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Golpe militar del 11: torrijismo y partido


11 de octubre de 1968, cuatro de la tarde, Boris Martínez en David, adelanta el reloj del golpe y declara depuesto a Arnulfo Arias. El movimiento estaba increíblemente telegrafiado, pero los que debían fildearlo y acabarlo, el Premier Norberto Zurita y el Viceministro Bolívar Dávalos, no fueron capaces de creerlo.

Arnulfo, con 67 años, no se tiró a las calles; de hacerlo, no sabemos las consecuencias en sangre. Al irse a “La Zona”, al Hotel Tívoli, dejando a los gringos y a la espontaneidad las cosas. Perdió la batalla. Las guerrillas, especialmente de Chiriquí , se fajaron ardientemente, y las balas pegaron a uniformados y civiles. Boris busca el mando único, Omar se hace aparentemente a un costado, hasta que un lunes cualquiera Boris amarrado y tirado en Miami, sin una sola acción real de liderazgo.

Al inicio, los liberales que habían hecho el fraude a Arnulfo quieren entrar al golpe mandando ellos. Boris y su G-2 Alejandro Araúz, arrecian al inicio contra las izquierdas y arnulfistas por igual. El 15 de diciembre de 1969 la CoNEP y la Cía. con Sanjur y Silvera, declaran a Omar exiliado en México. Los que estábamos en cuarteles nos divimos, y al retornar Omar, Noriega, con un hermano del ministro golpista abre Chiriquí y yo ordeno la detención de los coroneles alzados. El mando y el riesgo es solo de militares, los civiles no existen sino de altos funcionarios, pero la gente busca los cuarteles solamente. Panamá se divide en dos. Llega “el proceso cívico – militar” o simplemente, al gusto de muchos “la dictadura”.

Primero se piensa en el “Movimiento Nuevo Panamá” (ninguno de los actuales “dirigentes del PRD estaban allí), eran los Materno, los Gerardo, los Angueto, los Rómulo, entre otros (¿se acordarán de Balbino Moreno? Una década después surge el Perredé, cuando todo está consolidado. “El Torrijismo” se construyó desde mucho antes, con los tiros, con los minigolpes, con los retornos, no fue bla bla bla y dialécticas pendejas, hubo fogueo, militares presos (24 horas yo) y militares de gelatina, de 24 horas mandando (la amplia diferencia entre Omar y Man es que el general de verdad no fusilaba).

La historia se dio entonces, con recuperación del Canal y docenas de logros sustanciales. ¿Qué tenemos hoy, a esta hora? Un partido que muestra garras sucias contra garras sucias, y una generación pidiendo “play” a un grupo, que no ha sabido manejar los tiempos. No es que no haya luchas, son normales, sino que una cúpula no ha podido descubrir realmente qué es el Torrijismo, muchas cosas es, pero no hacer millones en el gobierno, y aferrarse al mando, y no delegar. Si Omar hubiera sido así, ya la memoria colectiva lo habría olvidado. Amén.

homilia.diaz@gmail.com

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