Globalización: ¡Pero con inteligencia!
Cuando en septiembre de 1994 tomó posesión el actual Gobierno, todo eran promesas de crecimiento económico y solución al problema del desempleo; sin embargo apenas unos meses después de su ascenso, comenzó a estructurarse la política económica denominada "Plan de Modernización de la Economía Panameña".
Esta política consiste mayormente en dos áreas: Adhesión de Panamá a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la famosa rebaja de aranceles.
Desde que se aplicaron ambas teorías a la economía nacional, la actividad del sector primario y secundario (agricultura e industria) han sufrido transformaciones traumáticas, que han puesto a los sectores de producción en estado de alerta.
La drástica rebaja de aranceles que propuso el Ministerio de Planificación y Política Económica de un "día para otro" mantiene en incertidumbre a la gran mayoría de productores e industriales, por el escaso o casi ningún tiempo ofrecido por el Gobierno para prepararse frente a la Globalización.
El Estado creyó que el término "Globalización" está de moda, las cosas saldrían de maravilla si se aplicaba la fórmula; sin embargo, el asunto no radica en entrar o no a la OMC, la cuestión es "cómo entramos", de manera que nos beneficie y no que nos perjudique.
El Gobierno del PRD está aplicando una Globalización drástica y mal entendida, porque concibe su éxito sobre la base de exigir más sacrificios a los trabajadores de la industria y la agricultura.
La falta de tecnología, la precipitada rebaja de aranceles, el poco apoyo del Estado y la eliminación de los incentivos a la producción nacional, son sin duda las principales razones por las cuales los productores estén pensando en las consecuencias directas e indirectas de los planes de modernización.
La importación hacia Panamá, de productos agrícolas e industriales de países desarrollados, significa mayor desempleo para nuestro país. Además, fuga de divisas, una reacción en cadena de quiebras, disminución de la producción, empobrecimiento de las áreas agrícolas, migración de desocupados a las ciudades, etc.
Esperamos de buena fe, que la Comisión de Asuntos del Consumidor y Libre Competencia (CLICAC), el MIPPE, MIDA y la Cámara de Comercio, tomen, a tiempo cartas en el asunto, porque se está jugando con el futuro del pueblo panameño, que está perdiendo las esperanzas.
Esta política consiste mayormente en dos áreas: Adhesión de Panamá a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la famosa rebaja de aranceles.
Desde que se aplicaron ambas teorías a la economía nacional, la actividad del sector primario y secundario (agricultura e industria) han sufrido transformaciones traumáticas, que han puesto a los sectores de producción en estado de alerta.
La drástica rebaja de aranceles que propuso el Ministerio de Planificación y Política Económica de un "día para otro" mantiene en incertidumbre a la gran mayoría de productores e industriales, por el escaso o casi ningún tiempo ofrecido por el Gobierno para prepararse frente a la Globalización.
El Estado creyó que el término "Globalización" está de moda, las cosas saldrían de maravilla si se aplicaba la fórmula; sin embargo, el asunto no radica en entrar o no a la OMC, la cuestión es "cómo entramos", de manera que nos beneficie y no que nos perjudique.
El Gobierno del PRD está aplicando una Globalización drástica y mal entendida, porque concibe su éxito sobre la base de exigir más sacrificios a los trabajadores de la industria y la agricultura.
La falta de tecnología, la precipitada rebaja de aranceles, el poco apoyo del Estado y la eliminación de los incentivos a la producción nacional, son sin duda las principales razones por las cuales los productores estén pensando en las consecuencias directas e indirectas de los planes de modernización.
La importación hacia Panamá, de productos agrícolas e industriales de países desarrollados, significa mayor desempleo para nuestro país. Además, fuga de divisas, una reacción en cadena de quiebras, disminución de la producción, empobrecimiento de las áreas agrícolas, migración de desocupados a las ciudades, etc.
Esperamos de buena fe, que la Comisión de Asuntos del Consumidor y Libre Competencia (CLICAC), el MIPPE, MIDA y la Cámara de Comercio, tomen, a tiempo cartas en el asunto, porque se está jugando con el futuro del pueblo panameño, que está perdiendo las esperanzas.