Foster Dulles
Se dice de este conocido político norteamericano que tuvo mucha presencia hace cinco o seis décadas, que era tan olvidadizo, que él mismo, que tenía bastante sentido del humor, se mofaba de sí. Hubo una ocasión en que le preguntaron cuáles eran sus principales defectos, y respondió. –Tengo dos. Uno, que soy muy distraído. Asómbrense. No hace mucho estuve en una estación de tren esperando el de las seis de la tarde. De pronto caí en la cuenta de que había olvidado en casa mi reloj de bolsillo. Vi en mi reloj de pulsera que aún faltaban veinte minutos para las seis. Tenía tiempo para ir a buscarlo y regresar, pues vivo cerca. Ya en la calle advertí que la búsqueda era innecesaria puesto que la hora la llevaba ya conmigo y me regresé a la estación. –Y el otro defecto, ¿cuál es?- le preguntaron. Y respondió: -Mi otro defecto es que nunca he sabido hablar de mi distracción sin decir una tontería, como la que acaban ustedes de escuchar.