default

Financiamiento de la Universidad


La Universidad de Panamá nunca se caracterizó por dedicar grandes sumas de dinero del presupuesto a mantener sus instalaciones y éstas muestran claramente signos de abandono, tanto en su apariencia externa como en sus salones de clases. Es costumbre notar la falta de pintura, bancas en mal estado, tableros apolillados, aires acondicionados que no funcionan, equipo de laboratorio deteriorado, pobre iluminación, jardines mal cuidados; en general, un ambiente de desamparo y dejadez que poco motiva al estudio y la concentración.
A esta situación ahora hay que agregar la incorporación de nuevas instalaciones que están en las áreas revertidas y que exigen un cuidado especial que, por su naturaleza, resulta altamente costoso porque comprende complicados sistemas de aire acondicionado central, delicadas alfombras, y modernas lámparas, entre otras cosas. Es bien conocido por todos la atención que ponían las autoridades del Canal en el tema del mantenimiento y los fondos que dedicaban a este fin.
Agreguemos a todo lo anterior, el problema financiero por el que atraviesa la Universidad con graves limitaciones presupuestarias y las recientes denuncias de desvío de algunas partidas y tendremos un panorama sombrío en lo que se refiere a mejorar las condiciones físicas dentro de las cuales trabajan y estudian los universitarios. Ni siquiera se dispone de los dineros para pagar los compromisos adquiridos con el personal, de modo que mucho menos habrá para adecentar el estado del campus.
Y es que la Universidad nunca ha dedicado el tiempo ni ha mostrado la voluntad para enfrentar el tema de la justificación financiera de su proyecto de desarrollo.
Hasta ahora se ha limitado a exigir que el gobierno cargue casi con la totalidad de su presupuesto y ha procurado obtenerlo a base de presión política. Lo que paga el estudiante es una porción ínfima del costo de su educación y no se han desarrollado alternativas en la prestación de servicios que complementen los ingresos necesarios para satisfacer las mínimas necesidades de un centro de educación superior.
Es cierto que la educación universitaria es una inversión que rinde réditos al Estado, pero también los rinde a la empresa privada y a los individuos que la reciben; de manera que sería muy bueno recordarle a cada cual su compromiso y exigir que se valore el trabajo universitario por el beneficio que reporta a cada cual. Si logramos hacerlo, podemos asegurar que le esperan mejores días a la Universidad y al país; pero de no plantear nuevas alternativas, seguiremos permitiendo que la Universidad oficial trabaje en condiciones dentro de las cuales es muy difícil cumplir con su compromiso social.
(franciscoc@socratico.com)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América