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Fermina: la mujer que más olas ha visto llegar


Fermina Sánchez es la mujer que más olas ha visto llegar a las costas de Taboga. A sus 101 años es la más longeva en la isla y quizá unas de las de mayor edad en Panamá. La vetera tiene una memoria brillante ya que aún recuerda cuando Belisario Porras visitó las islas de las flores por allá en el año de 1915.
Llegó procedente de Horconcitos, provincia de Chiriquí, a los 23 años y se estableció en Taboga desde esa época con la finalidad de trabajar para pagar los gastos de una enfermedad que padecía su esposo, ya difunto.
Según Fermina, en Taboga encontró mucha suerte porque empezó a trabajar para varios comensales y cada vez más la fama de su buena comida fue creciendo en la isla. En la actualidad muchas personas la contratan para que les haga tamales, bollos, empanadas y otras delicias para fiestas, lo que representa un medio de sustento económico para ella. Fermina llegó a la isla con una sola hija, pero después tuvo 10 más porque parió varios mellizos.
Para Fermina, Taboga ha cambiado mucho, ya que cuando llegó allí habían pocas casas, se realizan muchos más paseos y había más abundancia de flores que ahora. "Siempre hay flores, pero antes había mucho más", destacó Fermina como uno de los principales atributos que ha perdido la isla.
También dijo que la gente en la isla ha cambiado debido a que antes no había drogas y sus hijos crecieron sin conocer "la maldad". A juicio de la mujer de más edad en la isla, la droga "es una amenaza para toda la humanidad". Perdió la cuenta de la cantidad de nietos y tataranietos que tiene, aunque si recuerda que aún la sobreviven 10 hijos, de los cuales son pocos los que viajan hasta la isla para saber de ella, lo que la pone muy triste.
"Paso la mayor parte del tiempo sola, únicamente en compañía de mi hijo de 74 años al que tengo que cuidar porque no ve", manifestó la señora Sánchez. Luis Antonio es el único hijo que permanece con Fermina debido a que es invidente y necesita que le hagan de todo. Fermina recibe la visita diaria de una amiga de muchos años, Corina Sandoval Herrera, otra tabogana longeva de 81 años de edad.
Corina comentó que Fermina fue inscrita en un año para participar de la cabellera blanca por su grandiosa labor como madre, pero lamentó de que no fue seleccionada entre las finalista. Fermina sufre la pobreza en carne propia. En su estufa había un pan con dos salchichas para el almuerzo del día. Dice que sufre porque ha perdido gran parte de la visión, uno de sus mayores malestares físicos porque en general goza de buena salud.
La señora solicitó a la mandataria Mireya Moscoso, un aumento para su pensión de sobreviviente, que le dejó una hija muerta, que actualmente es de sólo B/.68.00, cantidad que no le alcanza para mantenerse ella y su hijo de 74 años. Desde la ventana de su vieja casa, Fermina quizás seguirá viendo llegar muchas más olas, pero espera que su situación económica mejore un poco más para dejarle algo estable a su hijo y compañero, Luis Antonio.

101 años de Panamá América

 
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