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Gobernar un país pequeño


La ciudadanía panameña sensata comprende, a la saciedad, que los factores que impiden el buen gobierno de la patria istmeña son: la corrupción impune, el clientelismo político, sumado al tráfico de influencias y la ausencia de liderazgo estadista, productivo, a nivel presidencial.

Veamos lo más positivo: Panamá cuenta con elevados ingresos públicos. Un sector privado eficiente. Una Sociedad Civil contribuyente. Múltiples universidades privadas. Una actividad marítima creciente. Una posición geográfica envidiable. Un Canal productivo y bien administrado y una pequeña población estimada en 3.5 millones de habitantes.

Veamos lo más negativo: Problemas graves de seguridad: asesinatos, secuestros de diversa naturaleza, robos, tráfico de drogas, esclavismo de ilegales, pandillerismo, etc. Deficiencias graves en educación y salud pública. Un servicio de policía mal administrado. Un sistema vial en mal estado, con infraestructuras obsoletas. Un desarrollo urbano desordenado. Un sistema de transporte público y carga monopolizado y deficiente. Una pobreza creciente, particularmente, en su segmento extremo. Un desempleo rampante. Una política energética desequilibrada. Mala distribución de agua potable a nivel nacional. Desaprovechamiento del sector turismo. Un sistema tributario injusto. Una política exterior ineficiente. Perturbaciones, constantes de la paz social, generadora de percepciones de ingobernabilidad. Un sistema medioambiental ignorado en lo relevante. Serios problemas de seguridad costera y fronteriza con Colombia. Excesivos privilegios a figuras públicas. Una legislación laboral que desinfla el crecimiento de la actividad industrial de manufactura o ensamblaje. Una ley de transparencia gubernamental, carente de impacto positivo. Una defensoría del pueblo igualmente débil e ineficiente. Organos Legislativo y Judicial que dejan mucho que desear. Un sistema presidencialista fuerte. ¿Eficiente? Ausencia de transparencia en las contrataciones públicas. ¿Fuente principal del enriquecimiento injusto? Una Carta Magna repleta de parches, excesivamente, proteccionista de una parte del sector privado: los partidos políticos registrados y en formación.

Quien llegue a la presidencia del país en mayo debe, directamente, responsabilizarse por enfocar y establecer los procesos para el desmantelamiento de lo señalado en el primer párrafo. Fortalecer lo resaltado en el segundo párrafo. Conformar y supervisar, muy de cerca, a los equipos experimentados, requeridos para encontrarle soluciones a lo expuesto en el tercer párrafo.

Mantener a la ciudadanía, constantemente, informada de su labor y expectativas asignadas a cada equipo. Los fondos asignados a tales menesteres. Comunicándole al pueblo el progreso y quienes están dificultando mayores avances. Esto generará credibilidad y apoyo necesario para eliminar obstáculos potenciales.

101 años de Panamá América

 
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