Glorificar el crimen
La fuga del ladrón de bancos Abilio González Peralta, alias "Pilli", atrajo la atención de la prensa escrita, radial y televisiva nacional más allá de lo que recomienda la mesura. Podría ser que, sin intención, por puro afán de encontrar historias atractivas para un público cada vez más complejo, los competitivos periodistas y productores de noticiarios y periódicos estén a un paso de convertir a este criminal en objeto de culto.
No se trata tampoco de ignorar el hecho noticioso, ni mucho menos. Hay que reportar lo ocurrido, con todos los detalles que permitan conocer la mayor cantidad de ángulos de la verdad periodística.
Lo peligroso es dedicar al evento más del tiempo y el espacio necesarios para cumplir la labor de informar. Repetir una y otra vez la "hazaña" de la fuga, reiterar ad infinitum que el sistema puede ser torcido por un "aventurero temerario", nos hace convertir, sin querer, al malo en superhéroe. Todo por el facilismo en la cobertura del delito.