"Globesidad": Epidemia del siglo XXI
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha acuñado el neologismo "globesidad" para referirse a la tendencia mundial al aumento de peso (obesidad), que ve alarmante, al punto de ser considerado como un grave problema de salud pública, ya que "por primera vez en la historia, existen en el mundo tantas personas nutridas como malnutridas".
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el sobrepeso como uno de los diez primeros riesgos para la salud -en las naciones en vías de desarrollo figura entre los cinco primeros-.
La obesidad suele medirse utilizando el Índice de Masa Corporal (IMC), que es igual al peso de una persona dividido por su estatura al cuadrado. Se considera normal un IMC de 18.5 a 24.9 mientras que de 25 a 29.9 refleja sobrepeso solamente; por encima de 30 es obesidad.
Por ejemplo, utilizando el IMC, una persona adulta cuya estatura es 1.90 metros y pesa 110 kg se considera obesa y corre muchos riesgos de salud, mientras que una persona de 1.60 metros y 70 kg, simplemente tendría exceso de peso (sobrepeso).
A pesar que el IMC presenta algunas fallas, pues no distingue entre exceso de grasa y músculo y puede variar para algunas razas y etnias, el IMC en general se correlaciona con medidas más directas de la grasa corporal y sirve para predecir con mucha exactitud varios problemas de salud relacionados con la obesidad.
Pero el problema de la obesidad y el sobrepreso, también es preocupante en los niños/as y adolescentes, aunque para éstos se utilizan otros parámetros de medición.
El reportaje "Globesidad" de la revista Perspectivas de Salud de la OPS señala que en Chile, México y Perú, una cuarta parte de las personas menores de 10 años de edad tiene sobrepeso o es obeso.
En todo el mundo, más de mil millones de personas adultas sufren de sobrepeso y más de 300 millones, de obesidad. Esto significa que la obesidad y el sobrepeso -que afecta principalmente a las mujeres- están reemplazando al hambre y a la desnutrición como factores que inciden en el aumento de la mortalidad en América Latina, y con menor incidencia en Europa y en Estados Unidos.
¿Cuáles son las causas de esta epidemia de "globesidad"? Se estima que la dinámica de la epidemia varía según las regiones, pero la información de salud pública revela que ésta se incrementa con rapidez siendo algunas de sus causas la pobreza -una amenaza agudizadora-, los cambios de alimentación -"transición nutricional"- y la vida moderna junto a la avanzada tecnología y la evolución de las ciudades han creado un "entorno obesogénico", que conllevan a nuevos estilos de vida, patrones de trabajo, transporte y recreación, haciendo que las personas en todo el mundo lleven una vida más sedentaria y con menos actividad.
La obesidad repercute negativamente en la salud de las personas, aumentando significativamente el riesgo de padecer ciertos trastornos de salud. Algunos de ellos son debilitantes otros ponen en peligro la vida, ya que manifiestan a través de distintas enfermedades que van desde las afecciones cardíacas, derrames cerebrales, artritis, osteartritis, hipertensión, cálculos biliares y enfermedades del hígado hasta la diabetes tipo 2 y diversos tipos de cáncer.
El profesor de endocrinología Walmir Coutinho, de la Universidad Católica de Río de Janeiro y coordinador del Consenso Latinoamericano sobre Obesidad, indica que: "La obesidad y el sobrepeso están aumentado más aceleradamente en América Latina que en América del Norte o en Europa". "Están reemplazando al hambre y a la desnutrición como factores que inciden en la mortalidad".
Por otro lado, la bibliografía cada vez más voluminosa sobre la epidemia de "globesidad", no responsabiliza principalmente a las personas, sino a la globalización y al desarrollo, considerando que la pobreza es un factor que agudiza la situación, como ya se señaló.
Un aspecto importante a destacar es el hecho de que las diferencias de género complican aún más el cuadro de la "globesidad", pues aunque generalmente, las mujeres tienden a presentar mayores tasas de obesidad que los varones, las tasas de obesidad y de sobrepeso son mayores en hombres en países desarrollados, en tanto que son mayores para las mujeres en los países en desarrollo, pero en éstos últimos, otro hecho significativo es que la relación entre estatus económico y obesidad es positiva para los hombres pero negativa para las mujeres.
