Fidel Castro, el latinoamericano más rico
El latinoamericano más rico no es el mexicano Carlos Slim, sino el cubano Fidel Castro Ruz, quien ha redescubierto las ventajas económicas de exportar mano de obra esclava.
Hace unos días, la valiosa investigación del periodista cubano residente en España Víctor Llano puso al descubierto parte de la red de explotación y exportación de mano de obra esclava que maneja el gobierno cubano a través de la empresa estatal Uneca, S. A. (Unión de Empresas Constructoras del Caribe), tanto en la gran finca de los hermanos Castro como en una veintena de países.
Llano reveló en Libertad Digital (www.libertaddigital.com) que decenas de albañiles cubanos llegaron a España para trabajar en construcciones en Alicante y en Canarias, como parte de un convenio de Uneca con inversionistas locales. Las entrevistas que realizó Llano con algunos de estos atemorizados trabajadores cubanos permitieron saber que:
Uneca es sólo una de las decenas de fórmulas que utiliza Fidel Castro para hacerse de divisas y solventar los lujos que disfrutan él y sus allegados, así como los visitantes distinguidos que llegan a la isla.
Cuba, conocida por las víctimas de Castro como la gran cárcel, puede ser un paraíso si uno es un invitado consentido del finquero, como lo son Gabriel García Márquez y el pintor Ricardo Guayasamín. A cambio, los agasajados escriben sentidas loas propagandísticas sobre el dueño y señor de esa gran finca o lo retratan joven, apuesto y sonriente.
Fidel Castro en sus interminables discursos llama a derrotar el libre comercio y despotrica contra la globalización. Pero en la práctica no tiene empacho en utilizar los mecanismos de internacionalización de la economía para hacerse de divisas que mantengan con vida la finca familiar de los Castro. Lo interesante es que Castro ofrece como ventaja comparativa en sus negocios la baratura de la mano de obra de cubanos capacitados, domesticados, vigilados y sanitos.
Los negocios permiten sostener el tren de vida de los hermanos Castro, sus allegados y sus invitados de lujo, al tiempo que sostienen en el exterior el mito de la Cuba revolucionaria. El método de enriquecimiento de Castro es sencillísimo: olvidarse de los derechos humanos, derechos laborales, derechos de propiedad, libertad de expresión, libertad de tránsito y demás. Después, socializar las pérdidas y privatizar los beneficios. Socialismo real.
En el mundo de la libre competencia cualquier negociante iluminado, que hubiese emprendido las excéntricas y absurdas aventuras económicas que ha encabezado Fidel Castro en los últimos 40 años, estaría quebrado y en la cárcel. Castro no, porque él no opera bajo los cánones del capitalismo, donde quien la hace, la paga. Despojarse del lastre de los valores burgueses permite, por ejemplo, abaratar los costos de la mano de obra a un nivel equivalente al de la antigua esclavitud.
Hay quien conjetura que Fidel Castro heredó su afición por la explotación de la mano de obra de su padre, un gallego que se quedó en Cuba y manejaba con mano de hierro una extensa finca al oriente de la isla. Puede ser. Ahora en Venezuela y Ecuador ya podemos ver a sus imitadores.
* Analista político mexicano.
(c) www.aipenet.com
Es también un convencido del potencial económico de esta provincia. "Donde más oro se encuentra en toda América es en los ríos de Darién", explica. Se encontró plata en México y Perú, minerales en lo que hoy es Bolivia, piedras preciosas en Sudamérica y México, mas no oro.
Justo un año antes había surgido Nombre de Dios, en el límite de lo que hoy es Colón y San Blas. Los españoles se vieron forzados a la construcción de varios fuertes militares a lo largo de la región a raíz de las incursiones de corsarios y piratas.
El historiador considera que las estructuras estudiadas actualmente por el INAC pueden responder a una ruta tardía a la que se ven obligados los españoles porque los piratas conocían los caminos utilizados.
Los fuertes de la Isla El Encanto y sus alrededores podrían ser el punto de partida hasta el Archipiélago de Las Perlas para saltar a las costas de Coclé, pero de hecho, "son fortiles defendiendo la riqueza española". La plática de Menéndez Franco estaba repleta de episodios, que contados con la facilidad de sus palabras, nos transportaban al meollo del asunto.
Su descripción transmite el olor de la pólvora de los cañonazos de aquellos enfrentamientos por la posesión del oro y dibuja a los conquistadores poniendo el primer pie en las tierras descubiertas. Y es que en esta ruta "no se encontró oro pero sí las perlas de mayor tamaño del mundo". Para muestra, un botón.
