Fuerza regional
UN HECHO ejemplar y, por tanto, digno de ser aplaudido y resaltado debido a sus edificantes proyecciones, es el que recientemente protagonizaron los ministros de Seguridad, Defensa y Gobernación de América Central.
Los referidos secretarios de Estado, reunidos en Honduras, resolvieron impulsar la creación de una fuerza regional de respuesta rápida al narcotráfico. Para entender mejor la importancia de este trascendental acto, es preciso darse cuenta que por Centroamérica se transportan, anualmente, más de cien toneladas de drogas hacia Estados Unidos y operan experimentadas bandas del crimen transnacional organizado, provenientes no sólo de México y Colombia, sino de lejanos países como China, Japón o Rusia, además de peligrosos malandrines criollos. Igualmente, se vuelve necesario no olvidar que la posición geográfica de esta zona significa ruta natural para el aparecimiento de las perjudiciales substancias, tanto en los aspectos de tránsito no solamente hacia el gran mercado norteamericano como también en su influencia corrosiva para el incremento de los consumos locales, con el consiguiente deterioro social, por el aumento de la corrupción y los otros factores de adversidad que vienen aparejados a la execrable industria de las drogas.
La magnífica resolución que motiva este artículo consolida, en esa área, la Declaración de San José (mayo, 1997), donde se acordó aumentar la cooperación bilateral, multilateral y regional para combatir el consumo y el tráfico de estupefacientes y substancias psicotrópicas, el lavado de dinero y la narcoactividad en todas sus manifestaciones, basándose en la ayuda mutua y el fortalecimiento de las instituciones supervisoras.
Es pertinente recordar que, en la II Cumbre de las Américas, los mandatarios se comprometieron a crear una alianza contra las drogas, lo que equivale a crear una alianza para la vida. En la correspondiente Declaración Conjunta de esta Cumbre, consta la voluntad de los presidentes de dar un nuevo impulso a la lucha contra la corrupción, lavado de activos, terrorismo, tráfico de armas y problemas de drogas, que acechan a la gobernabilidad democrática, la paz y el progreso del continente.
Raymand Kendall, alto funcionario de Scotland Yard, calificó a la droga ilícita como la mayor amenaza criminal para todas las naciones, ya que ninguna de ellas escapa a sus grandes tentáculos extendidos a lo largo y ancho del planeta.
Varios líderes latinoamericanos y del Caribe se han pronunciado en el sentido de que es imprescindible crear una verdadera alianza continental para enfrentar, con efectividad, al narcotráfico, con la constitución de una fuerza panamericana que beneficiaría a todos los países americanos, particularmente a los que se encuentran agobiados por la pobreza y que, por su precaria condición socioeconómica, requieren la ayuda internacional.
Al respecto, los mencionados ministros han dado los primeros pasos orientados al benéfico objetivo de alcanzar la concordia, el bienestar y el progreso, en el ámbito hemisférico, basándose en la responsabilidad compartida y la recíproca solidaridad para el noble objetivo de luchar contra el poderoso y despiadado narcotráfico cuyas ramificaciones llegan, en ciertos lugares, a impensados niveles del poder político y económico.
(f-barri@uio.satnet.net)
El gecko es un tipo de lagarto capaz de subir superficies verticales. Investigaciones recientes realizados por expertos en nanotecnología han demostrado que la planta de las patas del gecko está cubierta de millones de estructuras parecidas a pelos microscópicos y cada uno de ellos termina en hasta mil estructuras llamadas espátulas.
Los referidos secretarios de Estado, reunidos en Honduras, resolvieron impulsar la creación de una fuerza regional de respuesta rápida al narcotráfico. Para entender mejor la importancia de este trascendental acto, es preciso darse cuenta que por Centroamérica se transportan, anualmente, más de cien toneladas de drogas hacia Estados Unidos y operan experimentadas bandas del crimen transnacional organizado, provenientes no sólo de México y Colombia, sino de lejanos países como China, Japón o Rusia, además de peligrosos malandrines criollos. Igualmente, se vuelve necesario no olvidar que la posición geográfica de esta zona significa ruta natural para el aparecimiento de las perjudiciales substancias, tanto en los aspectos de tránsito no solamente hacia el gran mercado norteamericano como también en su influencia corrosiva para el incremento de los consumos locales, con el consiguiente deterioro social, por el aumento de la corrupción y los otros factores de adversidad que vienen aparejados a la execrable industria de las drogas.
La magnífica resolución que motiva este artículo consolida, en esa área, la Declaración de San José (mayo, 1997), donde se acordó aumentar la cooperación bilateral, multilateral y regional para combatir el consumo y el tráfico de estupefacientes y substancias psicotrópicas, el lavado de dinero y la narcoactividad en todas sus manifestaciones, basándose en la ayuda mutua y el fortalecimiento de las instituciones supervisoras.
Es pertinente recordar que, en la II Cumbre de las Américas, los mandatarios se comprometieron a crear una alianza contra las drogas, lo que equivale a crear una alianza para la vida. En la correspondiente Declaración Conjunta de esta Cumbre, consta la voluntad de los presidentes de dar un nuevo impulso a la lucha contra la corrupción, lavado de activos, terrorismo, tráfico de armas y problemas de drogas, que acechan a la gobernabilidad democrática, la paz y el progreso del continente.
Raymand Kendall, alto funcionario de Scotland Yard, calificó a la droga ilícita como la mayor amenaza criminal para todas las naciones, ya que ninguna de ellas escapa a sus grandes tentáculos extendidos a lo largo y ancho del planeta.
Varios líderes latinoamericanos y del Caribe se han pronunciado en el sentido de que es imprescindible crear una verdadera alianza continental para enfrentar, con efectividad, al narcotráfico, con la constitución de una fuerza panamericana que beneficiaría a todos los países americanos, particularmente a los que se encuentran agobiados por la pobreza y que, por su precaria condición socioeconómica, requieren la ayuda internacional.
Al respecto, los mencionados ministros han dado los primeros pasos orientados al benéfico objetivo de alcanzar la concordia, el bienestar y el progreso, en el ámbito hemisférico, basándose en la responsabilidad compartida y la recíproca solidaridad para el noble objetivo de luchar contra el poderoso y despiadado narcotráfico cuyas ramificaciones llegan, en ciertos lugares, a impensados niveles del poder político y económico.
(f-barri@uio.satnet.net)
El gecko es un tipo de lagarto capaz de subir superficies verticales. Investigaciones recientes realizados por expertos en nanotecnología han demostrado que la planta de las patas del gecko está cubierta de millones de estructuras parecidas a pelos microscópicos y cada uno de ellos termina en hasta mil estructuras llamadas espátulas.