Ferias libres e intermediación comercial
En Penonomé tiene lugar la primera batalla contra el criticado sistema de comercialización que encarece los productos agropecuarios mediante la intermediación de una cadena infinita de agentes económicos entre el productor y el consumidor, que da por resultado que las ganancias se la lleven los intermediarios, a costa de los productores y de los consumidores.
En la apacible cabecera de Coclé se enfrentan el director del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA), Hatuey Castro, impulsador de las ferias libres, y el alcalde del distrito del lugar, Manuel Cárdenas, defensor de los vendedores del mercado público de esa ciudad.
El director del IMA pretende que en las inmediaciones del mercado público municipal, se desarrollen "ferias libres" a la que concurra gente de Chiriquí y otras provincias a ofrecer abiertamente sus productos directamente al consumidor. El alcalde de Penonomé en cambio, ha decidido trasladar dichas "ferias libres" lejos del mercado público, donde no puedan competir con los vendedores que pagan alquiler e impuestos al municipio para ofrecer sus puestos de venta en el lugar.
El IMA argumenta que, con la medida alcaldicia, se restringe la libre competencia; mientras el alcalde contesta que lo que pretende es impedir que tenga lugar una competencia desleal entre quienes pagan impuestos municipales por los puestos de venta y quienes con las "ferias libres" persiguen lo contrario. Agrega el alcalde, que ubicando las ferias lejos del mercado, se da justo lugar a ambos negocios, evitando la competencia desleal en perjuicio de los locales.
El IMA responde que el perjudicado al final será el consumidor, a quien se priva de un producto más barato, ofrecido directamente por el productor. El alcalde Cárdenas replica que tal argumento es inexacto, desde el momento que quienes ofrecen los productos en las ferias libres no son los mismos productores, sino meros intermediarios.
Concluye el alcalde penonomeño recomendando la eliminación de los últimos, de modo que sean los propios productores quienes vendan sus productos a los dueños de puestos del mercado, a precios razonables, para permitir abaratar los alimentos que así se ofrecen.
Y si se observa bien la interesante polémica, ambos hablan de lo mismo, de obviar los intermediarios, de vender a mejores precios, de lograr mayor rendimiento para el productor y más beneficios para el consumidor. Los dos deben sentarse a idear una fórmula que, extendida al resto del país, puede hacer la diferencia entre el status quo y una comercialización más eficiente y beneficiosa para la comunidad.
En la apacible cabecera de Coclé se enfrentan el director del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA), Hatuey Castro, impulsador de las ferias libres, y el alcalde del distrito del lugar, Manuel Cárdenas, defensor de los vendedores del mercado público de esa ciudad.
El director del IMA pretende que en las inmediaciones del mercado público municipal, se desarrollen "ferias libres" a la que concurra gente de Chiriquí y otras provincias a ofrecer abiertamente sus productos directamente al consumidor. El alcalde de Penonomé en cambio, ha decidido trasladar dichas "ferias libres" lejos del mercado público, donde no puedan competir con los vendedores que pagan alquiler e impuestos al municipio para ofrecer sus puestos de venta en el lugar.
El IMA argumenta que, con la medida alcaldicia, se restringe la libre competencia; mientras el alcalde contesta que lo que pretende es impedir que tenga lugar una competencia desleal entre quienes pagan impuestos municipales por los puestos de venta y quienes con las "ferias libres" persiguen lo contrario. Agrega el alcalde, que ubicando las ferias lejos del mercado, se da justo lugar a ambos negocios, evitando la competencia desleal en perjuicio de los locales.
El IMA responde que el perjudicado al final será el consumidor, a quien se priva de un producto más barato, ofrecido directamente por el productor. El alcalde Cárdenas replica que tal argumento es inexacto, desde el momento que quienes ofrecen los productos en las ferias libres no son los mismos productores, sino meros intermediarios.
Concluye el alcalde penonomeño recomendando la eliminación de los últimos, de modo que sean los propios productores quienes vendan sus productos a los dueños de puestos del mercado, a precios razonables, para permitir abaratar los alimentos que así se ofrecen.
Y si se observa bien la interesante polémica, ambos hablan de lo mismo, de obviar los intermediarios, de vender a mejores precios, de lograr mayor rendimiento para el productor y más beneficios para el consumidor. Los dos deben sentarse a idear una fórmula que, extendida al resto del país, puede hacer la diferencia entre el status quo y una comercialización más eficiente y beneficiosa para la comunidad.