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Formación de médicos especialistas


Hace unos días escuché una noticia preocupante, aunque, de ser necesario, no me opondría. Decía que hay déficit de médicos especialistas en el país y la obligación de las instituciones es cubrir las necesidades de ellos. Imagínense que no los hay para Panamá, menos para el interior, lo que obliga a ofrecer una atención totalmente deficiente y de allí las demoras en las citas. Y no solo es eso, tampoco hay espacio para su trabajo y se sobreponen los horarios por lo que, muchas veces, deben salir temprano los que trabajan en la mañana para que entren los de la tarde.

¿Qué sucede? ¿Recuerdan que doña Marta Stella de Vallarino donó de su propio pecunio un millón de balboas para la formación de especialistas en Oncología porque el hospital no contaba con los necesarios? Lo mismo sucede con las otras especialidades. Un ejemplo solamente. Este año abrieron una sola plaza para Urología con 17 aspirantes a la misma. Esto quiere decir que, dentro de cuatro años, cuando finalice ese especialista, solo contaremos con un urólogo. Existen suficientes pacientes para que aprendan más de eso por vez. Pero falta espacio en los salones de operaciones porque las instalaciones no han crecido de acuerdo a la demanda y se dificultaría la enseñanza quirúrgica. Si cada día crece el número de asegurados y, por ende los beneficiarios, debemos buscar fórmula para encontrar solución al problema.

Cuando pusieron los beneficiarios no tomaron las medidas correctas para ese crecimiento y ahora pagamos las consecuencias. Pero el problema no es solo del Seguro, lo vemos también en Salud y eso es falta de programación y de un estudio minucioso de las necesidades de médicos en el país. No se sabe a ciencia cierta cuántos debemos tener. Ahora nos vemos abocados a contratar médicos extranjeros y no me opongo a ello porque primero están los pacientes. ¿Vendrán buenos colegas de otros países o traeremos lo que sobra por allá? Las autoridades deben pensar en serio en el crecimiento de las instituciones que están casi iguales que en el 75 y si no lo creen, vayan a los cuartos de urgencia y gocen del hacinamiento. Nunca hay camas suficientes y esos factores agravan la situación. Mientras no se trabaje científicamente y se improvise, continuaremos con las mismas condiciones y la salud de los pobres haciéndose ineficiente. Seamos serios y trabajemos como es debido por el bien de los pacientes que buscan salud pública.

101 años de Panamá América

 
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