Gran poderío legislativo
Hace unos días me llamó un amigo para pedirme que publicara nuevamente un artículo que salió en El Panamá América el 8 de junio de 1991. Con gusto lo transcribo y se los regalo como recorderis porque está al día.
"La Constitución Política de Panamá que está en vigencia (gústenos o no por desgracia), es muy clara cuando a su tenor reza: Art. 153 dice "...la función legislativa... consiste en expedir las leyes necesarias...". como vemos, en ningún momento de poderes absolutos a sus integrantes que son los legisladores.
"Se les ha dado una importancia equivocada a los legisladores. Se ha creído, tanto de su parte como de la ciudadanía, que los legisladores tienen funciones administrativas y comunitarias amplísimas y que tienen derecho a intervenir en todo problema de su localidad. Es hora de que acabemos con ese mito: la puja de intereses conflictivos ha traído una sobrecreación de funciones de la Asamblea Legislativa (no el Parlamento): sus representantes deben amoldarse a una realidad constitucional que les asigna esas funciones. Los legisladores piensan que son la autoridad máxima en cada circuito y, por lo tanto ostentan el poder de intervenir en ejercicios sociales y comunitarias que son propios de los representantes. Repito, la Asamblea Legislativa sólo elabora leyes.
"Hace unos días escuché a un legislador muy amigo presentar una queja pública contra el Ministerio de Vivienda por haber anunciado un plan habitacional para su provincia sin haberlo comunicado antes a los legisladores. Finalmente alguien se ocupa de esa región, y protestan; si no se ocupan, también es malo. Pero, quiero decirle al H.L. que el Ministerio no está obligado a comunicar primero sus decisiones a los legisladores; es potestad del Ministro y del Consejo de Gabinete elaborar planes en cualquier punto del país, dentro de las facultades que les confiere la Constitución".
"Las afirmaciones del legislador amigo no son justificadas; se trata de un gran proyecto para solucionar una gran necesidad de esa provincia; ¿cuál es el problema? Más bien considero que los legisladores debieran apoyarlo en pleno. ¿Será porque los legisladores se consideran tan demasiado importantes que creen que deben ser consultados en todo"?
"Pongamos las situaciones en claro: existe una independencia entre los Poderes del Estado, estipulados en la Constitución, y no una interdependencia; por otro lado, las funciones sociales no son prerrogativas del Poder Legislativo y esto debe quedar claro: zapatero a tu zapato. Si el Ministro necesitara alguna ley para su proyecto, los legisladores tendrían que hacerla; si el plan habitacional necesita ser confirmado por la Asamblea (que lo dudo), allá se lleva y se solicita que se apruebe. Pero, de allí a que tenga que hablarlo primero con los legisladores y luego divulgarlo, me suena un poco de prepotencia legislativa, a un sobre poder que no deben tener, o a ganas de criticar por criticar.
"En caso de que los legisladores se creyeran muy poderosos y no desearan aprobar leyes por capricho, la ciudadanía los condenaría porque iría en detrimento de la población en general".
"Ojo y cuidado con la actitud de algunos legisladores: la política gira y gira en redondo y no sabemos qué nos espera en la próxima vuelta. Repito, si se está en oposición, que se la haga legítimamente, honesta y democráticamente, pero no por el sólo hecho de garantizar y demostrar que se es oposición. La modestia nos da mejores frutos; recuerden que el verdaderamente poderoso no necesita jactarse de ello ya que ufanarse públicamente sólo demuestra debilidad e inseguridad".
"¡Ojo con las partidas circuitales!"
"La Constitución Política de Panamá que está en vigencia (gústenos o no por desgracia), es muy clara cuando a su tenor reza: Art. 153 dice "...la función legislativa... consiste en expedir las leyes necesarias...". como vemos, en ningún momento de poderes absolutos a sus integrantes que son los legisladores.
"Se les ha dado una importancia equivocada a los legisladores. Se ha creído, tanto de su parte como de la ciudadanía, que los legisladores tienen funciones administrativas y comunitarias amplísimas y que tienen derecho a intervenir en todo problema de su localidad. Es hora de que acabemos con ese mito: la puja de intereses conflictivos ha traído una sobrecreación de funciones de la Asamblea Legislativa (no el Parlamento): sus representantes deben amoldarse a una realidad constitucional que les asigna esas funciones. Los legisladores piensan que son la autoridad máxima en cada circuito y, por lo tanto ostentan el poder de intervenir en ejercicios sociales y comunitarias que son propios de los representantes. Repito, la Asamblea Legislativa sólo elabora leyes.
"Hace unos días escuché a un legislador muy amigo presentar una queja pública contra el Ministerio de Vivienda por haber anunciado un plan habitacional para su provincia sin haberlo comunicado antes a los legisladores. Finalmente alguien se ocupa de esa región, y protestan; si no se ocupan, también es malo. Pero, quiero decirle al H.L. que el Ministerio no está obligado a comunicar primero sus decisiones a los legisladores; es potestad del Ministro y del Consejo de Gabinete elaborar planes en cualquier punto del país, dentro de las facultades que les confiere la Constitución".
"Las afirmaciones del legislador amigo no son justificadas; se trata de un gran proyecto para solucionar una gran necesidad de esa provincia; ¿cuál es el problema? Más bien considero que los legisladores debieran apoyarlo en pleno. ¿Será porque los legisladores se consideran tan demasiado importantes que creen que deben ser consultados en todo"?
"Pongamos las situaciones en claro: existe una independencia entre los Poderes del Estado, estipulados en la Constitución, y no una interdependencia; por otro lado, las funciones sociales no son prerrogativas del Poder Legislativo y esto debe quedar claro: zapatero a tu zapato. Si el Ministro necesitara alguna ley para su proyecto, los legisladores tendrían que hacerla; si el plan habitacional necesita ser confirmado por la Asamblea (que lo dudo), allá se lleva y se solicita que se apruebe. Pero, de allí a que tenga que hablarlo primero con los legisladores y luego divulgarlo, me suena un poco de prepotencia legislativa, a un sobre poder que no deben tener, o a ganas de criticar por criticar.
"En caso de que los legisladores se creyeran muy poderosos y no desearan aprobar leyes por capricho, la ciudadanía los condenaría porque iría en detrimento de la población en general".
"Ojo y cuidado con la actitud de algunos legisladores: la política gira y gira en redondo y no sabemos qué nos espera en la próxima vuelta. Repito, si se está en oposición, que se la haga legítimamente, honesta y democráticamente, pero no por el sólo hecho de garantizar y demostrar que se es oposición. La modestia nos da mejores frutos; recuerden que el verdaderamente poderoso no necesita jactarse de ello ya que ufanarse públicamente sólo demuestra debilidad e inseguridad".
"¡Ojo con las partidas circuitales!"