Género y población
Hay una estrecha relación entre población y género, aunque ese vínculo es sumamente complejo y variado; pues depende de circunstancias específicas. Para comprender esos nexos es preciso considerar la interacción entre otros aspectos como riqueza, pobreza, consumo, tecnología, crecimiento de la población, educación, analfabetismo y salud reproductiva, pero también las estructuras políticas y la gobernabilidad en todos sus niveles.
La población mundial actual supera los 6,200 millones de habitantes. De esa cifra, las mujeres constituyen más de la mitad y también de la mano de obra agrícola del mundo; son el 70% de los mil 200 millones de pobres absolutos del planeta; dos tercios de los 876 millones de analfabetas. Son también las encargadas de los alimentos, del agua, del combustible, del cuidado de la familia y de otros recursos del hogar; son también jefas de casi un cuarto de los hogares rurales en los países más pobres del planeta.
A pesar de todas esas responsabilidades, es frecuente que las leyes nacionales o las costumbres locales denieguen a las mujeres el derecho a ser propietarias de la tierra o a heredarla, lo cual significa que tampoco tienen acceso al crédito para mejorar su condición.
Las proyecciones señalan que el aumento de la población mundial ocurrirá en los países que hoy están en desarrollo y según las estimaciones de las Naciones Unidas, en el año 2050 habrá entre 7,300 millones y 10,700 millones de personas, siendo la proyección más probable 8,900 millones de habitantes. Esto significa que los países con menos desarrollo (cerca de 49) deberán esforzarse para poder proporcionar servicios sociales básicos a su población, que para entonces se habrá triplicado, pues donde aumenta la población crecen las necesidades.
222La promoción de los derechos humanos, la erradicación de la pobreza, la mejora de la salud reproductiva, son apenas algunas de las prioridades que deben tomar en cuenta las políticas públicas.
Pero en gran medida, que se llegue a cualquiera de esos niveles de proyección poblacional, dependerá fundamentalmente de la evolución en los próximos años de las tasas de fertilidad, de las políticas poblacionales, del desarrollo, de que se erradique la pobreza absoluta y de que se garantice a las mujeres el derecho a la educación y a la salud, incluida la sexual y reproductiva.
Al lograr la igualdad de condición entre hombres y mujeres, garantizándole a éstas el derecho a la educación, a la salud sexual y reproductiva, a servicios integrales de salud, a escoger el número de hijos e hijas y el espaciamiento entre los nacimientos, también contribuirá a un crecimiento más lento de la población, disminuyendo la magnitud futura de la población mundial.
La promoción de los derechos humanos, la erradicación de la pobreza, la mejora de la salud reproductiva, son apenas algunas de las prioridades que deben tomar en cuenta las políticas públicas. Por eso es imprescindible que las mujeres participen en la toma de las decisiones relativas a la salud y también lo es contar con leyes y políticas sobre los derechos y la equidad de género, porque son asuntos que afectan directamente sus vidas.
Tal como lo expresó en su mensaje del Día Mundial de la Población, el 11 de julio de 2002, Thoraya A. Obaid, Directora Ejecutiva del FNUAP: "Todas las enseñanzas recogidas a través de nuestra experiencia indican que cuando se amplían los medios de acción de la mujer -mediante leyes que garanticen sus derechos, servicios de salud que velen por su bienestar y servicios de educación que aseguren su participación activa- los beneficios, lejos de ser sólo individuales, alcanzan a la familia, la comunidad y el país. Al mismo tiempo que trabajamos para superar la brecha de la pobreza, también debemos superar la brecha de género".
La población mundial actual supera los 6,200 millones de habitantes. De esa cifra, las mujeres constituyen más de la mitad y también de la mano de obra agrícola del mundo; son el 70% de los mil 200 millones de pobres absolutos del planeta; dos tercios de los 876 millones de analfabetas. Son también las encargadas de los alimentos, del agua, del combustible, del cuidado de la familia y de otros recursos del hogar; son también jefas de casi un cuarto de los hogares rurales en los países más pobres del planeta.
A pesar de todas esas responsabilidades, es frecuente que las leyes nacionales o las costumbres locales denieguen a las mujeres el derecho a ser propietarias de la tierra o a heredarla, lo cual significa que tampoco tienen acceso al crédito para mejorar su condición.
Las proyecciones señalan que el aumento de la población mundial ocurrirá en los países que hoy están en desarrollo y según las estimaciones de las Naciones Unidas, en el año 2050 habrá entre 7,300 millones y 10,700 millones de personas, siendo la proyección más probable 8,900 millones de habitantes. Esto significa que los países con menos desarrollo (cerca de 49) deberán esforzarse para poder proporcionar servicios sociales básicos a su población, que para entonces se habrá triplicado, pues donde aumenta la población crecen las necesidades.
222La promoción de los derechos humanos, la erradicación de la pobreza, la mejora de la salud reproductiva, son apenas algunas de las prioridades que deben tomar en cuenta las políticas públicas.
Pero en gran medida, que se llegue a cualquiera de esos niveles de proyección poblacional, dependerá fundamentalmente de la evolución en los próximos años de las tasas de fertilidad, de las políticas poblacionales, del desarrollo, de que se erradique la pobreza absoluta y de que se garantice a las mujeres el derecho a la educación y a la salud, incluida la sexual y reproductiva.
Al lograr la igualdad de condición entre hombres y mujeres, garantizándole a éstas el derecho a la educación, a la salud sexual y reproductiva, a servicios integrales de salud, a escoger el número de hijos e hijas y el espaciamiento entre los nacimientos, también contribuirá a un crecimiento más lento de la población, disminuyendo la magnitud futura de la población mundial.
La promoción de los derechos humanos, la erradicación de la pobreza, la mejora de la salud reproductiva, son apenas algunas de las prioridades que deben tomar en cuenta las políticas públicas. Por eso es imprescindible que las mujeres participen en la toma de las decisiones relativas a la salud y también lo es contar con leyes y políticas sobre los derechos y la equidad de género, porque son asuntos que afectan directamente sus vidas.
Tal como lo expresó en su mensaje del Día Mundial de la Población, el 11 de julio de 2002, Thoraya A. Obaid, Directora Ejecutiva del FNUAP: "Todas las enseñanzas recogidas a través de nuestra experiencia indican que cuando se amplían los medios de acción de la mujer -mediante leyes que garanticen sus derechos, servicios de salud que velen por su bienestar y servicios de educación que aseguren su participación activa- los beneficios, lejos de ser sólo individuales, alcanzan a la familia, la comunidad y el país. Al mismo tiempo que trabajamos para superar la brecha de la pobreza, también debemos superar la brecha de género".