulación y alza de los precios en las medicinas crean un entorno que lleva a la distribución de productos falsificados, lo que perpetúa la desigualdad de la calidad de la atención médica entre la población mundial, siendo la vida o la muerte el resultado final. El tratamiento de las enfermedades a través de los años se ha convertido en la riqueza rápida de empresas y profesionales, situación fácilmente descrita en la creación de hospitales, consultorios y clínicas privadas con acceso restringido a salud y servicio de calidad, especialmente a un sector económico que puede pagar el precio.
Las fuerzas del mercado han provocado la crisis del sistema público. La salud se convierte en una mercancía que se regula según las reglas de la oferta y la demanda. Ahora que el Estado intenta corregir sus deficiencias de provisión de servicios y de atención con calidad con un nuevo proyecto titulado Sistema Público de Salud, basado en la equidad y acceso a los servicios básicos de todos los panameños, situación que nos obliga a invertir en salud, a desarrollar políticas económicas y sanitarias de eficiencia en la inversión, a reforzar nuestras infraestructuras de salud pública y capacitar recursos humanos en la búsqueda de una seguridad sanitaria, un sector interesado y privilegiado no permite esta reingeniería sanitaria. Para algunos el diálogo, la justicia, la equidad, la solidaridad y la igualdad sanitaria no se compaginan con la relación médico-enfermedad-consumidor-ganancias.