Gobierno y “gremiocracia”
Resulta imposible negar el carácter participativo de la democracia, de hecho es su esencia, pero participación no es sinónimo de reemplazo. Es un comportamiento que se repite desde hace algunos años: un gobierno es elegido por voto popular para administrar el país, y a la vuelta de unos meses, una especie de “gremiocracia” trata de reemplazarlo en tareas específicas. En la educación, las asociaciones magisteriales tratan de imponerse al Ministerio, los sindicatos a la cartera de trabajo, los ambientalistas a la ANAM, o la sociedad civil al gobierno mismo, al término de recurrir a entidades internacionales para presionar a las autoridades. La participación ciudadana debe partir por reconocer a las autoridades legalmente establecidas, ya que hoy en Panamá no hay dictadura. A la inversa, las autoridades están en el deber de escuchar y tomar en cuenta las propuestas que surjan de la participación ciudadana sin que ello signifique que se desconozcan sus funciones legales. Es parte de lo que se conoce como “el arte de gobernar”. No es posible que cada diferencia con los gremios se convierta en aparentes conflictos sin solución. Si el gobierno tiene certeza de su posición que se abra al debate, que demuestre lo equivocado que están los gremios y derrote posiciones en buena lid, con espacio y tiempo medidos, pero que les dé la validez que supone un sistema democrático. Nada tiene de coherente que cada día la confrontación amenace la gobernabilidad.