Ganar la paz para ganar la guerra
H asta ahora, marzo ha sido un mes de mensajes contradictorios. En la misma semana en que Libia empezó a cumplir un histórico compromiso de desmantelar sus programas de armas nucleares, químicas y biológicas, los terroristas atacaron el corazón de Europa, con trágicas consecuencias para el pueblo de España.
En esta confusa época de peligros terribles y oportunidades sin igual, una cosa es cierta: Estados Unidos (EU) necesita la fuerza de la diplomacia para ganar la paz, tanto como necesitamos la fuerza de las armas para ganar la guerra. Irak es, por cierto, un caso pertinente. En el año que lleva la Operación Libertad Iraquí, sabemos qué es lo que demandará ganar la paz. Demandará compromiso internacional y un compromiso firme con el pueblo de Irak. Afortunadamente esa es la estrategia del presidente George Bush.
Es por ello que EU mantendrá el rumbo en Irak, y tenemos buena compañía. Hoy hay más de 24,500 soldados de 34 países que están junto a nuestros propios soldados. Hay veintenas de naciones involucradas en el esfuerzo de la reconstrucción, que han comprometido miles de millones de dólares en donaciones y servicios afines.
La ONU también se ha involucrado. A partir de mayo de 2003 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó cuatro resoluciones, que establecen un amplio marco para la participación internacional y el progreso. Esas resoluciones también allanan el camino para una participación más amplia de la ONU.
El 8 de marzo, el Consejo de Gobierno iraquí firmó un importante documento, la Ley Administrativa de Transición (LAT). La LAT establece un gobierno soberano iraquí, que gobernará el país a partir de julio de este año hasta que se realicen las elecciones en 2005. La LAT también se interpreta como una declaración de intenciones para el futuro, comprometida con un gobierno republicano, federal, democrático y pluralista; el control civil de los militares; la participación garantizada de la mujer y la protección amplia de los derechos de todos los iraquíes. Y aun cuando en las democracias occidentales la separación de Iglesia y Estado es un concepto muy importante, ésta no será una democracia occidental. Lo apropiado es basarse en el islam como fuente de la ley.
Por supuesto, es poco probable que ese prometedor avance político logre arraigarse sin contar con una mejor economía. Las necesidades de la reconstrucción de Irak son enormes. Antes de la Operación Libertad Iraquí aquellos suficientemente afortunados como para vivir en el pueblo natal de Sadam Hussein o cerca de alguno de sus palacios, pudieron disfrutar de un cierto nivel de servicios. Para el resto de Irak la falta de todo, desde electricidad a textos escolares, era lo común.
Sin duda que la recuperación política y económica es esencial para Irak, pero será muy difícil concretar esas ventajas sin una mejora de la condición de la seguridad. Por eso, las fuerzas militares estadounidenses e internacionales seguirán en el país. El Departamento de Defensa también seguirá entrenando a una Fuerza Militar Iraquí, con la ambiciosa meta de establecer una fuerza de 40,000 hombres para fines de este año. Al mismo tiempo, el Departamento de Estado recluta y entrena fuerzas diferentes encargadas de aplicar la ley. La APC también se ocupa de los millones de minas terrestres y de la conversión de los programas de armamento no convencional y las instalaciones de uso dual, a misiones civiles con fines pacíficos.
La Autoridad Provisional de la Coalición, bajo el eficaz liderazgo del embajador Jerry Bremer, ha hecho una impresionante cantidad de trabajo, que continuará mucho más allá del tiempo que esté en vigencia la Autoridad Provisional misma, que cesará a fines de junio. En ese momento el gobierno iraquí interino asumirá la soberanía plena y Estados Unidos abrirá una misión diplomática en Bagdad, la mayor misión estadounidense en todo el mundo.
Como dijo el presidente Bush, Irak es un campo de batalla importante en el esfuerzo para eliminar la amenaza del terrorismo y establecer la paz en el Medio Oriente. El éxito en Irak y ganar la guerra contra el terrorismo también requerirá la fuerza de la diplomacia. La estrategia de salida, tanto en esta batalla como en la guerra en general, es ganar la paz, meta que sólo podrá alcanzarse con el firme compromiso de la comunidad internacional y el liderazgo de EU.
Nueve casos de presidentes depuestos sobre todo por razones económicas y de corrupción desde 1992. Quedan tres otros casos por considerar, cada uno con su propia originalidad: el de Jean Bertrand Aristide; el de Hugo Rafael Chávez Frías, y el de José Arnoldo Alemán Lacayo. La próxima semana consideraré brevemente estos casos y propondré algunas reflexiones sobre esta nueva vulnerabilidad de nuestras democracias.
