Gobernantes o estadistas
A medida que transcurren los años, el modelo neoliberal y su deshumanizante globalización demuestran que los resultados obtenidos, a la fecha, son sumamente decepcionantes. La situación mundial (a la cual no escapa Panamá), refleja un creciente número de pobres; mientras un reducido grupo de empresarios y gobernantes concentran y acrecientan, cada vez, mayor riqueza. Esta corriente externa, fundamentada en las ventajas comparativas de los países en el mercado internacional, aunada a los intereses económicos y políticos internos, nos lleva inevitablemente a la dependencia económica, así como a una crisis donde, para poder sobrevivir, la población se ve en la penosa necesidad de ofrecer su fuerza de trabajo a cambio de ínfimos salarios, en un sistema de inequidad donde el poder adquisitivo se reduce drásticamente en comparación con el costo de la vida que se incrementa.
Sin embargo, frente a este panorama desalentador, observamos con preocupación la llegada del próximo torneo electoral, sin que se observe cambio positivo en la actitud de los políticos. Siguen prevaleciendo los vicios de corrupción, el egoísmo personal y partidista, la pelea, los intereses oportunistas y la falta de vocación para el servicio público, ahuyentando la inversión extranjera, además de llevarnos a percibir unas elecciones sin la posibilidad de candidatos con planteamientos serios y profundos, con objetivos claros que permitan definir el camino a seguir hacia la reconstrucción de una sociedad más justa y equitativa, donde se promueva la participación y el fortalecimiento de los valores como punto focal para vislumbrar un horizonte, de mayores y mejores oportunidades para las actuales y futuras generaciones. Obviamente, la reconstrucción social y económica es difícil pero necesaria, por lo tanto se requieren medidas saludables a tiempo para sobrevivir en un mundo tan complejo y competitivo. Por ello, debemos tomar conciencia y analizar bien a quién o a quiénes vamos a elegir en el 2004.
Como ciudadanos responsables, preocupados por el devenir de nuestro pueblo, debemos exigir, a cada uno de aquellos que ocupan cargos públicos, el desempeño responsable y cabal de la tarea para la cual fueron electos o nombrados.
Corresponde a nuestros gobernantes, hacer políticas públicas de Estado y ejecutar programas que respondan a las necesidades y expectativas de la población, de forma tal que se logre reactivar la económica nacional y con ello la generación de empleo, como alternativa para alcanzar mayores niveles de calidad de vida, de la población, ya que el costo social del desempleo es extremadamente alto para cualquier sociedad que aspire a un desarrollo social y económico sostenible. Lo expuesto nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de elegir a estadistas o gobernantes. ¿Qué opina usted?
La falta de agua puede originar la paralización del país. ¿Quién pagará esos costos? ¿Quién nos resarcirá de las pérdidas? Y los negocios que se vieron afectados en la tarde y noche del domingo, ¿a quién le pueden reclamar?
Atentamente,
Carlos Pinzón
(carlos2662@hotmail.com)
Sin embargo, frente a este panorama desalentador, observamos con preocupación la llegada del próximo torneo electoral, sin que se observe cambio positivo en la actitud de los políticos. Siguen prevaleciendo los vicios de corrupción, el egoísmo personal y partidista, la pelea, los intereses oportunistas y la falta de vocación para el servicio público, ahuyentando la inversión extranjera, además de llevarnos a percibir unas elecciones sin la posibilidad de candidatos con planteamientos serios y profundos, con objetivos claros que permitan definir el camino a seguir hacia la reconstrucción de una sociedad más justa y equitativa, donde se promueva la participación y el fortalecimiento de los valores como punto focal para vislumbrar un horizonte, de mayores y mejores oportunidades para las actuales y futuras generaciones. Obviamente, la reconstrucción social y económica es difícil pero necesaria, por lo tanto se requieren medidas saludables a tiempo para sobrevivir en un mundo tan complejo y competitivo. Por ello, debemos tomar conciencia y analizar bien a quién o a quiénes vamos a elegir en el 2004.
Como ciudadanos responsables, preocupados por el devenir de nuestro pueblo, debemos exigir, a cada uno de aquellos que ocupan cargos públicos, el desempeño responsable y cabal de la tarea para la cual fueron electos o nombrados.
Corresponde a nuestros gobernantes, hacer políticas públicas de Estado y ejecutar programas que respondan a las necesidades y expectativas de la población, de forma tal que se logre reactivar la económica nacional y con ello la generación de empleo, como alternativa para alcanzar mayores niveles de calidad de vida, de la población, ya que el costo social del desempleo es extremadamente alto para cualquier sociedad que aspire a un desarrollo social y económico sostenible. Lo expuesto nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de elegir a estadistas o gobernantes. ¿Qué opina usted?
La falta de agua puede originar la paralización del país. ¿Quién pagará esos costos? ¿Quién nos resarcirá de las pérdidas? Y los negocios que se vieron afectados en la tarde y noche del domingo, ¿a quién le pueden reclamar?
Atentamente,
Carlos Pinzón
(carlos2662@hotmail.com)