Fórmula electoral y circunscripciones
E n Panamá se usa una fórmula electoral que sobre representa a los partidos grandes, que penaliza a los pequeños y que no incentiva la creación de nuevos colectivos políticos. A eso hay que añadir el muy pequeño tamaño de las circunscripciones plurinominales y la gran cantidad de uninominales. Sin embargo, ha sido hasta las elecciones de 2004 que el país ha dejado de tener una cantidad de partidos lo suficientemente alta como para estar en peligro de quiebra. No es cierto que "más partidos" sea sinónimo de "mejor democracia". Cambiar la fórmula electoral busca darle mayor representación a los partidos pequeños e incentivar la creación de nuevos colectivos.
La diferencia entre obtener un legislador más puede ser mucha para un partido, si no que se lo pregunten al Partido Popular. Utilizando las fórmulas Hare, Droop o Saint Lague, que suelen beneficiar a los partidos pequeños y medianos, Teresita Yanis habría salido electa en el 2004. Si calculamos el reparto de escaños con seis fórmulas diferentes a la utilizada en Panamá veríamos que el PRD seguiría siendo el partido mayoritario, pero con sólo tres de ellas habría obtenido mayoría absoluta. ¿Es eso bueno o es malo?
La intención de usar una fórmula más proporcional no es compatible con la de reducir el tamaño de la Asamblea Legislativa, pues las asambleas pequeñas aumentan la desproporcionalidad. Una Asamblea con menos de 80 curules comporta una desproporcionalidad superior en un tercio a una con más de 400. Ejemplo, un partido con el 3% de los votos podría obtener un legislador, y con el doble, el 6% también. Sería así, ya que no habría más escaños que repartir. El criterio para tener una Asamblea proporcional es el de calcular la raíz cúbica de la población del país, lo que daría como resultado que Panamá necesitaría, en nombre de la proporcionalidad, tener 300 legisladores. Obviamente, eso no lo quiere nadie.
Intuyo que, en el fervor de los debates para reformar la Constitución, la propuesta de reducir la Asamblea será defendida con más ahínco, así que podemos ir olvidándonos de una mayor representación para los partidos pequeños.
Por otra parte, el anteproyecto de Constitución diseñado por la Asamblea Legislativa y la nueva Constitución propuesta por el Foro 2020 exponen también que los legisladores sean escogidos por provincias y por comarcas. Creo que es una buena propuesta. Las circunscripciones grandes mejoran la calidad de la representación y ayudan a contrarrestar el clientelismo, además de empujar a los partidos y candidatos a afinar sus preceptos programáticos o ideológicos. Un candidato que debe llegar a un número de electores mayor y disperso geográficamente, no puede valerse de relaciones personales y está obligado convencerle mediante propuestas programáticas. El perfil de los candidatos aumentaría, ya que tendrían mayores posibilidades de éxito los ciudadanos cuyos méritos trasciendan el ámbito del pueblo en el que viven. Para que esta propuesta tenga los efectos buscados hay que complementarla bloqueando las listas electorales, lo cual no ha propuesto nadie.
Pero, la intención de convertir las provincias en circunscripciones tiene algunas debilidades, sobre todo si, tal como dice la propuesta del Foro 2020, "se adopta el principio de una persona un voto". El prorrateo electoral nos daría como resultado una provincia de Panamá hiperrepresentada. Si la Asamblea tuviera, por ejemplo, 66 legisladores, la provincia de Panamá escogería a 31 de ellos, mientras que Bocas del Toro escogería a 2, Los Santos a 2, Herrera a 2 y Darién a 1. ¿Es eso lo que queremos? La frase "usa persona un voto" suena bien, mas en un país tremendamente centralizado administrativamente, en donde el interior está prácticamente abandonado, ¿no sería saludable darle mayor valor al voto de los interioranos?
Para que los factores reales de poder -entre ellos los partidos mayoritarios, principalmente el PRD- estén dispuestos a aceptar cambiar el diseño de unas circunscripciones con las que han tenido éxito, tendrá que asumirse el uso de una fórmula que beneficie a los partidos grandes. Quizás, si Solidaridad y el arnulfismo juegan bien sus cartas, se aceptaría una fórmula que beneficie a los partidos medianos. Según mis investigaciones, utilizando los votos obtenidos por los partidos en las pasadas elecciones, aplicándoles la fórmula electoral de divisores D"Hondt, para una Asamblea de 66 legisladores electos en circunscripciones provinciales basadas en el principio "una persona un voto", el PRD habría logrado el 48.5% de las curules con el 37.8% de los votos. Por su parte, el Partido Arnulfista habría obtenido el 19.7% de las curules y Solidaridad el 16.7%. Evidentemente, la tasa de ventaja del partido mayoritario sigue siendo alta, pero no habría logrado la mayoría absoluta de los escaños. Con otra fórmula, la cuota Imperiali, que también beneficia a los partidos grandes, pero no tanto como la D"Hondt, el PRD perdería un legislador.