"La perla de mayor tamaño pescada jamás fue sacada del Archipiélago de Las Perlas, en la Isla de San Miguel, que estuvo por mucho tiempo en la corona de España, llamada La Peregrina y Felipe II se la regaló a la reina de Inglaterra".
Prosiguió. "En una subasta el actor de cine Richard Burton la compró y se la regaló a su esposa Elizabeth Taylor, quien la conserva. Omar Torrijos quiso enviarme a que hablara con ella en Londres para que se la vendiera a Panamá para incorporarla al Museo del Hombre Panameño, pero él murió y yo no pude hacer nada"... Esta ruta, según dice, puede ser comparada con otra que parte desde Natá hasta el Lago Gatún, donde fueron aniquilados piratas.
El turno tocaría ahora a las cuevas que también son objeto de estudio de la institución. Después de pasar por el poblado de Punta Alegre, un sitio caracterizado por su actividad económica basada en la comercialización de mariscos, fue necesario escalar antes un cerro desde donde la vista hacia el mar es indescriptible, lo que le ha valido el título entre los moradores, de "El Mirador".
Arriba esperaban por nosotros Bernuil, Jorge, Tolín y Plinio, cuatro indígenas que habían limpiado el camino para hacerlo más transitable. Se trataba de una empinada topografía que giraba a manera de circunferencia hasta la cúspide. Una vez allá, en la cima, todo el suplicio del recorrido es olvidado.
Los senderos de piedra utilizados por los españoles aún pueden verse. Se definen calles y caminos en medio de una nutrida vida silvestre.
Mientras, en las faldas de aquel cerro, la primera cueva que visitamos permanecía repleta de murciélagos, como era de esperarse. Más adelante, en Punta Cueca, ubicamos la segunda. Allí los trabajos del INAC llevan ya varios meses. Su exploración significó el derribo de gigantescas piedras que fueron dando paso a múltiples hipótesis relativas a la existencia de importantes riquezas al fondo de la cueva.
No obstante, de lo que sí existe una teoría confirmada y, sobre todo, respetada, es "de no atentar contra la cultura indígena presente en estas áreas", según dijo Ruiloba.
El indio Plinio nos lo explicaría después. "Se enciende un tabaco cuando uno llega porque así lo pide el espíritu del español que habitó esta cueva, además se le coloca una vela verde, agua y vino", nos dijo y de inmediato agregó "tampoco se permiten chistes dentro de ella, ni beber o fumar y mucho menos relaciones sexuales".
A nuestra salida del sitio uno de los expedicionarios encendía el tabaco, tal como Plinio lo dijo. Para Menéndez Franco las cuevas tienen un "doble carácter". Son lugares naturales y militares para guardar no sólo riquezas, sino también víveres y armas.
Lo cierto es que la historia de estas tierras es aún un "gran misterio en espera de exhaustivas investigaciones". Mientras éstas concluyan, sus habitantes permanecerán en ellas como los más fieles guardianes de una época fantástica.
A pocos minutos de Playa Brava, después del pueblo de Punta Alegre, se divisa un terreno por donde los pescadores de esta región, de Garachiné y Taimatí, dicen que desciende desde la montaña, una cadena de oro. Se cuenta que en Perú se le hizo un regalo a un galeón español que llegó a Lima. La reina recibió una cadena y un ancla de oro.
El arca vino cargada con tesoros y en las costas de Patiño sufrió un ataque de piratas. Al salir mal librado, descargó la mitad del oro, el resto siguió en el galeón y éste se hundió justo en la sima de esta montaña. En noches de semana santa se le ve alumbrando.
En un morro (monte pequeño) también en las costas de Patiño, llegaron una vez unos marines norteamericanos y acordonaron el área, impidiéndole el paso a los pescadores. Trajeron helicópteros de dos hélices y se llevaron unos cañones que se dice, eran de los galeones.
Por allá por los años "70 llegó a estas costas un barco de ingleses. Algunos muchachos de entonces lo abordaron para preguntarles si querían comprar langostas. Los navegantes les mostraron un mapa y les dijeron que andaban tras tres cofres con riqueza que estaban en una cueva.
Frente al poblado de Mogocénega, en Punta La Virgen, un niño estaba pescando y sacó un pedazo de lona que se dice que cubría un millonario tesoro. Los adultos intentaron llegar al lugar para explorar, pero el pequeño se desmayó una y otra vez y los lugareños lo tomaron como una premonición y allí terminó todo. Nada más se ha sabido desde entonces.
Los indios de estas tierras hablaban inglés y francés para aliarse con los piratas y los guiaban por la espesura de la selva en contra de los españoles.
