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Fe y generosidad


En las inmediaciones de Carrasquilla se levanta un hermoso templo dedicado a Nuestra Señora de Lourdes que sirve para la Congregación de la Comunidad Creyente de la población de esa área. En vestíbulo del templo hay una placa de bronce en donde aparece esta inscripción: "Este templo es una expresión de la gratitud del Arquitecto Inocencio Galindo y Señora". En efecto, fue consagrado por el emérito arzobispo Monseñor Marcos Gregorio McGrath en enero de 1991, siendo párroco el recordado Monseñor Fidel Puig .
La señora del Sr. Galindo es doña María "Meri" Quelquejeu de Galindo quien el día 19 de junio partió hacia la otra vida, la verdadera vida. No soy yo el más indicado para expresarme sobre ella en estos momentos, ya que dentro de sus círculos sociales existen personas que con más autoridad sea por parentesco inmediato, o por larga amistad, compartieron con ella sus grandes momentos. Admito que mi cercanía con esta famosa pareja de panameños, de Don Chencho y Meri, cometería una imperdonable omisión sino expresara mi testimonio. Mi amistad tiene su origen en el hecho que al haber estado a cargo de la capellanía de la Isla Contadora, donde los esposos Galindo tenían una residencia que se llamaba Alcazar Mar Ino. una de las construcciones más elegantes de la Isla adonde dominicalmente me invitaban a almorzar cuando ellos se encontraban en la Isla. Allí fue donde los conocí y junto con el vecino de enfrente, muy amigo de la pareja, el hoy difunto y siempre recordado Don Iván Alfaro Lyons con quienes disfrutamos de perdurables momentos, y llegamos a cultivar una amistad de hondas raíces.
Después de varias experiencias dolorosas como caídas y otras carencias intempestivas que se presentaron en la Isla, los esposos Galindo me dijeron en una ocasión que ya no vendrían más a la isla, porque por la edad ya no estaban para tantos trotes y decidieron vender la propiedad a unos alemanes.
Me sorprendió que al vender la casa, dejaron todo y lo único que se llevaron fueron los cuadros de fotos familiares. Dejando la casa tal cual estaba. Y así, progresivamente, me contaron que irían desprendiéndose de todas las cosas ya que se tenían que preparar para el momento final. Y así sucesivamente los fui contemplando como sucedió hasta ese momento.
Doña Meri para mí es una excepción de lo que es pertenecer a la aristocracia. Pertenecía a la aristocracia del espíritu, no tanto basada ni en el apellido, ni en el dinero, sino en una fe tradicional; vivió siempre fiel a sus convicciones religiosas y sin ceder a presiones o modas de creer transitorias. Pero esa fe la llevó a destacarse de una manera encomiable en su generosidad.
Perdió un 15 de junio hace 30 años a su hijo único Ricardo, y el mejor recuerdo que de él hicieron su esposo y ella fue la Fundación Ricardo Galindo Q. que de muchas maneras ha prestado económicamente ayuda tanto al Seminario Mayor San José, como a las obras de El Chorrillo, en un tiempo a Radio Hogar, al Arzobispado, al la Fundación Luz del Ciego dotándoles de unos ordenadores especiales para los no videntes y a muchas otras instituciones que no pretendo enumerarlas todas, ya que su ayuda siempre se caracterizó por la discreción y la reserva y no por buscar lo que critica el Evangelio de San Mateo, Cap. V, que no se publique al son de trompeta lo que hace tu mano derecha. Como Dios les dio mucho, mucho más dieron. Un ejemplo válido de panameños para estos tiempos de tanta avaricia.
Muchas gentes humildes que les sirvieron de cerca dan testimonios increíbles sobre el apoyo que secretamente les ofreció tan distinguida cristiana católica.
La segunda carta de los Corintios nos ofrece unas reflexiones aplicables a esta persona, donde San pablo señala la generosidad como distintivo del verdadero siervo de Dios. Meri fue un ejemplo vivo de esas generosidad. Tenemos que aceptar que hoy día lo que prima es el salvaje egoísmo y al encontrar personas como Meri, uno renueva su fe en la humanidad creyente. Un personaje irrepetible que le da gloria a Dios y a la patria panameña.
Las normas establecen que deben estar ubicados a 500 metros de la iglesia y 1, 000 metros de las escuelas.
Se tiende a confundir las pensiones y moteles, con casas de ocasión, son totalmente distintos.

101 años de Panamá América

 
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