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Frentes patrióticos panameños


La proximidad del Centenario de la República ha venido presionando la rememoración un tanto caótica de los acontecimientos llamativos de nuestro siglo XX. Nos hemos referido a su producción caótica, porque cada quien ha trabajado por su cuenta, sin una visión de conjunto, ya que una de nuestras características nacionales ha sido la improvisación. Algunos vinimos pensando en el Centenario, desde mediados del año 2001, y el elenco oficial lo hizo desde principios del 2002, cuando surgen tres comisiones oficiales (una en el Ejecutivo, otra en la Alcaldía de la Capital y la tercera en la Universidad de Panamá). Es decir, con poco tiempo y recursos para planificar y para hacer obra, aunque aplaudimos los empeños, siempre mejores que la nada.
Nosotros hemos pensado en algunos acontecimientos señeros y estamos borroneando algunas cuartillas sobre ellos. Como arribamos a la juventud a comienzos de los cuarenta, fuimos contemporáneos de la Generación de 1944 y conocimos de cerca sus actuaciones cívicas y políticas. Nuestro movimiento se denominó, en un comienzo Frente Patriótico de la Juventud, pero luego del primer lustro (por allí por 1945-1946), ya algunos comenzaban a peinar canas y se decidió quitarnos el apellido juvenil, para quedar como Frente Patriótico a secas. Algo parecido le sucedió al torrijismo, que de Revolución Panameña cambió a Proceso Revolucionario, y que por último quedó en "el Proceso". Esta ligera coincidencia nos hace pensar en los varios Frentes Patrióticos del siglo XX panameño, a los que dedicamos ahora unas breves notas para no ocupar demasiado espacio, aunque no mucho digamos de nuestro Frente.
Jeptha B. Duncan, Octavio Méndez Pereira, Guillermo Andreve, José D. Moscote y otros, sin unirse en grupo o asociación, formaron una especie de primer Frente Patriótico, para la actividad educativa común, que le hizo bastante bien al país. Otro Frente Patriótico, con organización clandestino-subversiva, y de clase media también, fue Acción Comunal, de 1923 a 1931, liderada por profesionales como Ramón E. Mora, los hermanos Quirós y Quirós, Víctor F. Goytía, Manuel C. Galvéz B., Enrique G. Abrahams y algunos otros. En la década de los treinta se fundó Afirmación Nacional, con jóvenes profesores a la cabeza, como Baltazar Isaza Calderón, Víctor Nelson Juliao, Víctor Cruz Urrutia, Clara González y otros de su mismo tiempo, guiados por un acento político-cultural, que anhelaba participar en las lides políticas y publicó un importante quincenario con el mismo nombre afirmativo, que le daba cabida a importantes asuntos de interés nacional, con buen pensamiento de fondo. Después vino el Frente Patriótico de la Juventud, salido a la palestra los primeros años cuarenta, y en el que militaron los Illueca (Jorge y Aníbal), Ricardo Bermúdez, Carmen Miró, César Quintero, Ana Casís, Marcelino Jaén, Eloy Benedetti, Rodrigo Arosemena, Federico Velásquez, Rubén Oro, Guillermo Márquez Ericeño, Manuel Solís Palma y muchos más, a quienes recordamos porque andábamos casi todos con el mismo calendario, o muy cercano. Da pena que un artículo periodístico no tenga espacio para todos los nombres principales de la Generación del 44.
222 Los jóvenes de aquel entonces, como los de todos los tiempos cuando se agrupan en una o más entidades, pretendemos dejar huella perenne, cambiar el panorama nacional...
Lo mismo que los demás Frentes anteriores, todos éramos de clase media, pero formados por las primeras graduaciones de la Universidad Nacional, del educador Méndez Pereira y su concuñado presidente Harmodio Arias, mancomunados en esa gloria opositora, ya que nuestros conocimientos profesionales chocaron con el muro formado por los partidos oligárquicos, que impedían nuestro ingreso a la burocracia estatal, que queríamos renovada. Mirando hacia atrás, todos esos Frentes fueron de juventud y patriotas, pero sólo Acción Comunal y el Frente de 1944 dejaron huella política, fuerte y ejemplar la primera, y más débil, inorgánico y poco duradera, el segundo.
Nuestra generación advino en una etapa especial de Panamá (mayoría de edad del problema canalero, ampliación de la escuela pública secundaria, fundación de la Universidad, quiebra política oligárquica y otros hechos colectivos que nos fortalecieron unos y que nos debilitaron, otros). Los jóvenes de aquel entonces, como los de todos los tiempos cuando se agrupan en una o más entidades, pretendemos dejar huella perenne, cambiar el panorama nacional, combatir a nuestros mayores, etc., etc. Se fundaron organismos de juventud, incluso en provincias (la Joven Veraguas, la Vanguardia Coclesana, los Jóvenes del Barú y otros), la Federación de Estudiantes de Panamá y otros por el estilo.
El Instituto Nacional y la Universidad panameña, funcionando en el mismo edificio (Nido de Aguilas, como se decía entonces), cobijaron a la Federación Estudiantil y al Frente Patriótico. La Federación había enviado en 1943 una delegación al Congreso de Juventudes de América Latina, celebrado en México, en plena Guerra Mundial, y esa delegación trajo la idea propagandística y programática de la fundación de Frentes Patrióticos Juveniles en todo el continente, para apoyar la lucha anti-fascista. La misma Federación había surgido de las huelgas universitarias de 1942 y 1943. Hubo la idea de organizar un Congreso Nacional de la Juventud, para abril de 1945, escogiéndose a Penonomé como sede del cónclave, pero en esos años se inició una fracción arnulfista enredada en lucha contra el presidente Ricardo Adolfo de la Guardia, en el escenario de la política criolla, y esa fracción intervino desde los primeros días de la preparación congresista, logrando que el Congreso fuese adelantado para fines de diciembre de 1944 y que se celebrara en la ciudad de Panamá. Ello iba a coincidir con la formación de una mayoría muy débil de diputados de la Asamblea Nacional, comprometida con el diputado Barletta, a nombrar un Designado que reemplazara a Ricardo A. de la Guardia.
Algunos grupos del Congreso juvenil, ya en Panamá y en diciembre, no estaban muy enterados de lo que se había venido preparando en el escenario político nacional, situación de crisis que a partir del 29 de aquel mes rompió por el lado de la creación gubernamental de una Constituyente en 1945, cuyos protagonistas oligárquicos controlaron la situación, propiciando la renuncia del Presidente de la Guardia, prometida para el 15 de junio de 1945, como efectivamente ocurrió, y la aprobación de la Constitución nueva, en marzo de 1946.
De todos modos, los grupos juveniles, entre ellos la Federación y el Frente Patriótico, estaban más identificados, y pasados unos cuantos años lograron la organización del Partido Frente Patriótico, que se unificó como entidad legal, y poco después, aliado a grupos partidistas oligárquicos participó en las elecciones de 1952, contra la candidatura militar del Comandante José A. Remón Cantera. El fraude llevó a éste a la Presidencia del país, quien obtuvo de la Asamblea Nacional una ley que anulaba la personería jurídica de los partidos que no habían obtenido en la elección que acababa de pasar una cantidad determinada de votos, maniobra que eliminó a casi todos los partidos políticos legalizados, entre ellos el Frente Patriótico. Esta eliminación legalista y diferencias intestinas llevaron a la liquidación de éste en 1953.

101 años de Panamá América

 
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