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Gobierno y Medios de Comunicación


A casi un año de haber iniciado su gestión, el actual gobierno ha tenido en los medios de comunicación aliados serios, que no incondicionales. Periódicos, radio y televisión han resaltado con objetividad la labor oficial, al término de explicar causas y raíces de problemas que no nacieron con la actual administración sino que datan de varios años atrás. Donde las acciones oficiales han sido positivas, los medios de comunicación han sido objetivos, pero el comportamiento y la vocería de algunas autoridades, pareciera reflejar un anhelo gubernamental de cierta incondicionalidad. Y eso no es saludable ni para el gobierno, ni para los medios y tampoco para la sociedad. Los medios son fiscalizadores de la labor oficial, con el propósito de corregir irregularidades que se presentan en las instituciones del Estado, o de colocar en evidencia los intentos por realizarlas. Si los medios no guardan su objetividad e independencia en esta relación, el Estado no cuenta con un instrumento que goce de credibilidad, y sin credibilidad no hay gobernabilidad. No se trata de dictarle agenda al gobierno, sino de llegar donde sus instituciones no pueden o evitan hacerlo. Si se anula esa credibilidad pierde el Estado, el gobierno y la sociedad. Durante la toma de posesión de la nueva junta directiva del Consejo Nacional de Periodismo fue el presidente Martinelli quien se manifestó abierto a las críticas o a los reportajes confiables de los medios. Nada más lamentable que a lo interno de su equipo de gobierno existan sectores disidentes con esa apreciación.

101 años de Panamá América

 
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