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Fracasos en el ingreso a la Universidad


La nota de nuestra reportera Yariela I. González es fulminante. Las cifras de fracasos en los exámenes de primer ingreso a la Universidad de Panamá son deprimentes. Pareciera que fuera en vano que el Estado panameño estuviera entre los tres países del continente que más invierten en educación. Tenemos décadas de estar botando el dinero, sin que ningún gobierno o ministro haga absolutamente nada.
En Medicina, Veterinaria y Farmacia, por ejemplo, sólo el 17% de los aspirantes logró superar el índice mínimo requerido de 1.0 para pasar las pruebas de admisión, mientras que en Ciencias únicamente el 25% logró alcanzarlo. ¡Estamos hablando de un índice de fracasos que supera el 75%! Hace tres años, esas mismas cifras, no menos dramáticas, revelaban que los peores resultados estaban en las escuelas públicas; mientras que entre las privadas existía también su propio abismo de calidad.
¿Qué está fallando? O quizás sea más propio preguntar: ¿Qué es lo poco que funciona bien? Los paros, podría ser. En fin, el panorama es desalentador. El decano de Derecho, Rolando Murgas Torrazza opina que "hay una falta de articulación de los sistemas educativos con los estudios universitarios, orientación institucional y familiar, y un esfuerzo propio del estudiante de tomar más en serio su ingreso a la universidad". Y dada su experiencia de toda la vida en la docencia, en la que ha trabajado desde simple maestro de escuela rural hasta la cátedra y el decanato universitario, sin excluir su experiencia como ministro de Trabajo, su opinión debe ser tomada en cuenta.
Otro veterano educador universitario, Nicolás Jérome, decano de Administración Pública, opina que debe reforzarse la orientación de los estudiantes, a objeto de encauzarlos hacia las carreras en que tengan más aptitudes, para que no pierdan tiempo en disciplinas para las que no tienen la menor opción. Y tiene toda la razón. La orientación en ese sentido es nula tanto en la educación pública como en la privada. Eso es imperdonable en las escuelas particulares, donde tal deficiencia es cercana a la estafa, dados sus altos y abusivos costos.
Y es que una de las peores fallas de la educación parte de una falacia, la de la igualdad de los hombres, que no la hay. Y por asumirla como un hecho, se dispensa una educación igual a todos los estudiantes cuando hay en cada uno un universo de diferencias que, al no ser tomadas en cuenta, conducen al fracaso. Hoy, no obstante, se procura atender las diferencias a través de la educación personalizada que, lamentablemente, no pasa de ser sino meras buenas intenciones.
Lo ocurrido en la Universidad con los estudiantes de primer ingreso revela que la educación nacional requiere de una pronta reestructuración, tema sobre el cual hemos dedicado varias columnas.
Seguimos convencidos que tenemos que empezar formando un cuerpo de educadores de nueva generación para que se dedique a forjar una futura cepa superior de estudiantes a partir de jardines pilotos de la infancia, a quienes se les dé seguimiento hasta la primaria. A partir de allí, ellos seguirán con sus propios pasos.
Martinelli se autoidentificó cuando dijo que el decía lo que pensaba, mientras los otros pensaban lo que decían, en otras palabras él era espontáneo diciendo todo lo que pensaba tan pronto lo pensaba, como un niño, mientras los otros sopesaban en conciencia lo que iban a decir de lo que pensaban, como adultos. Un presidente que siguiera la fórmula de Martinelli sería un peligro para la convivencia.
Endara se autoidentificó cuando en su última intervención comparó lo que estábamos viendo con una película que ya hubiéramos visto. Precisamente esa es la impresión que tenemos de sus actuaciones e intervenciones. Ya las vimos hace más de una década y si volver a verlas puede tener un interés histórico, no tiene un interés vital. Y el mismo interés histórico desaparece cuando nos damos cuenta que la nueva versión de la película está rehecha hasta alterar su sentido original.
Falta la cuarta alternativa, Martín Torrijos, que se ha mantenido a la cabeza de las encuestas desde el comienzo del proceso electoral. La analizaré la semana próxima.
(ariyan@sinfo.net)

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