Algunos de los proponentes tienen a su favor sus buenas intenciones, mas eso no es suficiente. Varias de las reformas propuestas a la Constitución y al Código Electoral podrían no tener los efectos deseados y crearían problemas aún peores que los que intentan resolver.
(harryrba@yahoo.com)
La diferencia entre obtener un legislador más puede ser mucha para un partido, si no que se lo pregunten al Partido Popular. Utilizando las fórmulas Hare, Droop o Saint Lague, que suelen beneficiar a los partidos pequeños y medianos, Teresita Yanis habría salido electa en el 2004. Si calculamos el reparto de escaños con seis fórmulas diferentes a la utilizada en Panamá veríamos que el PRD seguiría siendo el partido mayoritario, pero con sólo tres de ellas habría obtenido mayoría absoluta. ¿Es eso bueno o es malo?
La intención de usar una fórmula más proporcional no es compatible con la de reducir el tamaño de la Asamblea Legislativa, pues las asambleas pequeñas aumentan la desproporcionalidad. Una Asamblea con menos de 80 curules comporta una desproporcionalidad superior en un tercio a una con más de 400. Ejemplo, un partido con el 3% de los votos podría obtener un legislador, y con el doble, el 6% también. Sería así, ya que no habría más escaños que repartir. El criterio para tener una Asamblea proporcional es el de calcular la raíz cúbica de la población del país, lo que daría como resultado que Panamá necesitaría, en nombre de la proporcionalidad, tener 300 legisladores. Obviamente, eso no lo quiere nadie.
Intuyo que, en el fervor de los debates para reformar la Constitución, la propuesta de reducir la Asamblea será defendida con más ahínco, así que podemos ir olvidándonos de una mayor representación para los partidos pequeños.
Por otra parte, el anteproyecto de Constitución diseñado por la Asamblea Legislativa y la nueva Constitución propuesta por el Foro 2020 exponen también que los legisladores sean escogidos por provincias y por comarcas. Creo que es una buena propuesta. Las circunscripciones grandes mejoran la calidad de la representación y ayudan a contrarrestar el clientelismo, además de empujar a los partidos y candidatos a afinar sus preceptos programáticos o ideológicos. Un candidato que debe llegar a un número de electores mayor y disperso geográficamente, no puede valerse de relaciones personales y está obligado convencerle mediante propuestas programáticas. El perfil de los candidatos aumentaría, ya que tendrían mayores posibilidades de éxito los ciudadanos cuyos méritos trasciendan el ámbito del pueblo en el que viven. Para que esta propuesta tenga los efectos buscados hay que complementarla bloqueando las listas electorales, lo cual no ha propuesto nadie.
Pero, la intención de convertir las provincias en circunscripciones tiene algunas debilidades, sobre todo si, tal como dice la propuesta del Foro 2020, "se adopta el principio de una persona un voto". El prorrateo electoral nos daría como resultado una provincia de Panamá hiperrepresentada. Si la Asamblea tuviera, por ejemplo, 66 legisladores, la provincia de Panamá escogería a 31 de ellos, mientras que Bocas del Toro escogería a 2, Los Santos a 2, Herrera a 2 y Darién a 1. ¿Es eso lo que queremos? La frase "usa persona un voto" suena bien, mas en un país tremendamente centralizado administrativamente, en donde el interior está prácticamente abandonado, ¿no sería saludable darle mayor valor al voto de los interioranos?
Para que los factores reales de poder -entre ellos los partidos mayoritarios, principalmente el PRD- estén dispuestos a aceptar cambiar el diseño de unas circunscripciones con las que han tenido éxito, tendrá que asumirse el uso de una fórmula que beneficie a los partidos grandes. Quizás, si Solidaridad y el arnulfismo juegan bien sus cartas, se aceptaría una fórmula que beneficie a los partidos medianos. Según mis investigaciones, utilizando los votos obtenidos por los partidos en las pasadas elecciones, aplicándoles la fórmula electoral de divisores D"Hondt, para una Asamblea de 66 legisladores electos en circunscripciones provinciales basadas en el principio "una persona un voto", el PRD habría logrado el 48.5% de las curules con el 37.8% de los votos. Por su parte, el Partido Arnulfista habría obtenido el 19.7% de las curules y Solidaridad el 16.7%. Evidentemente, la tasa de ventaja del partido mayoritario sigue siendo alta, pero no habría logrado la mayoría absoluta de los escaños. Con otra fórmula, la cuota Imperiali, que también beneficia a los partidos grandes, pero no tanto como la D"Hondt, el PRD perdería un legislador.
Algunos de los proponentes tienen a su favor sus buenas intenciones, mas eso no es suficiente. Varias de las reformas propuestas a la Constitución y al Código Electoral podrían no tener los efectos deseados y crearían problemas aún peores que los que intentan resolver.
(harryrba@yahoo.com)