default

Fin al terrorismo y el nacimiento de nuevos odios


Es casi un eslogan: "O están con nosotros, o están con el terrorismo". Pero detrás de esta frase -parte de discurso ante el Congreso-, el presidente de Estados Unidos George Bush, logra una inmediata empatía, entre los gobernantes del mundo, que los ubicará como aliados o enemigos.
Bush ni siquiera aceptará negociaciones con quienes refugien a los terroristas. Se trata de reclamar justicia con guerra sin aritmética de riesgos ni consecuencias.
Hay pueblos sabios que llaman al pasado "lo que está delante" porque se le puede ver, es conocido. Así, la historia nos recuerda que durante la Segunda Guerra Mundial, murieron unos 45 millones de personas, entre civiles y militares.
En esta nueva guerra antiterrorista, el asesinato de masas no será una novedad, sólo cambiarán las armas, quizás se mutilará con químicos y alta tecnología, algunas en fase experimental.
Además, si a los fundamentalistas no les importa degollar a sus propias colegialas, por no usar el velo prescrito en su deformada creencia, menos les perturbará matar con lujo de brutalidad, a todo aquel "corrupto" por los valores occidentales.
Ni aún tras la destrucción del movimiento "Al Qaeda" (la base), del saudí Osama bin Laden, el terrorismo dejará de desarrollarse como sistema. Para los fundamentalistas cuyo adoctrinamiento es permanente, en más de 60 países, es la forma de llevar adelante su Yihad o guerra santa. Mientras que, por ejemplo, para los grupos paramilitares colombianos -autores de múltiples masacres-, es el recurso infalible, que les permite obtener ingresos netos de 470 millones de dólares anuales, por actividades como el narcotráfico, secuestros, extorsión y otras.
La coalición mundial, liderada por Estados Unidos, se enfrentará a combatientes sicóticos, acostumbrados a una vida hostil en las gargantas de las montañas, o en poblados, donde también habitarán inocentes.
Todos los hombres son pecadores, pero no todos son criminales. ¿Quién garantizará el derecho internacional humanitario de los buenos islámicos? Qué significará la justicia acompañada de una probable destrucción indiscriminada, tan repulsiva como cualquier atentado.
Paralelo a cada conflicto bélico está el genocidio. Hitler eliminó a los judíos, polacos y comunistas. Stalin empezó aplastando a los anticuados bolcheviques, intelectuales y al campesinado recalcitrante. En Hiroshima desapareció la población, en general, y en Indochina toda vida humana, vegetal y animal, en la campiña.
Ojalá que los denominados Army ranger (pequeños grupos de unidades especiales estadounidenses), sepan administrar la muerte a los verdaderos terroristas sin sacrificar a inocentes con supuestos rostros de musulmanes extremistas. Lo cierto, es que peor suerte tendrán los asentamientos, que podrían ser atacados por los aviones cazas o bombarderos B-52.
Que ese empeño de liberar al mundo de los terroristas, no sea degradado a una especie de gran matanza de humanos, atrapados en una guerra, que al final generará el surgimiento de otras organizaciones similares, contra las culturas pro occidentales.
No es fácil olvidar, la agonía personal de los que perdieron a sus seres queridos en la nación estadounidense, pero nada se iguala al dolor masivo de la guerra cuyas repercusiones, serían de mayores proporciones, a escala mundial.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América