(ariyan@sinfo.net).
En esta confusa época de peligros terribles y oportunidades sin igual, una cosa es cierta: Estados Unidos (EU) necesita la fuerza de la diplomacia para ganar la paz, tanto como necesitamos la fuerza de las armas para ganar la guerra. Irak es, por cierto, un caso pertinente. En el año que lleva la Operación Libertad Iraquí, sabemos qué es lo que demandará ganar la paz. Demandará compromiso internacional y un compromiso firme con el pueblo de Irak. Afortunadamente esa es la estrategia del presidente George Bush.
Es por ello que EU mantendrá el rumbo en Irak, y tenemos buena compañía. Hoy hay más de 24,500 soldados de 34 países que están junto a nuestros propios soldados. Hay veintenas de naciones involucradas en el esfuerzo de la reconstrucción, que han comprometido miles de millones de dólares en donaciones y servicios afines.
La ONU también se ha involucrado. A partir de mayo de 2003 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó cuatro resoluciones, que establecen un amplio marco para la participación internacional y el progreso. Esas resoluciones también allanan el camino para una participación más amplia de la ONU.
El 8 de marzo, el Consejo de Gobierno iraquí firmó un importante documento, la Ley Administrativa de Transición (LAT). La LAT establece un gobierno soberano iraquí, que gobernará el país a partir de julio de este año hasta que se realicen las elecciones en 2005. La LAT también se interpreta como una declaración de intenciones para el futuro, comprometida con un gobierno republicano, federal, democrático y pluralista; el control civil de los militares; la participación garantizada de la mujer y la protección amplia de los derechos de todos los iraquíes. Y aun cuando en las democracias occidentales la separación de Iglesia y Estado es un concepto muy importante, ésta no será una democracia occidental. Lo apropiado es basarse en el islam como fuente de la ley.
Por supuesto, es poco probable que ese prometedor avance político logre arraigarse sin contar con una mejor economía. Las necesidades de la reconstrucción de Irak son enormes. Antes de la Operación Libertad Iraquí aquellos suficientemente afortunados como para vivir en el pueblo natal de Sadam Hussein o cerca de alguno de sus palacios, pudieron disfrutar de un cierto nivel de servicios. Para el resto de Irak la falta de todo, desde electricidad a textos escolares, era lo común.
Sin duda que la recuperación política y económica es esencial para Irak, pero será muy difícil concretar esas ventajas sin una mejora de la condición de la seguridad. Por eso, las fuerzas militares estadounidenses e internacionales seguirán en el país. El Departamento de Defensa también seguirá entrenando a una Fuerza Militar Iraquí, con la ambiciosa meta de establecer una fuerza de 40,000 hombres para fines de este año. Al mismo tiempo, el Departamento de Estado recluta y entrena fuerzas diferentes encargadas de aplicar la ley. La APC también se ocupa de los millones de minas terrestres y de la conversión de los programas de armamento no convencional y las instalaciones de uso dual, a misiones civiles con fines pacíficos.
La Autoridad Provisional de la Coalición, bajo el eficaz liderazgo del embajador Jerry Bremer, ha hecho una impresionante cantidad de trabajo, que continuará mucho más allá del tiempo que esté en vigencia la Autoridad Provisional misma, que cesará a fines de junio. En ese momento el gobierno iraquí interino asumirá la soberanía plena y Estados Unidos abrirá una misión diplomática en Bagdad, la mayor misión estadounidense en todo el mundo.
Como dijo el presidente Bush, Irak es un campo de batalla importante en el esfuerzo para eliminar la amenaza del terrorismo y establecer la paz en el Medio Oriente. El éxito en Irak y ganar la guerra contra el terrorismo también requerirá la fuerza de la diplomacia. La estrategia de salida, tanto en esta batalla como en la guerra en general, es ganar la paz, meta que sólo podrá alcanzarse con el firme compromiso de la comunidad internacional y el liderazgo de EU.
Nueve casos de presidentes depuestos sobre todo por razones económicas y de corrupción desde 1992. Quedan tres otros casos por considerar, cada uno con su propia originalidad: el de Jean Bertrand Aristide; el de Hugo Rafael Chávez Frías, y el de José Arnoldo Alemán Lacayo. La próxima semana consideraré brevemente estos casos y propondré algunas reflexiones sobre esta nueva vulnerabilidad de nuestras democracias.
(ariyan@sinfo.net).