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Geografía y prevención


Las fuerzas de la naturaleza han resultado, a través de la historia, en situaciones amenazantes y de alto riesgo para los seres humanos, más aún en el siglo veinte; primero el fenómeno de la explosión demográfica que ha transformado vastas regiones boscosas, por siglos despobladas, en regiones netamente urbanizadas a lo largo y ancho del planeta; y en segunda instancia, con el efecto de invernadero en el cual el hombre industrial comparte una importante responsabilidad.
Los fenómenos naturales como son los movimientos sísmicos, las altas precipitaciones que provocan inundaciones y deslizamientos y otros, han costado en lo que va del presente año cerca de 250 mil víctimas, según cifras de las Naciones Unidas, y a raíz del discutido cambio climático su recurrencia va en aumento, lo mismo que sus consecuencias económicas, efectos psicológicos sobre la familia, la pérdida de empleos en zonas industriales y agrícolas (caso de Nueva Orleans), turísticas (Cancún), etc.
En Panamá tanto la comunidad en general como las autoridades del gobierno nacional debemos ser responsables y realizar los esfuerzos necesarios para anticiparnos a los eventos naturales que representan algún riesgo potencial sobre la población. El objetivo fundamental de esta misión debe ser elaborar planes de contingencia y de estar preparados para atenuar los efectos de estos en la población y en la infraestructura del país.
En el logro de este objetivo debemos utilizar en forma eficiente y técnica el cúmulo de información y datos generados por nuestras instituciones como la Contraloría, el MIVI, el MOP, lo mismo que el importante recurso humano de las instituciones académicas como la Universidad de Panamá y la Universidad Tecnológica de Panamá. De no contar con suficientes componentes para anticiparnos a un elemento de riesgo debemos entonces mapear las áreas donde haya habido evidencias reales y registros para así adelantarnos a su aparición.
Como geógrafo y residente desde hace muchos años del poblado distrito de San Miguelito, creo conveniente y acertado implementar la propuesta del ingeniero Edgardo Vergara expuesta en su artículo del 2 de octubre de 2005 en el Diario La Prensa, en el que propone a las autoridades municipales y de corregimiento de ese distrito la conformación de un equipo interdisciplinario de instituciones que se encargue de la elaboración de un plan piloto donde se atienda urgentemente estas necesidades de riego ante determinados fenómenos naturales. La propuesta no debe ser desestimada, ni tomada a la ligera por el alcalde y las autoridades del Gobierno Central, pues San Miguelito en su conjunto presenta, de manera particular, una combinación potencialmente riesgosa; el exceso de población con áreas densamente pobladas asentada sobre terrenos arcillosos de inclinadas pendientes de mal drenaje y terrenos expuestos a la erosión y sobre los cuales se han construido centenares de viviendas improvisadas, algunas deficiencias en su estructura, por lo que los costos humanos y materiales de una inadecuada previsión ambiental podrían ser altos y lamentables para su trabajadora comunidad, más aún teniendo presente que San Miguelito está drenado en su accidentado relieve por un sinnúmero de ríos y pequeñas quebradas que nacen en una geografía, lo que aumenta considerablemente el riesgo de que sucedan eventos inesperados de inundaciones dando como resultado pérdidas de vidas e infraestructuras.
El mejor camino para lograr la implementación de un plan que propugne por inferir el tiempo y áreas de manifestación de eventos peligrosos para la población, debe partir necesariamente primero, de las autoridades nacionales que deben estructurarlo en función de elementos jurídicos previamente establecidos como es la Ley 41 (Ley General del Ambiente), en segundo lugar, sería importante lograr la colaboración estrecha de instituciones y tercero, hacer partícipe a la población consciente y potencialmente afectada como el ingrediente esencial para el logro del objetivo en el cual la educación ambiental y sanitaria deberá constituirse en el pilar sobre el que se estructure el sistema de seguridad de este tan necesitado Distrito Especial.
Lo que apenas sospechó sería expresado por uno de los cronistas, el italiano hispanizado Pedro Mártín de Anglería, quien escribió de Colón esta contundente definición: "Novi Orbis Repetor", Descubridor del Mundo Nuevo.
Viraje radical de la historia, el estreno de un capítulo inesperado del curso de la humanidad.
Colón murió en Valladolid de Castilla el 20 de mayo de 1506. Sus descendientes sí supieron reclamar ante la Corona los méritos y derechos de su ilustre antepasado.
Medio milenio más tarde, todavía América está en proceso de descubrimiento y de formación. Colón aceleró las ruedas de la historia. Con sus viajes se completaría una imagen del mundo, el conocimiento demostrado que daría paso a la ciencia moderna.

101 años de Panamá América

 
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