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Genocidio


Esto es grave, pues se abren las puertas para que el gobierno de dicha nación árabe pueda ser intervenido o depuesto. Occidente presiona para que se cumpla una resolución de la ONU para enviar allí 17,000 tropas. Al día siguiente de conocerse dicha resolución, el presidente de Irán fue a Sudán a expresar su solidaridad con su gobierno y proponerle un frente único, tal y cual lo ha planteado previamente ante Siria, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador.
En Darfur han sido muertos entre 200 a 400 mil civiles, mientras más de dos millones han sido desplazados. El conflicto se da entre nómades árabes shuwa aliados al gobierno y organizados por las milicias Yanyawid contra etnias africanas sedentarias y campesinas que Occidente defiende. El caldo de cultivo es el deterioro de las tierras debido al calentamiento global y a la desertificación, así como rivalidades regionales y juegos de poderes externos.
Con el pasar de los años la "Benefactoras de los Humildes", como yo la llamaría, tuvo en su vida grandes retos y contratiempos. Siempre los superó con una sonrisa, una voluntad férrea y una rectitud inquebrantable. Los principios morales para ella eran sagrados.
De Marta Stella, de su vida y de su obra se han dicho y escrito muchas cosas que son muy ciertas y justas. Yo que la conocí muy bien, primero como vecino y después -con el correr de los años- como pariente podría decir muchas cosas más sobre ella, pero la definiría como la persona que tuvo tres objetivos básicos muy sólidos: religión, familia y prójimo.
Fue, sin duda, una católica con una fe en Dios muy cimentada; a su familia ya más numerosa formada por sus adorados hijos Alberto y Stella Marta y sus cinco nietos: Diego, Ana María, Ximena, Carlos Alfonso y María Beatriz, les dedicó su amor y la unidad familiar constituyó siempre una de sus prioridades más preciadas.
El prójimo, especialmente el desamparado, sano o enfermo, recibió en todo momento su entrega, asistencia y ayuda cariñosa. Esas tres virtudes fueron siempre su norte y razón de ser. Aún cuando se encontraba aquejada por su cruel enfermedad y que su cuerpo parecía ceder ante ella, su voluntad nunca le falló. Su deseo de vivir fue tan intenso que logró superarla y vivir muchos años más para dedicarlos a lo que fueron siempre sus grandes amores: la religión, su familia y el prójimo. Dio diariamente "Gracias a la Vida", y Dios la escuchó.
Algunos rellenos clausurados alcanzan 41 metros de altura.

101 años de Panamá América

 
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