Gasto público y moral
Parecería que el "destino manifiesto" de América Latina es estar condenada a vivir en perpetuo subdesarrollo. La raíz de nuestros problemas es de muy larga data; arranca en el instante mismo en que llegó Colón.
Nuestro derecho colonial no tenía como objetivo principal resguardar la propiedad privada de los individuos, sino el proteger las posesiones de la Corona española. Las colonias españolas fueron creadas para el fisco, no el fisco para las colonias. Es por eso que la legislación fue concebida conforme a tal designio: eran máquinas para crear rentas fiscales. Ante el interés estatal, eran nulos los derechos y las libertades civiles de los habitantes. El hombre aislado no contaba nada.
Con la independencia, no mejoraron las cosas. Con el agregado, que de ahí en adelante hubo una gran inestabilidad política. Democracias o dictaduras, "caudillos" o militares carismáticos, socialismo o el mal llamado "neoliberalismo", todos suelen fracasar, en medio de grandes convulsiones sociales. ¿Por qué? Por la simple razón de que el individuo no es el centro de gravedad de nuestra vida institucional, sino los políticos y las burocracias. Eso que habitualmente, para confundir, se le llama "Estado".
Cuando compulsivamente somos obligados a entregar en impuestos una porción desmesurada de nuestros ingresos, se supone que es para tener buenos caminos, escuelas, hospitales, etc. Sin embargo, es notorio que en Latinoamérica los servicios brindados por las autoridades públicas suelen ser de muy baja calidad. Y no es ningún misterio que, al igual que ocurría en la época colonial, una gran proporción de ese dinero se utiliza para "premiar" lealtades, otorgar privilegios y prebendas a los amigos y correligionarios. El mismo sistema impositivo está ideado para que disimule lo más posible la expoliación de la cual son objeto los habitantes del país. De ahí, la proliferación de tasas e impuestos. Para desgracia de nuestros pueblos y suerte de nuestros "Estados", tal situación se perpetúa gracias a los organismos de crédito internacionales.
El Uruguay recién se está recuperando de una crisis tremenda que sufrió en el año 2002. A fines del 2004, la deuda pública representaba 100,9 % del PIB. No obstante, el proyecto de presupuesto que el Poder Ejecutivo remitió al Parlamento aumentó el gasto bajo control del gobierno en más de 30% en términos reales.
La proyección de ese aumento del gasto público discrecional se sustenta en una apuesta a la generación de inflación y en que se mantengan las condiciones externas favorables. En las imprescindibles reformas estructurales del sector público para mejorar su gestión, hay pocos avances. Lo cual ya nos anuncia la próxima gran crisis. Por eso resulta insólito que, en días recientes, funcionarios de primera línea del Fondo Monetario Internacional elogiaran a Uruguay y que su subdirector gerente, Agustín Corstens, haya señalado en un comunicado que el programa económico del gobierno" tuvo un buen comienzo". También destacó que el proyecto de presupuesto "reafirma" el "compromiso" de las autoridades de aplicar una política macroeconómica fuerte, por lo que se plantea una "perspectiva favorable para lograr los objetivos de crecimiento sustentable, sostenibilidad de la deuda y desarrollo social".
(*) Analista política uruguaya.
www.aipenet.com
Uno de estos casos es la señora Eudocia Domínguez, quien ha sido víctima de esta jugada realizada por el señor Desrouseau. En el año de 1997 ella pagó al contado su terreno. Sin embargo, han pasado varios años y aún no ha recibido su título de propiedad. Ahora ella está preocupada porque se ha embargado el terreno donde está ubicada su casa y la de sus vecinos.
Para colmo, una de las hijas de la señora Eudocia es discapacitada, haciendo más difícil la vida.
Para evitar futuros problemas en compra de lotes, el director de Asentamientos Informales del MIVI, Fausto Palacios, manifestó que hay que acercarse a esta oficina para recibir asesoramiento.
Nuestro derecho colonial no tenía como objetivo principal resguardar la propiedad privada de los individuos, sino el proteger las posesiones de la Corona española. Las colonias españolas fueron creadas para el fisco, no el fisco para las colonias. Es por eso que la legislación fue concebida conforme a tal designio: eran máquinas para crear rentas fiscales. Ante el interés estatal, eran nulos los derechos y las libertades civiles de los habitantes. El hombre aislado no contaba nada.
Con la independencia, no mejoraron las cosas. Con el agregado, que de ahí en adelante hubo una gran inestabilidad política. Democracias o dictaduras, "caudillos" o militares carismáticos, socialismo o el mal llamado "neoliberalismo", todos suelen fracasar, en medio de grandes convulsiones sociales. ¿Por qué? Por la simple razón de que el individuo no es el centro de gravedad de nuestra vida institucional, sino los políticos y las burocracias. Eso que habitualmente, para confundir, se le llama "Estado".
Cuando compulsivamente somos obligados a entregar en impuestos una porción desmesurada de nuestros ingresos, se supone que es para tener buenos caminos, escuelas, hospitales, etc. Sin embargo, es notorio que en Latinoamérica los servicios brindados por las autoridades públicas suelen ser de muy baja calidad. Y no es ningún misterio que, al igual que ocurría en la época colonial, una gran proporción de ese dinero se utiliza para "premiar" lealtades, otorgar privilegios y prebendas a los amigos y correligionarios. El mismo sistema impositivo está ideado para que disimule lo más posible la expoliación de la cual son objeto los habitantes del país. De ahí, la proliferación de tasas e impuestos. Para desgracia de nuestros pueblos y suerte de nuestros "Estados", tal situación se perpetúa gracias a los organismos de crédito internacionales.
El Uruguay recién se está recuperando de una crisis tremenda que sufrió en el año 2002. A fines del 2004, la deuda pública representaba 100,9 % del PIB. No obstante, el proyecto de presupuesto que el Poder Ejecutivo remitió al Parlamento aumentó el gasto bajo control del gobierno en más de 30% en términos reales.
La proyección de ese aumento del gasto público discrecional se sustenta en una apuesta a la generación de inflación y en que se mantengan las condiciones externas favorables. En las imprescindibles reformas estructurales del sector público para mejorar su gestión, hay pocos avances. Lo cual ya nos anuncia la próxima gran crisis. Por eso resulta insólito que, en días recientes, funcionarios de primera línea del Fondo Monetario Internacional elogiaran a Uruguay y que su subdirector gerente, Agustín Corstens, haya señalado en un comunicado que el programa económico del gobierno" tuvo un buen comienzo". También destacó que el proyecto de presupuesto "reafirma" el "compromiso" de las autoridades de aplicar una política macroeconómica fuerte, por lo que se plantea una "perspectiva favorable para lograr los objetivos de crecimiento sustentable, sostenibilidad de la deuda y desarrollo social".
(*) Analista política uruguaya.
www.aipenet.com
Uno de estos casos es la señora Eudocia Domínguez, quien ha sido víctima de esta jugada realizada por el señor Desrouseau. En el año de 1997 ella pagó al contado su terreno. Sin embargo, han pasado varios años y aún no ha recibido su título de propiedad. Ahora ella está preocupada porque se ha embargado el terreno donde está ubicada su casa y la de sus vecinos.
Para colmo, una de las hijas de la señora Eudocia es discapacitada, haciendo más difícil la vida.
Para evitar futuros problemas en compra de lotes, el director de Asentamientos Informales del MIVI, Fausto Palacios, manifestó que hay que acercarse a esta oficina para recibir asesoramiento.