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Frente a Goliat


En múltiples ocasiones muchos ciudadanos insistimos en que EE.UU. tiene la solemne responsabilidad de sanear cabalmente toda la antigua Zona del Canal, no sólo los polígonos de tiro. Los panameños sabíamos hace tiempo que lo más probable era que tendríamos que recurrir a todos los foros internacionales para lograr respaldo mundial a nuestros justos reclamos al respecto. No se sabe qué hizo el gobierno saliente para afianzar nuestra postura ante el Coloso y el mundo. Sospechamos que lo hecho fue poco e insuficiente. Demasiadas veces sostuvimos que este gobierno fue más que sumiso rayando en el servilismo ante EE.UU., buscando quizás ventajas económicas que el menor repaso de nuestras relaciones con los gringos descartaría de plano.
Aplaudimos que el presidente Pérez Balladares haya puntualizado, en la ceremonia de reversión de fuerte Sherman, que Panamá, no reconoce que EE.UU. ha cumplido con su responsabilidad de remover todos los peligros para la vida, la salud o la seguridad humana en las áreas canaleras que nos revierten. También afirmó que Washington tiene el deber de indemnizar a las víctimas que pudieran surgir por causa de la contaminación.
Sin embargo, los voceros del Coloso, la única superpotencia hoy día, nos dicen que EE.UU. cumplió con su labor de sanear hasta donde sea posible, que para ellos esto es caso cerrado, es decir, "Cállate David que yo soy Goliat". Entre otras cosas nos exaltan los enormes valores ecológicos que representan muchas de las áreas revertidas, bla, bla, bla. Pero no tuvieron el menor empacho en usurpar nuestras tierras para usos militares, y contaminarlas, sin obtener el acuerdo de las autoridades panameñas. Esto es, hasta que los Tratados de 1977 legalizaron la presencia militar gringa.
El embajador gringo sentencia que "va a ser imposible sanear todos los polígonos de tiro y eso desde un principio estuvo previsto en los tratados Torrijos-Carter; porque la destrucción de bosques (como los que rodean Sherman) es imperdonable y es algo que va en contra de todo sentido común" (ver La Prensa, 1/7/99, plana 2) ºQué admirable interés en proteger nuestro medio ambiente!
El embajador Ferro también nos advirtió que los polígonos de tiro -al igual que todas las áreas revertidas- al volver a manos panameñas son responsabilidad de Panamá y también lo es "...patrullarlas como lo hemos hecho nosotros durante todos estos años". Es elemental que no patrullamos porque EE.UU. no nos dejaba. Y ahora necesitamos patrullar porque ellos contaminaron. ¿O no? Se supone que EE.UU. actúa con honor y moralidad. ºLa gran flauta! Bueno, no nos queda más que admitir que los panameños nos estamos chupando los dedos.
En serio, repetimos, Panamá debe llevar su lucha ante todos los foros internacionales. No debe aceptar la interpretación de Goliat y prepararse a usar su honda cuando Dios nos lo permita. El hecho de que seamos una hormiga no quiere decir que no podamos actuar con dignidad y valentía. No debemos mandar a EE.UU. para La Miel, pero sí debemos exigirle que respete a la Nación panameña aunque nos invadan.
Nosotros queremos y creemos que debemos mantener la mejor de las relaciones con EE.UU. Todavía más ahora que por primera vez una dama asumirá la primera magistratura de nuestro país y recibirá el control de nuestro Canal en los albores de un nuevo siglo y milenio. Los panameños estamos firmemente convencidos que la relación de Goliat hacia David no es ni la más moral ni la más ética. No claudicaremos ni transigiremos en nuestra obligación de defender la dignidad de nuestra Patria. Aunque EE.UU. quiera ignorarlo, ºPanamá es inmortal!

101 años de Panamá América

 
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