Frente común contra la corrupción
Con conciencia del deber y con responsabilidad que impone la profesión, el periodista panameño, en la mayoría de los casos, ha realizado un trabajo informativo de calidad, a fin que el pueblo conozca la verdad de los hechos que ocurren en el país y podamos dar un rumbo cierto a los esfuerzos que tanto las asociaciones cívicas, la empresa privada y el gobierno aportan para el progreso de la nación.
En ningún momento el periodismo nacional ha rehuido su responsabilidad de informar y de señalar los mejores caminos para el éxito en esta lucha por un Panamá mejor.
Este siempre se ha distinguido por sus análisis de la realidad nacional y con frecuencia, ha defendido las cosas buenas y trascendentes de los gobernantes, como también ha cuestionado, con vocación de patria, aquellas gestiones nocivas al nombre del país. De allí que consideremos injustos e irreflexibles los señalamientos surgidos del sector gubernamental que manifiestan que los medios de comunicación han dado margen a que Transparencia Internacional mantenga a Panamá en un alto grado de corrupción.
No es cierto que la prensa panameña tenga culpa que el país se encuentre inmerso en una ola de corrupción que amenaza con derrumbar los mismos cimientos de la nación. Los medios de información se han concretado a denunciar los supuestos actos de corrupción que se han venido dando a lo largo de este período de gobierno, pero ha faltado la firma determinación de las autoridades correspondientes de investigar y todo sigue igual.
Y esta lucha por el adecentamiento de las instituciones gubernamentales llevada adelante por la prensa, no es de ahora, porque siempre la vimos enfrentarse a una dictadura de 21 años, denunciando el robo, el crimen, el irrespeto a los derechos humanos, la droga, en fin, a una verdadera corrupción que ha venido como herencia a dañar la imagen de una nación que hoy más que nunca, debe mantenerse libre de la presencia de tan dañinas lacras sociales.
Es cierto que la corrupción ha existido desde que el mundo es mucho, pero ésta no es la solución del problema que está afectando el desarrollo socioeconómico y político de la comunidad nacional. De la actitud frente a la corrupción que asuman los gobernantes y la sociedad, dependerá que pueda combatírsela, que se la ignore o que se le favorezca.
El "Pulso de Panamá" del 29 de junio, analiza el problema de la corrupción así: "Corrupción. El país padece de una profunda incertidumbre, con una gran desconfianza en el gobierno y en lo que depara el futuro. Y el problema radica en que la actual situación de inestabilidad económica está asociada a un alto nivel de corrupción. Y tratar de culpar a los medios de comunicación como lo han hecho ya dos ministros, es síntoma de ignorancia y de poco interés en la solución del problema. Estrategia: La corrupción no es única en Panamá. Pero para erradicarla, lo primero que debe hacerse es que el gobierno reconozca y acepte la realidad, y luego actúe con determinación, propiciando reformas que simplifiquen las trabas burocráticas, eliminen el poder de monopolio, reduzcan la autoridad discrecional de los servidores públicos y aumenten la transparencia de los procesos institucionales. Misión: La lucha contra el cáncer de la corrupción es un reto no solamente para el gobierno, sino para toda la comunidad, las instituciones financieras, sociedad civil y sector privado. Este diario seguirá firme y fiel con su compromiso de denunciar cuando los funcionarios violen las leyes y pongan sus intereses personales por encima del interés común, gústeles o no, esa es nuestra misión".
En ningún momento el periodismo nacional ha rehuido su responsabilidad de informar y de señalar los mejores caminos para el éxito en esta lucha por un Panamá mejor.
Este siempre se ha distinguido por sus análisis de la realidad nacional y con frecuencia, ha defendido las cosas buenas y trascendentes de los gobernantes, como también ha cuestionado, con vocación de patria, aquellas gestiones nocivas al nombre del país. De allí que consideremos injustos e irreflexibles los señalamientos surgidos del sector gubernamental que manifiestan que los medios de comunicación han dado margen a que Transparencia Internacional mantenga a Panamá en un alto grado de corrupción.
No es cierto que la prensa panameña tenga culpa que el país se encuentre inmerso en una ola de corrupción que amenaza con derrumbar los mismos cimientos de la nación. Los medios de información se han concretado a denunciar los supuestos actos de corrupción que se han venido dando a lo largo de este período de gobierno, pero ha faltado la firma determinación de las autoridades correspondientes de investigar y todo sigue igual.
Y esta lucha por el adecentamiento de las instituciones gubernamentales llevada adelante por la prensa, no es de ahora, porque siempre la vimos enfrentarse a una dictadura de 21 años, denunciando el robo, el crimen, el irrespeto a los derechos humanos, la droga, en fin, a una verdadera corrupción que ha venido como herencia a dañar la imagen de una nación que hoy más que nunca, debe mantenerse libre de la presencia de tan dañinas lacras sociales.
Es cierto que la corrupción ha existido desde que el mundo es mucho, pero ésta no es la solución del problema que está afectando el desarrollo socioeconómico y político de la comunidad nacional. De la actitud frente a la corrupción que asuman los gobernantes y la sociedad, dependerá que pueda combatírsela, que se la ignore o que se le favorezca.
El "Pulso de Panamá" del 29 de junio, analiza el problema de la corrupción así: "Corrupción. El país padece de una profunda incertidumbre, con una gran desconfianza en el gobierno y en lo que depara el futuro. Y el problema radica en que la actual situación de inestabilidad económica está asociada a un alto nivel de corrupción. Y tratar de culpar a los medios de comunicación como lo han hecho ya dos ministros, es síntoma de ignorancia y de poco interés en la solución del problema. Estrategia: La corrupción no es única en Panamá. Pero para erradicarla, lo primero que debe hacerse es que el gobierno reconozca y acepte la realidad, y luego actúe con determinación, propiciando reformas que simplifiquen las trabas burocráticas, eliminen el poder de monopolio, reduzcan la autoridad discrecional de los servidores públicos y aumenten la transparencia de los procesos institucionales. Misión: La lucha contra el cáncer de la corrupción es un reto no solamente para el gobierno, sino para toda la comunidad, las instituciones financieras, sociedad civil y sector privado. Este diario seguirá firme y fiel con su compromiso de denunciar cuando los funcionarios violen las leyes y pongan sus intereses personales por encima del interés común, gústeles o no, esa es nuestra misión".