Gobernabilidad sostenible
No es un término simple y sencillo; por el contrario, es un fenómeno complejo como proceso y resultado político. En distintos encuentros o talleres donde se han debatido los mecanismos para fortalecer los procesos democráticos, no han sido pocos los que la definen como una función y responsabilidad compartida entre gobiernos y los actores político y sociales.
Los gobiernos deben, en consecuencia, hacer el mayor esfuerzo por mantener la menor cantidad de gentes disgustada al mismo tiempo, cumpliendo los programas y promesas electorales. Para ello, los actores sociales y políticos deberán observar una conducta apropiada, que facilite la fiscalización sin chantaje y la capacidad para consensuar los temas trascendentes para el avance y desarrollo de la nación.
Se sabe que las principales causas que generan ingobernabilidad ocurren en las áreas de la eficiencia y la legitimidad. La falta de confianza en los liderazgos que se designan, las instituciones, los partidos, la justicia, la violencia, la ausencia de mediación. ¿Cómo hablar de eficiencia y desarrollo económico, si el poco crecimiento que se experimenta conduce al enfrentamiento y la violencia por la falta de equidad?
La pobreza, que crece sistemáticamente, no causa por sí sola la ingobernabilidad. Es el contraste que crea la riqueza no distribuida y acumulada por unos pocos. Los altos costos sociales de los procesos de ajuste estructural: reforma tributaria, el enorme peso de la deuda interna y externa ($541 millones a lo interno y $9,009 millones sacrificando los presupuestos sociales), el desempleo y la centralización excesiva del poder político.
Una muestra de avance y de cultura política sería entender que la sociedad panameña repudia el enfrentamiento y la diatriba política (2 de mayo, 2004). Que para ser verdaderos agentes de la modernización del Estado y el cambio social debemos de tener la capacidad para explicitar la separación entre los intereses parciales de los globales o colectivos de la sociedad.
Tenemos que permitirnos distinguir entre los problemas de Estado y los de gobierno.
Los medios de comunicación deben ser solidarios y tolerantes con el esfuerzo y disposición de cambio cultural y democrático de los políticos, sin empujar a presiones el enfrentamiento y la sustitución de los agentes sociopolíticos.
La estrecha dependencia de algunos medios de comunicación con los grupos del poder económico, es un factor desestabilizante del consenso e intereses comunes de la sociedad; toda vez que se constituyen en instrumentos de expresión de sus intereses corporativos, sin otras consideraciones sociales. Su actitud monopólica de la función socializadora, utilizando el recurso de la ética, tan de moda en las "fundaciones y asociaciones empresariales, es su expresión más característica.
Los partidos deben eliminar cualquier rasgo de corrupción o falta de autonomía frente al poder económico y persistir en la consulta y búsqueda de consenso en nuestra relación con los demás agentes sociales, así comp desmantelar cualquier forma oligárquica de organización interna o métodos autocráticos, que impiden o limitan la participación militante y alejan a la membresía y ciudadanos de los partidos.
Los gobiernos deben, en consecuencia, hacer el mayor esfuerzo por mantener la menor cantidad de gentes disgustada al mismo tiempo, cumpliendo los programas y promesas electorales. Para ello, los actores sociales y políticos deberán observar una conducta apropiada, que facilite la fiscalización sin chantaje y la capacidad para consensuar los temas trascendentes para el avance y desarrollo de la nación.
Se sabe que las principales causas que generan ingobernabilidad ocurren en las áreas de la eficiencia y la legitimidad. La falta de confianza en los liderazgos que se designan, las instituciones, los partidos, la justicia, la violencia, la ausencia de mediación. ¿Cómo hablar de eficiencia y desarrollo económico, si el poco crecimiento que se experimenta conduce al enfrentamiento y la violencia por la falta de equidad?
La pobreza, que crece sistemáticamente, no causa por sí sola la ingobernabilidad. Es el contraste que crea la riqueza no distribuida y acumulada por unos pocos. Los altos costos sociales de los procesos de ajuste estructural: reforma tributaria, el enorme peso de la deuda interna y externa ($541 millones a lo interno y $9,009 millones sacrificando los presupuestos sociales), el desempleo y la centralización excesiva del poder político.
Una muestra de avance y de cultura política sería entender que la sociedad panameña repudia el enfrentamiento y la diatriba política (2 de mayo, 2004). Que para ser verdaderos agentes de la modernización del Estado y el cambio social debemos de tener la capacidad para explicitar la separación entre los intereses parciales de los globales o colectivos de la sociedad.
Tenemos que permitirnos distinguir entre los problemas de Estado y los de gobierno.
Los medios de comunicación deben ser solidarios y tolerantes con el esfuerzo y disposición de cambio cultural y democrático de los políticos, sin empujar a presiones el enfrentamiento y la sustitución de los agentes sociopolíticos.
La estrecha dependencia de algunos medios de comunicación con los grupos del poder económico, es un factor desestabilizante del consenso e intereses comunes de la sociedad; toda vez que se constituyen en instrumentos de expresión de sus intereses corporativos, sin otras consideraciones sociales. Su actitud monopólica de la función socializadora, utilizando el recurso de la ética, tan de moda en las "fundaciones y asociaciones empresariales, es su expresión más característica.
Los partidos deben eliminar cualquier rasgo de corrupción o falta de autonomía frente al poder económico y persistir en la consulta y búsqueda de consenso en nuestra relación con los demás agentes sociales, así comp desmantelar cualquier forma oligárquica de organización interna o métodos autocráticos, que impiden o limitan la participación militante y alejan a la membresía y ciudadanos de los partidos.