Finalmente, hay que hacer un llamado a las personas y a las autoridades de salud, para que se ponga mayor atención a este problema de salud con medidas y políticas públicas tendientes a la prevención de la epidemia de "globesidad" que no escapa a nuestro país. Prevención es la palabra clave.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el sobrepeso como uno de los diez primeros riesgos para la salud -en las naciones en vías de desarrollo figura entre los cinco primeros-.
La obesidad suele medirse utilizando el Índice de Masa Corporal (IMC), que es igual al peso de una persona dividido por su estatura al cuadrado. Se considera normal un IMC de 18.5 a 24.9 mientras que de 25 a 29.9 refleja sobrepeso solamente; por encima de 30 es obesidad.
Por ejemplo, utilizando el IMC, una persona adulta cuya estatura es 1.90 metros y pesa 110 kg se considera obesa y corre muchos riesgos de salud, mientras que una persona de 1.60 metros y 70 kg, simplemente tendría exceso de peso (sobrepeso).
A pesar que el IMC presenta algunas fallas, pues no distingue entre exceso de grasa y músculo y puede variar para algunas razas y etnias, el IMC en general se correlaciona con medidas más directas de la grasa corporal y sirve para predecir con mucha exactitud varios problemas de salud relacionados con la obesidad.
Pero el problema de la obesidad y el sobrepreso, también es preocupante en los niños/as y adolescentes, aunque para éstos se utilizan otros parámetros de medición.
El reportaje "Globesidad" de la revista Perspectivas de Salud de la OPS señala que en Chile, México y Perú, una cuarta parte de las personas menores de 10 años de edad tiene sobrepeso o es obeso.
En todo el mundo, más de mil millones de personas adultas sufren de sobrepeso y más de 300 millones, de obesidad. Esto significa que la obesidad y el sobrepeso -que afecta principalmente a las mujeres- están reemplazando al hambre y a la desnutrición como factores que inciden en el aumento de la mortalidad en América Latina, y con menor incidencia en Europa y en Estados Unidos.
¿Cuáles son las causas de esta epidemia de "globesidad"? Se estima que la dinámica de la epidemia varía según las regiones, pero la información de salud pública revela que ésta se incrementa con rapidez siendo algunas de sus causas la pobreza -una amenaza agudizadora-, los cambios de alimentación -"transición nutricional"- y la vida moderna junto a la avanzada tecnología y la evolución de las ciudades han creado un "entorno obesogénico", que conllevan a nuevos estilos de vida, patrones de trabajo, transporte y recreación, haciendo que las personas en todo el mundo lleven una vida más sedentaria y con menos actividad.
La obesidad repercute negativamente en la salud de las personas, aumentando significativamente el riesgo de padecer ciertos trastornos de salud. Algunos de ellos son debilitantes otros ponen en peligro la vida, ya que manifiestan a través de distintas enfermedades que van desde las afecciones cardíacas, derrames cerebrales, artritis, osteartritis, hipertensión, cálculos biliares y enfermedades del hígado hasta la diabetes tipo 2 y diversos tipos de cáncer.
El profesor de endocrinología Walmir Coutinho, de la Universidad Católica de Río de Janeiro y coordinador del Consenso Latinoamericano sobre Obesidad, indica que: "La obesidad y el sobrepeso están aumentado más aceleradamente en América Latina que en América del Norte o en Europa". "Están reemplazando al hambre y a la desnutrición como factores que inciden en la mortalidad".
Por otro lado, la bibliografía cada vez más voluminosa sobre la epidemia de "globesidad", no responsabiliza principalmente a las personas, sino a la globalización y al desarrollo, considerando que la pobreza es un factor que agudiza la situación, como ya se señaló.
Un aspecto importante a destacar es el hecho de que las diferencias de género complican aún más el cuadro de la "globesidad", pues aunque generalmente, las mujeres tienden a presentar mayores tasas de obesidad que los varones, las tasas de obesidad y de sobrepeso son mayores en hombres en países desarrollados, en tanto que son mayores para las mujeres en los países en desarrollo, pero en éstos últimos, otro hecho significativo es que la relación entre estatus económico y obesidad es positiva para los hombres pero negativa para las mujeres.
Finalmente, hay que hacer un llamado a las personas y a las autoridades de salud, para que se ponga mayor atención a este problema de salud con medidas y políticas públicas tendientes a la prevención de la epidemia de "globesidad" que no escapa a nuestro país. Prevención es la palabra clave.