Frutas nacionales
Es una verdadera lástima que en nuestro país no exista un jardín especialmente creado para la preservación de nuestras frutas. Cada año se va haciendo más notorio la ausencia de alguna o algunas en nuestros mercados. Hace casi un año nos referimos a este tema y volvemos a traerlo a colación para evitar que otras más sigan desapareciendo.
Cuando éramos aún muy pequeños a la puerta de los colegios nos vendían una frutilla amarilla muy aromática, llamada Fruta de Mono. Desapareció hace más de 60 años. Ya no se ve con facilidad el jobo, aromático también y riquísimo como helado. La piñuela tampoco se encuentra fácilmente así como la pomarosa y el níspero y la algarroba está por desaparecer.
Desaparecieron también la cañafistula, la grosella y el mamey de Cartagena, así como los manguitos canela y la guabita cansa"boca. Estamos seguros de que muchos de nuestros lectores, jamás han visto algunas de las mencionadas. Es una verdadera lástima siendo nuestro país uno de los favorecidos por la naturaleza en cuanto a la existencia de frutas corresponde.
Debemos hacer un serio esfuerzo, no sólo para evitar que se nos sigan perdiendo otras más, sino para recuperar algunas que aunque no se ven en nuestros mercados, pueden existir si hacemos una jornada por el interior del país.
Estimamos que es muy posible que aún existan una que otra y obtener de ellas sus semillas para su reproducción.
Estamos seguros de que si el Ministerio de Desarrollo Agropecuario se empeñara en esa tarea y se le solicitara su cooperación a los habitantes de nuestras comunidades más allá del puente de las Américas, podríamos recibir gratas sorpresas.
Cuando éramos aún muy pequeños a la puerta de los colegios nos vendían una frutilla amarilla muy aromática, llamada Fruta de Mono. Desapareció hace más de 60 años. Ya no se ve con facilidad el jobo, aromático también y riquísimo como helado. La piñuela tampoco se encuentra fácilmente así como la pomarosa y el níspero y la algarroba está por desaparecer.
Desaparecieron también la cañafistula, la grosella y el mamey de Cartagena, así como los manguitos canela y la guabita cansa"boca. Estamos seguros de que muchos de nuestros lectores, jamás han visto algunas de las mencionadas. Es una verdadera lástima siendo nuestro país uno de los favorecidos por la naturaleza en cuanto a la existencia de frutas corresponde.
Debemos hacer un serio esfuerzo, no sólo para evitar que se nos sigan perdiendo otras más, sino para recuperar algunas que aunque no se ven en nuestros mercados, pueden existir si hacemos una jornada por el interior del país.
Estimamos que es muy posible que aún existan una que otra y obtener de ellas sus semillas para su reproducción.
Estamos seguros de que si el Ministerio de Desarrollo Agropecuario se empeñara en esa tarea y se le solicitara su cooperación a los habitantes de nuestras comunidades más allá del puente de las Américas, podríamos recibir gratas sorpresas.