Fecha envuelta en luto, renacida en el ardiente verano panameño
Hay fechas que transforman el corazón en un perro de furia, que soplan desde el fondo del alma sin respiro, ni tregua.
Fechas indelebles, inscriptas en la historia común y corriente, esa que sirve escalera generacional y cumple obejtivos muy precisos.
Fechas envueltas en luto que arrancan el rojo del calendario patrio, nacidas para vivir in memóriam, de boca en boca, de tiempo en tiempo, propagadas como el polen, renacidas en el verano ardiente panameño.
Fechas que tienen olor a pueblo, pulso de varón, calor de juventud, aroma de multitudes, el color del coraje y la sensación de impotencia ante la verdad íntima humillada.
Fechas que son recuerdo, presente y futuro, por dignas, atemporales; que no se discuten, que cada año vienen vestidas de conciencia y no necesitan bombos, ni platillos, porque sus notas son de dolor y duelo.
Fechas cargadas de historia, de la brisa seca de un tiempo ido, pero que son semilla de un futuro más propio, surgido de los viejos principios que construye el honor.
Fechas que pueden tener 35 años, y son tan jóvenes como quienes se inmolaron un nueve de enero de 1964 con la esperanza de una patria libre y soberana.
Fechas que pueden llamarse Ascanio Arosemena, por ejemplo, entre otros nombres....
Fechas indelebles, inscriptas en la historia común y corriente, esa que sirve escalera generacional y cumple obejtivos muy precisos.
Fechas envueltas en luto que arrancan el rojo del calendario patrio, nacidas para vivir in memóriam, de boca en boca, de tiempo en tiempo, propagadas como el polen, renacidas en el verano ardiente panameño.
Fechas que tienen olor a pueblo, pulso de varón, calor de juventud, aroma de multitudes, el color del coraje y la sensación de impotencia ante la verdad íntima humillada.
Fechas que son recuerdo, presente y futuro, por dignas, atemporales; que no se discuten, que cada año vienen vestidas de conciencia y no necesitan bombos, ni platillos, porque sus notas son de dolor y duelo.
Fechas cargadas de historia, de la brisa seca de un tiempo ido, pero que son semilla de un futuro más propio, surgido de los viejos principios que construye el honor.
Fechas que pueden tener 35 años, y son tan jóvenes como quienes se inmolaron un nueve de enero de 1964 con la esperanza de una patria libre y soberana.
Fechas que pueden llamarse Ascanio Arosemena, por ejemplo, entre otros nombres....