Fe y alegría, y la violencia
Fe y Alegría (FyA), institución dedicada a la educación popular integral y a la promoción social con los excluidos, está actualmente presente en 15 países latinoamericanos. Recientemente, representantes de los 15 países de la federación, se reunieron en Guatemala, para celebrar su Congreso Internacional No. 32. Consternados por los atentados terroristas ocurridos en EE.UU. el 11 de septiembre, decidieron emitir una declaración en donde se exhorta a erradicar los terrorismos, la violencia y la guerra.
Como Fe y Alegría es una institución de la Iglesia Católica, expresa en su declaración que desde su fe cristiana rechaza los atentados del pasado 11 de septiembre "y cualquier forma de terrorismo que atente contra la vida, la integridad y la dignidad de las personas". Además, se solidariza y manifiesta su cercanía con los familiares de las víctimas y con todo el pueblo norteamericano. Al respecto, la Declaración dice textualmente: "Comprendemos su dolor ya que nuestros pueblos de América Latina han sufrido y sufren innumerables formas de agresión y de violencia".
Por otro lado, FyA se une al Papa Juan Pablo II en su rechazo categórico a la guerra y a toda forma de violencia. "La violencia -explica- no radica sólo en los atentados terroristas ni en la guerra. Vivimos en una cultura de la violencia, que se expresa en mil formas de injusticia y alimenta permanentemente el individualismo y la falta de solidaridad".
Con relación a los señalamientos que se le hacen al islamismo, FyA considera "injusta" la demonización que del mundo islámico se está haciendo por parte de la opinión pública. "Aún sin conocer con certeza la autoría de estos crímenes, rechazamos toda forma de fundamentalismo", dicen en su declaración.
En cuanto a las propuestas de venganza y guerra contra los sospechosos, FyA expresa: "La reacción espontánea de una parte del pueblo estadounidense, que exige venganza y propone una guerra contra todos los sospechosos de apoyar a sus enemigos, nos invita a la reflexión desde nuestra fe y desde una motivación ética".
La crítica al espíritu guerrerista está implícita en la Declaración cuando se dice: "Si bien no hay justificación alguna para estos actos repudiables, pensamos que la reacción del gobierno norteamericano, apelando a una guerra del bien contra el mal sin una reflexión profunda sobre las consecuencias que su política internacional ocasiona en otras sociedades, puede originar problemas todavía más graves que los que pretende solucionar. Este brutal atentado debería generar una autocrítica del gobierno de los EE.UU. y de los países del Norte sobre el modelo de relaciones internacionales que generan escenarios de pobreza e injusticia, terrenos propicios para reproducir situaciones como las vividas el pasado 11 de septiembre". Esto debe ser así, -dice FyA- porque "en nuestra tarea educativa y de promoción social nos enfrentamos día a día a una realidad de violencia, miseria e injusticia...", en donde FyA está comprometida en todos sus programas y acciones "a construir la cultura de la solidaridad, del aprecio de todos los pueblos y razas, en la escucha sincera de un Dios que es Amor y sólo Amor..."
Según los educadores de FyA, ellos se sienten "obligados a reflexionar y a tomar posición como movimiento internacional de educadores populares", pues no era su deseo hacer sólo una declaración que se quedara en un mero enunciado de principios. Por eso, -afirmaron- "nos proponemos que Fe y Alegría, en todos sus niveles, estudie alternativas y tome decisiones sobre el modo de tratar, al interior de cada país, programas y centros, la reflexión y las acciones concretas sobre el tema".
La declaración concluye diciendo: "Sólo podremos responder de una manera eficaz y evangélica a esta cultura de la violencia si nos comprometemos en su erradicación de un modo pleno, tanto personal como institucionalmente.
Nos situamos ante esta posible guerra, no como meros espectadores sino también como víctimas, porque son nuestros hermanos y hermanas los que morirán y sufrirán en ella".
Como Fe y Alegría es una institución de la Iglesia Católica, expresa en su declaración que desde su fe cristiana rechaza los atentados del pasado 11 de septiembre "y cualquier forma de terrorismo que atente contra la vida, la integridad y la dignidad de las personas". Además, se solidariza y manifiesta su cercanía con los familiares de las víctimas y con todo el pueblo norteamericano. Al respecto, la Declaración dice textualmente: "Comprendemos su dolor ya que nuestros pueblos de América Latina han sufrido y sufren innumerables formas de agresión y de violencia".
Por otro lado, FyA se une al Papa Juan Pablo II en su rechazo categórico a la guerra y a toda forma de violencia. "La violencia -explica- no radica sólo en los atentados terroristas ni en la guerra. Vivimos en una cultura de la violencia, que se expresa en mil formas de injusticia y alimenta permanentemente el individualismo y la falta de solidaridad".
Con relación a los señalamientos que se le hacen al islamismo, FyA considera "injusta" la demonización que del mundo islámico se está haciendo por parte de la opinión pública. "Aún sin conocer con certeza la autoría de estos crímenes, rechazamos toda forma de fundamentalismo", dicen en su declaración.
En cuanto a las propuestas de venganza y guerra contra los sospechosos, FyA expresa: "La reacción espontánea de una parte del pueblo estadounidense, que exige venganza y propone una guerra contra todos los sospechosos de apoyar a sus enemigos, nos invita a la reflexión desde nuestra fe y desde una motivación ética".
La crítica al espíritu guerrerista está implícita en la Declaración cuando se dice: "Si bien no hay justificación alguna para estos actos repudiables, pensamos que la reacción del gobierno norteamericano, apelando a una guerra del bien contra el mal sin una reflexión profunda sobre las consecuencias que su política internacional ocasiona en otras sociedades, puede originar problemas todavía más graves que los que pretende solucionar. Este brutal atentado debería generar una autocrítica del gobierno de los EE.UU. y de los países del Norte sobre el modelo de relaciones internacionales que generan escenarios de pobreza e injusticia, terrenos propicios para reproducir situaciones como las vividas el pasado 11 de septiembre". Esto debe ser así, -dice FyA- porque "en nuestra tarea educativa y de promoción social nos enfrentamos día a día a una realidad de violencia, miseria e injusticia...", en donde FyA está comprometida en todos sus programas y acciones "a construir la cultura de la solidaridad, del aprecio de todos los pueblos y razas, en la escucha sincera de un Dios que es Amor y sólo Amor..."
Según los educadores de FyA, ellos se sienten "obligados a reflexionar y a tomar posición como movimiento internacional de educadores populares", pues no era su deseo hacer sólo una declaración que se quedara en un mero enunciado de principios. Por eso, -afirmaron- "nos proponemos que Fe y Alegría, en todos sus niveles, estudie alternativas y tome decisiones sobre el modo de tratar, al interior de cada país, programas y centros, la reflexión y las acciones concretas sobre el tema".
La declaración concluye diciendo: "Sólo podremos responder de una manera eficaz y evangélica a esta cultura de la violencia si nos comprometemos en su erradicación de un modo pleno, tanto personal como institucionalmente.
Nos situamos ante esta posible guerra, no como meros espectadores sino también como víctimas, porque son nuestros hermanos y hermanas los que morirán y sufrirán en ella".