Gobierno, creador de trabajo
En un diario del pasado 10 de octubre, leí unas declaraciones del Presidente Torrijos en las cuales mencionó que el gobierno no es una agencia de colocación. Aunque dice que botar y nombrar es parte de la vida política del país, no es posible quedar bien con todo el mundo. Es algo que he venido diciendo desde hace años y nadie se ha dado cuenta. Lo he escrito en libros, artículos, declaraciones habladas; no sucede nada. Esa frase la escuchábamos antes de octubre de 1968 cuando la empresa privada, aunque no tan desarrollada, dominaba los puestos de trabajo.
¿Qué sucedió? Pues que esos empleados privados adversaron el golpe de Estado de 1968 y eso no convenía al gobierno en formación. En aquel entonces necesitaban debilitar esa empresa privada e idearon, por un lado, aumentar el número de empleados públicos que dependieran de ellos e hicieran lo que se les ordenaba; por otro lado, hicieron un Código de Trabajo que asfixió a los empresarios, beneficiando a los trabajadores privados, creando los sindicatos, dando prebendas a sus dirigentes hasta escuchar la frase recordada: empresa cerrada, empresa tomada, porque muchas de éstas se veían en la necesidad de cerrar sus puertas.
Así fue afianzándose la dictadura hasta poner en la Plaza 5 de Mayo gran cantidad de empleados públicos con lista y todo. Cada año se abultaba más la planilla estatal y los gobiernos subsiguientes continuaron con esta práctica hasta llegar a donde estamos: 180,000 empleados públicos a costa del presupuesto estatal.
Las palabras del Presidente las adelantamos nosotros cuando supimos que la mayoría de los 300,000 jóvenes que votaban por primera vez, lo había hecho por él. Era fácil darse cuenta que era imposible crear tantos puestos de trabajo, además de los adultos del partido que iban detrás de ellos.
Hoy nos dicen que esos muchachos están desilusionados; es lógico porque soñaron despiertos lo imposible. Actualmente existen partidarios del PRD disgustados porque no se les ha nombrado.
Señores, el Gobierno no es una agencia de colocación ni es para crear empleos en grandes cantidades. Los gobernantes deben estar para crear oportunidades con políticas económicas coherentes que reactiven la empresa privada y las inversiones extranjeras.
Mi preocupación es el futuro de los jóvenes, de mis hijos, mis sobrinos y los demás. No podrán surgir sin oportunidades. Ellos no quieren ser burócratas; ellos desean tener un modo de sustentación honesto y legal donde ganen el dinero honradamente.
Tiene razón el Sr. Presidente. Pero, ¿qué hará para reactivar la economía sin molestar a sus copartidarios ni a los miles que botaron por él? Hasta ahora no he visto los planes económicos; esperaremos a los 100 días a ver si se nos dice algo inteligente que no sea los desastres del gobierno anterior. Para eso existen momentos apropiados.
Queremos realidades en cuanto a la economía para dar esperanzas a los jóvenes y que los mayores no tengan que pasar a las filas de desempleados después de los 40 cuando se les dificulta conseguir empleos porque las empresas prefieren los diplomas en las paredes de los jóvenes a la experiencia. Muchas veces despiden a los viejos porque ganan buenos salarios y al reemplazarlos por jóvenes, a éstos les pagan menos.
Es un problema real y difícil. Los viejos no servimos más que para recordar y contar historias; mientras tanto, hay que comer y mantener una familia.
Señor Presidente: es cierto que no hay cama para tanta gente en el gobierno; pues empuje la inversión privada para que se duplique o triplique. Usted no necesita el apoyo de los funcionarios ni quien lo alabe. Pague el costo político que hay que pagar y arregle el país. Abra la economía para mejorar la situación de muchos y no presione el bienestar de pocos. Coloque al gobierno donde ha dicho que debe estar y verá cómo el país le reconocerá su voluntad de hacer las cosas correctamente.
Más trabajo, más bienestar, más felicidad.
¿Qué sucedió? Pues que esos empleados privados adversaron el golpe de Estado de 1968 y eso no convenía al gobierno en formación. En aquel entonces necesitaban debilitar esa empresa privada e idearon, por un lado, aumentar el número de empleados públicos que dependieran de ellos e hicieran lo que se les ordenaba; por otro lado, hicieron un Código de Trabajo que asfixió a los empresarios, beneficiando a los trabajadores privados, creando los sindicatos, dando prebendas a sus dirigentes hasta escuchar la frase recordada: empresa cerrada, empresa tomada, porque muchas de éstas se veían en la necesidad de cerrar sus puertas.
Así fue afianzándose la dictadura hasta poner en la Plaza 5 de Mayo gran cantidad de empleados públicos con lista y todo. Cada año se abultaba más la planilla estatal y los gobiernos subsiguientes continuaron con esta práctica hasta llegar a donde estamos: 180,000 empleados públicos a costa del presupuesto estatal.
Las palabras del Presidente las adelantamos nosotros cuando supimos que la mayoría de los 300,000 jóvenes que votaban por primera vez, lo había hecho por él. Era fácil darse cuenta que era imposible crear tantos puestos de trabajo, además de los adultos del partido que iban detrás de ellos.
Hoy nos dicen que esos muchachos están desilusionados; es lógico porque soñaron despiertos lo imposible. Actualmente existen partidarios del PRD disgustados porque no se les ha nombrado.
Señores, el Gobierno no es una agencia de colocación ni es para crear empleos en grandes cantidades. Los gobernantes deben estar para crear oportunidades con políticas económicas coherentes que reactiven la empresa privada y las inversiones extranjeras.
Mi preocupación es el futuro de los jóvenes, de mis hijos, mis sobrinos y los demás. No podrán surgir sin oportunidades. Ellos no quieren ser burócratas; ellos desean tener un modo de sustentación honesto y legal donde ganen el dinero honradamente.
Tiene razón el Sr. Presidente. Pero, ¿qué hará para reactivar la economía sin molestar a sus copartidarios ni a los miles que botaron por él? Hasta ahora no he visto los planes económicos; esperaremos a los 100 días a ver si se nos dice algo inteligente que no sea los desastres del gobierno anterior. Para eso existen momentos apropiados.
Queremos realidades en cuanto a la economía para dar esperanzas a los jóvenes y que los mayores no tengan que pasar a las filas de desempleados después de los 40 cuando se les dificulta conseguir empleos porque las empresas prefieren los diplomas en las paredes de los jóvenes a la experiencia. Muchas veces despiden a los viejos porque ganan buenos salarios y al reemplazarlos por jóvenes, a éstos les pagan menos.
Es un problema real y difícil. Los viejos no servimos más que para recordar y contar historias; mientras tanto, hay que comer y mantener una familia.
Señor Presidente: es cierto que no hay cama para tanta gente en el gobierno; pues empuje la inversión privada para que se duplique o triplique. Usted no necesita el apoyo de los funcionarios ni quien lo alabe. Pague el costo político que hay que pagar y arregle el país. Abra la economía para mejorar la situación de muchos y no presione el bienestar de pocos. Coloque al gobierno donde ha dicho que debe estar y verá cómo el país le reconocerá su voluntad de hacer las cosas correctamente.
Más trabajo, más bienestar, más felicidad.