Hace unos días, la valiosa investigación del periodista cubano residente en España Víctor Llano puso al descubierto parte de la red de explotación y exportación de mano de obra esclava que maneja el gobierno cubano a través de la empresa estatal Uneca, S. A. (Unión de Empresas Constructoras del Caribe), tanto en la gran finca de los hermanos Castro como en una veintena de países.
Llano reveló en Libertad Digital (www.libertaddigital.com) que decenas de albañiles cubanos llegaron a España para trabajar en construcciones en Alicante y en Canarias, como parte de un convenio de Uneca con inversionistas locales. Las entrevistas que realizó Llano con algunos de estos atemorizados trabajadores cubanos permitieron saber que:
El régimen cubano (a través de Uneca) se queda con el 75% del salario devengado por los albañiles y otros trabajadores exportados.
Estos trabajadores son obligados a laborar hasta 12 horas diarias, incluidos los domingos, y a pagar el alquiler de los barracones y los departamentos en que son hacinados en España.
Son constantemente vigilados por los capataces de Uneca y sus documentos migratorios y de trabajo son retenidos por la empresa.
Uneca es sólo una de las decenas de fórmulas que utiliza Fidel Castro para hacerse de divisas y solventar los lujos que disfrutan él y sus allegados, así como los visitantes distinguidos que llegan a la isla.
Cuba, conocida por las víctimas de Castro como la gran cárcel, puede ser un paraíso si uno es un invitado consentido del finquero, como lo son Gabriel García Márquez y el pintor Ricardo Guayasamín. A cambio, los agasajados escriben sentidas loas propagandísticas sobre el dueño y señor de esa gran finca o lo retratan joven, apuesto y sonriente.
Fidel Castro en sus interminables discursos llama a derrotar el libre comercio y despotrica contra la globalización. Pero en la práctica no tiene empacho en utilizar los mecanismos de internacionalización de la economía para hacerse de divisas que mantengan con vida la finca familiar de los Castro. Lo interesante es que Castro ofrece como ventaja comparativa en sus negocios la baratura de la mano de obra de cubanos capacitados, domesticados, vigilados y sanitos.
Los negocios permiten sostener el tren de vida de los hermanos Castro, sus allegados y sus invitados de lujo, al tiempo que sostienen en el exterior el mito de la Cuba revolucionaria. El método de enriquecimiento de Castro es sencillísimo: olvidarse de los derechos humanos, derechos laborales, derechos de propiedad, libertad de expresión, libertad de tránsito y demás. Después, socializar las pérdidas y privatizar los beneficios. Socialismo real.
En el mundo de la libre competencia cualquier negociante iluminado, que hubiese emprendido las excéntricas y absurdas aventuras económicas que ha encabezado Fidel Castro en los últimos 40 años, estaría quebrado y en la cárcel. Castro no, porque él no opera bajo los cánones del capitalismo, donde quien la hace, la paga. Despojarse del lastre de los valores burgueses permite, por ejemplo, abaratar los costos de la mano de obra a un nivel equivalente al de la antigua esclavitud.
Hay quien conjetura que Fidel Castro heredó su afición por la explotación de la mano de obra de su padre, un gallego que se quedó en Cuba y manejaba con mano de hierro una extensa finca al oriente de la isla. Puede ser. Ahora en Venezuela y Ecuador ya podemos ver a sus imitadores.
* Analista político mexicano.
(c) www.aipenet.com
Es también un convencido del potencial económico de esta provincia. "Donde más oro se encuentra en toda América es en los ríos de Darién", explica. Se encontró plata en México y Perú, minerales en lo que hoy es Bolivia, piedras preciosas en Sudamérica y México, mas no oro.
Justo un año antes había surgido Nombre de Dios, en el límite de lo que hoy es Colón y San Blas. Los españoles se vieron forzados a la construcción de varios fuertes militares a lo largo de la región a raíz de las incursiones de corsarios y piratas.
El historiador considera que las estructuras estudiadas actualmente por el INAC pueden responder a una ruta tardía a la que se ven obligados los españoles porque los piratas conocían los caminos utilizados.
Los fuertes de la Isla El Encanto y sus alrededores podrían ser el punto de partida hasta el Archipiélago de Las Perlas para saltar a las costas de Coclé, pero de hecho, "son fortiles defendiendo la riqueza española". La plática de Menéndez Franco estaba repleta de episodios, que contados con la facilidad de sus palabras, nos transportaban al meollo del asunto.
Su descripción transmite el olor de la pólvora de los cañonazos de aquellos enfrentamientos por la posesión del oro y dibuja a los conquistadores poniendo el primer pie en las tierras descubiertas. Y es que en esta ruta "no se encontró oro pero sí las perlas de mayor tamaño del mundo". Para muestra, un botón.
