Fiebre porcina y errores humanos
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha iniciado un estudio para determinar si el virus de A(N1H1) procede, por equivocación o no, de algún laboratorio donde haya sido fabricado. Noticia de preocupación que conlleva la recurrente mala nueva de que alguien sigue jugando a tratar de ser dios.
Sea así o no, las autoridades nacionales e internacionales tienen el deber de investigar, primero, hasta los últimos detalles, sobre los orígenes inmediatos de esto que ya muchos consideran una pandemia, y luego divulgar con exactitud lo que ha ocurrido y las consecuencias a las que podría enfrentarse la humanidad.
Y los resultados de la investigación deberán ser públicos, toda vez que solamente la divulgación del conocimiento pude comprometer a la humanidad en una lucha activa contra esta clase de amenazas.
Una situación como la existente con esta clase de gripe somete a la humanidad a escenarios de pánico que producen medidas de carácter masivo; en consecuencia, es en el fondo un hecho de terror, y las autoridades mundiales de salud y las locales tienen que asumir responsabilidades que tranquilicen a la población, en lugar de poner en correderas a todo el mundo, máxime cuando se sabe que existen los antivirus que pueden detener la propagación de la nueva enfermedad.
Luego entonces, son las medidas preventivas y curativas las que deben estar sobre la mesa, y no ese espectáculo cinematográfico en que parecen haberse convertido los anuncios sobre el tema.