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Fórmula 1 y Educación


La educación es la autopista donde se desplaza la civilización y la autonomía de las naciones. El MEDUCA debería actuar como el ingeniero automotriz que desea probar a toda costa la capacidad de su Fórmula 1 (estudiantes brillantes), pero consciente de que la pista debe ser ideal (profesores idóneos) para que los Fórmula 1 demuestren su máxima velocidad y seguridad para decir con autoridad "hemos hecho un buen trabajo". Lamentablemente, el MEDUCA no tiene este interés, sino que la prueba de fuego para nuestros Fórmula 1 es aleatoria, dependiendo de la suerte de caer o no caer en la pista adecuada (equipos de profesores idóneos), como se patentiza en los dos casos siguientes:

A) Con autoridad digo que la bióloga y profesora del Instituto Comercial Panamá, Judith Atencio Corrales, es cuna de doctores, es un hecho que sus Fórmula 1 tienen grandes ventajas de arranque al entrar a la Universidad de Panamá, ya sea en biología, medicina o enfermería, tal como lo patentiza el rotundo éxito académico de la joven doctora Ericka Ortega, promoción 2007, quien a pesar de la pobreza en su hogar, predominó sobre sus compañeros que, sin duda, son élites de élites, ocupando el primer puesto de honor. Siendo la educación un asunto integral, felicito también al equipo de profesores que contribuyó a este éxito tan rotundo que hoy enorgullece al Instituto Comercial Panamá.

B) En el 2005, conocí a Mitzela Aviles, cursando sexto año de construcción, del IPT Jeptha B. Dúncan. Puedo decir "entre ella y yo surgió un amor a primera vista", pues siendo yo padre de hijos muy brillantes, inmediatamente detecté que esta estudiante era un FÓRMULA 1. Ella intuyó que yo era la autopista donde ella demostraría su velocidad. Lamentablemente, yo era un pequeño tramo de una prolongada y tortuosa pista (de 16 materias dictadas en área técnica, 15 fueron dictados por dos falsos profesores, y una dictada por mí, que soy arquitecto y profesor titular). En vano me esforcé en cubrir los enormes baches académicos dejados por estos seudo-profesores, y Mitzel entró a la Universidad Tecnológica, y aposté por ella, porque realmente es genial, mas no pudo ganar velocidad, ya que el daño que causa el MEDUCA al nombrar falsos profesionales es irreparable. Su índice académico en el primer semestre fue de .48 de 3, perdiendo la beca y las ganas de estudiar. Yo pregunto a las autoridades del MEDUCA, ¿quién paga
estos daños? Y considero también que el máximo derecho que deben tener nuestros estudiantes es el de tener educadores idóneos.

Sin duda, igual derecho tenía Ericka Ortega que Mitzela Avilés de ser probadas en iguales condiciones de autopista.

Este hecho nos demuestra claramente que ante la imposibilidad de corregir al sistema educativo y el poco importa de la mayoría de los padres se hace necesario crear una institución exclusiva para las mentes muy privilegiadas, tal que ninguna se pierda en la nada por causa ajena a ellos como lo son los malos profesores y la falta de implementos, instituto que debe ser creado por el Estado, pero el personal docente debe ser escogido en pruebas rigurosas bajo la supervisión de una directiva y la participación de los padres de familia y estudiantes para evitar las influencias políticas.

101 años de Panamá América

 
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