"La perla de mayor tamaño pescada jamás fue sacada del Archipiélago de Las Perlas, en la Isla de San Miguel, que estuvo por mucho tiempo en la corona de España, llamada La Peregrina y Felipe II se la regaló a la reina de Inglaterra".
Prosiguió. "En una subasta el actor de cine Richard Burton la compró y se la regaló a su esposa Elizabeth Taylor, quien la conserva. Omar Torrijos quiso enviarme a que hablara con ella en Londres para que se la vendiera a Panamá para incorporarla al Museo del Hombre Panameño, pero él murió y yo no pude hacer nada"... Esta ruta, según dice, puede ser comparada con otra que parte desde Natá hasta el Lago Gatún, donde fueron aniquilados piratas.
El turno tocaría ahora a las cuevas que también son objeto de estudio de la institución. Después de pasar por el poblado de Punta Alegre, un sitio caracterizado por su actividad económica basada en la comercialización de mariscos, fue necesario escalar antes un cerro desde donde la vista hacia el mar es indescriptible, lo que le ha valido el título entre los moradores, de "El Mirador".
Arriba esperaban por nosotros Bernuil, Jorge, Tolín y Plinio, cuatro indígenas que habían limpiado el camino para hacerlo más transitable. Se trataba de una empinada topografía que giraba a manera de circunferencia hasta la cúspide. Una vez allá, en la cima, todo el suplicio del recorrido es olvidado.
Los senderos de piedra utilizados por los españoles aún pueden verse. Se definen calles y caminos en medio de una nutrida vida silvestre.
Mientras, en las faldas de aquel cerro, la primera cueva que visitamos permanecía repleta de murciélagos, como era de esperarse. Más adelante, en Punta Cueca, ubicamos la segunda. Allí los trabajos del INAC llevan ya varios meses. Su exploración significó el derribo de gigantescas piedras que fueron dando paso a múltiples hipótesis relativas a la existencia de importantes riquezas al fondo de la cueva.
No obstante, de lo que sí existe una teoría confirmada y, sobre todo, respetada, es "de no atentar contra la cultura indígena presente en estas áreas", según dijo Ruiloba.
El indio Plinio nos lo explicaría después. "Se enciende un tabaco cuando uno llega porque así lo pide el espíritu del español que habitó esta cueva, además se le coloca una vela verde, agua y vino", nos dijo y de inmediato agregó "tampoco se permiten chistes dentro de ella, ni beber o fumar y mucho menos relaciones sexuales".
A nuestra salida del sitio uno de los expedicionarios encendía el tabaco, tal como Plinio lo dijo. Para Menéndez Franco las cuevas tienen un "doble carácter". Son lugares naturales y militares para guardar no sólo riquezas, sino también víveres y armas.
Lo cierto es que la historia de estas tierras es aún un "gran misterio en espera de exhaustivas investigaciones". Mientras éstas concluyan, sus habitantes permanecerán en ellas como los más fieles guardianes de una época fantástica.
A pocos minutos de Playa Brava, después del pueblo de Punta Alegre, se divisa un terreno por donde los pescadores de esta región, de Garachiné y Taimatí, dicen que desciende desde la montaña, una cadena de oro. Se cuenta que en Perú se le hizo un regalo a un galeón español que llegó a Lima. La reina recibió una cadena y un ancla de oro.
El arca vino cargada con tesoros y en las costas de Patiño sufrió un ataque de piratas. Al salir mal librado, descargó la mitad del oro, el resto siguió en el galeón y éste se hundió justo en la sima de esta montaña. En noches de semana santa se le ve alumbrando.
En un morro (monte pequeño) también en las costas de Patiño, llegaron una vez unos marines norteamericanos y acordonaron el área, impidiéndole el paso a los pescadores. Trajeron helicópteros de dos hélices y se llevaron unos cañones que se dice, eran de los galeones.
Por allá por los años "70 llegó a estas costas un barco de ingleses. Algunos muchachos de entonces lo abordaron para preguntarles si querían comprar langostas. Los navegantes les mostraron un mapa y les dijeron que andaban tras tres cofres con riqueza que estaban en una cueva.
Frente al poblado de Mogocénega, en Punta La Virgen, un niño estaba pescando y sacó un pedazo de lona que se dice que cubría un millonario tesoro. Los adultos intentaron llegar al lugar para explorar, pero el pequeño se desmayó una y otra vez y los lugareños lo tomaron como una premonición y allí terminó todo. Nada más se ha sabido desde entonces.
Los indios de estas tierras hablaban inglés y francés para aliarse con los piratas y los guiaban por la espesura de la selva en contra de los españoles.