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Gobernar al estilo de Villa


General, capturamos a este hombre merodeando por su campamento, parece un espía, ¿qué hacemos con él? Fusílalo, respondió. General, ¿y si no es espía? Fusílalo y después "virigua".

Tenemos un presidente impredecible. Vivimos en un medio desorganizado sembrado de trapisondas enervantes que perturban la tranquilidad. Tenemos un cuerpo gobernante constituido por expertos que se desempeñan como navegantes que no enfilan el rumbo. Hay un renacimiento de prácticas indecorosas. Los servicios públicos siguen miserables. No fue por ésto que votamos.

Lastimado por largos años de abusos de gobiernos anteriores, el soberano pueblo se muestra hoy agraviado y escéptico, pues los políticos tradicionales le han robado, se han mofado de él y lo han inducido al error y al engaño con estratagemas y lemas mentirosos.

Los rumores nacen y se extienden en cualquier país donde la información gubernamental es escasa, ocultada o manipulada. El gobierno no entiende el papel de la prensa en las sociedades libres. No reconoce que los periodistas, como defensores y voceros de los intereses nacionales tienen derecho a buscar la información de carácter público y difundirla sin peligro ni obstáculos.

Un año antes de convertirse en presidente de los Estados Unidos de América, en 1787, Thomas Jefferson escribió: "Si me correspondiese decidir entre un gobierno sin periódicos, o periódicos sin gobierno, no titubearía en preferir lo último".

El silogismo de que el empresario exitoso puede convertirse en el presidente ideal es dudoso. El empresario es un amo absoluto en tanto que el presidente ejerce un poder compartido con otros poderes y con visión de estadista. Luis González Seara en la obra Opinión Pública y Comunicación de Masas cita ciertas corrientes de pensamiento que inciden en la estructuración de los gobiernos de opinión, y dice: "Al situar en el consentimiento de los ciudadanos el origen del poder político, mediante las teorías del pacto social, se estaban poniendo las bases de los actuales gobiernos de opinión.

... John Locke (Ensayo sobre el entendimiento humano) considera a la opinión pública como una ley que junto con la ley divina y la ley civil, es la norma del comportamiento de los hombres; Thomas Hobbes dirá que el mundo está gobernado por la opinión.

... Pascal la considera reina del mundo, enemiga de toda tiranía, y Maquiavelo indica en El Príncipe cuánto importa al gobernante gozar del amor del pueblo, porque él -el pueblo- es el más fuerte y poderoso.

... Napoleón dirá que un gobierno que no cuente con la opinión, no es nada".

Según el respetado maestro Alfred Sauvey la opinión pública es un tribunal sin mecanismos jurídicos pero temible, porque representa el > juicio inapelable de una nación. El gobierno tendrá que dar muestras tangibles del progreso social y del respeto a la Institución para recuperar la estima en decadencia.

101 años de Panamá América

 
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