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Gobernar, acto honroso y patriótico (I)


La historia política panameña no refleja, consistentemente, el ejercicio de liderazgos presidencialistas comprometidos y efectivos. Con empatía y objetividad dirigida a todos los sectores de la sociedad, mostrando sus empeños y compromisos personales, en conformar equipos profesionales de trabajo. Las capacidades efectivas de saber dirigir. La intachable honestidad y amor absoluto por la patria. Mayormente si recordamos el populismo demagógico, los escándalos sobre actos de corrupción, la ausencia de productividad y empeños personales que, con consistencia continuista, tienen colocado al país en la triste situación que nos agobia a todos.

Los partidos políticos deben funcionar como estructuras facilitadoras del proceso para alcanzar el poder. La Constitución Nacional, en lo referente a éstos y las leyes que amplían dichas normas, va más allá, convirtiéndoles en organismos exclusivos de participación democrática, circunstancia que, para una amplia mayoría, oscurece la existencia de una democracia plena.

Ante tal salvaguarda constitucional, los presidentes de la República podrían continuar siendo figuras casi indiferentes, ante la carencia de lograr al menos algunas soluciones practicas y medibles con respecto a los graves problemas del país. Para ellos, gobernar será un mero compromiso político. Sus legados seguirán reflejando aquello en lo que sirvieron o no a éstos. ¿Continuarán sin reconocer, públicamente, sus oscuros errores y promesas, por lo general, incumplidas?

Caminatas pueblerinas, rodeados por copartidarios, abonando el terreno del clientelismo, sin estudios previos, regionales o nacionales, que le den impulso y credibilidad a la elaboración de sus programas de trabajo, pareciera bastante demagógico. ¿Cuántos de estos candidatos, en primarias partidistas, conocerán el total de ciudadanos que no cuentan con un techo? ¿Los que nunca podrán asistir a las escuelas? ¿Cuántos estudiantes abandonan las aulas desde la primaria? Comen una vez al día o dos veces por semana de forma insalubre. No reciben ningún tipo asistencia médica. No tienen acceso al agua potable o electricidad. Sufren desnutrición o enfermedades incurables. ¿Cuantos empleados públicos cuentan con un mero diploma de escuela secundaria? ¿Cuántos extranjeros ilegales existen en el país? ¿Cuántos empresarios nacionales o extranjeros, sienten preocupación por inconsistencias en materia de seguridad jurídica? ¿Cuántos drogadictos o alcohólicos, sin asistencia social hay a nivel nacional? ¿Cuáles son los problemas relacionados con el desastroso desarrollo urbanístico o los desequilibrios medioambientales? ¿Conocerán, con certitud, las cifras reales del desempleo, de la pobreza y pobreza extrema que no amaina en el país?

101 años de Panamá América

 
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