Gran preocupación
Luego de la invasión de diciembre 1989, estaba seguro que la lección había sido aprendida y me jactaba donde quiera que fuese de que la institución de seguridad pública era la que había aprendido de manera más rápida la convivencia en democracia. Basaba mi pensamiento y creencia a los años de experiencia acumulados durante 25 años de servicio, donde me tocó pasar por las diferentes etapas institucionales: Guarda Nacional, Fuerzas de Defensa y Policía Nacional.
Hoy, con gran preocupación y luego de las actividades ocurridas la semana pasada, donde la Policía Nacional se empeñó en contrarrestar las manifestaciones realizadas por diferentes grupos en protesta por la separación temporal del director de la Caja de Seguro Social, me asaltan ciertas dudas. Estas no dejan de ser razonables en virtud de la similitud existente en la actuación de la Policía con respecto a las de las otras dos instituciones mencionadas anteriormente y que habíamos superado hasta la fecha; y es que, basándose en las actuaciones anteriores a 1989, los nuevos gobernantes asesorados por organismos internacionales, se abocaron a adiestrar a la nueva Policía para que actuara apegada a derecho, por lo que abundaron los seminarios para actuar en crisis, derechos humanos, administración de recursos y la creación, edición y entrega a cada uno de los miembros de la Policía Nacional de un Manual de Procedimiento Policial que les sirve de consulta y evita discrecionalidad en cada caso policivo que se presente. Estos son sólo algunos ejemplos dentro de todo el esfuerzo a que se sometió a la institución policial, buscando mantener una actuación netamente institucional de apoyo a la incipiente democracia.
Luego de los disturbios de la semana pasada, si bien es cierto, los organismos de seguridad deben actuar con firmeza y contundencia, no menos cierto es que una vez neutralizada la amenaza debe evitarse caer en excesos de actuación, como por ejemplo: la(s) persona(s) esposadas y golpeadas durante su conducción, la guerra de piedra de policías con manifestantes, iguala la acción de manifestantes con la autoridad. Pero lo más preocupante aún, la expresión de los miembros de la Institución al momento de actuar.
Para los días venideros, espero y confío en que los líderes de la Policía Nacional, puedan estar conscientes de que la obediencia debida es cosa del pasado y que sirve de antídoto para que la institución y sus miembros eviten caer en excesos y sean llamados a pagar por los mismos. Otro llamado ha de ser a los líderes políticos para que logren resolver los problemas nacionales evitando utilizar los organismos de seguridad como instrumentos de sus caprichos y planes malsanos, dando pie para que en un futuro no muy lejano sean las propias instituciones de seguridad las que vuelvan a constituir, por modus propio, la solución de los problemas.
Otro aspecto no menos importante es todo lo relativo a las normas de desconcentración y descentralización de la administración pública. Son temas complejos que menciono sólo como ejemplos de muchos que requieren el debate sereno y profundo, habida cuenta los cambios que pueden introducirse en la vida política y administrativa del país.
El sistema actual ha demostrado con creces su colapso y seguirá así. Las elecciones no serán el remedio a tan profunda enfermedad. No esperemos ni confiemos, con cheques en blanco a favor de nadie, que los cambios los van a hacer calmadamente una vez lleguen al poder. Si no existe el mandato claro y que tenga la misma fuerza y legitimidad que el otorgado para renovar los actuales órganos políticos del Estado en las próximas elecciones, nada van a realizar y saldrán los mismos defensores del estatus quo a decir que no se puede porque se detiene el país, como si no estuviera detenido ya desde hace varios años mientras esperábamos "el cambio" prometido.
Hay que presionar y darle al poder ciudadano su justo valor, de lo contrario, sentémonos a esperar ya que aunque el nuevo Presidente lo desee hacer -Guillermo Endara es el único que se ha manifestado a favor- no veo cómo los nuevos legisladores se pondrán coto a sí mismos. Hasta allá no llegará su renovación, cuando muchos a lo que aspiran es a llegar o a seguir disfrutando y abusando de esa desmesurada condición.
Felicito al Foro 2020 por la valiente sugerencia. Ojalá se haga realidad y el 2 de mayo otorguemos también este mandato adicional y comenzar a ponerle fin a los vicios y defectos del sistema agotado que nos rige. Es positivo que el Tribunal Electoral no se ha opuesto a estructurar dicho proceso, advirtiendo la necesidad de decidirlo pronto, dado el escaso tiempo que resta. Es un proceso novedoso y hasta radical, si se quiere, pero las condiciones se han encargado de definir su futuro y tendrá el pueblo una participación efectiva en la definición de su propio destino. ¡Apoyemos la quinta papeleta!
Hoy, con gran preocupación y luego de las actividades ocurridas la semana pasada, donde la Policía Nacional se empeñó en contrarrestar las manifestaciones realizadas por diferentes grupos en protesta por la separación temporal del director de la Caja de Seguro Social, me asaltan ciertas dudas. Estas no dejan de ser razonables en virtud de la similitud existente en la actuación de la Policía con respecto a las de las otras dos instituciones mencionadas anteriormente y que habíamos superado hasta la fecha; y es que, basándose en las actuaciones anteriores a 1989, los nuevos gobernantes asesorados por organismos internacionales, se abocaron a adiestrar a la nueva Policía para que actuara apegada a derecho, por lo que abundaron los seminarios para actuar en crisis, derechos humanos, administración de recursos y la creación, edición y entrega a cada uno de los miembros de la Policía Nacional de un Manual de Procedimiento Policial que les sirve de consulta y evita discrecionalidad en cada caso policivo que se presente. Estos son sólo algunos ejemplos dentro de todo el esfuerzo a que se sometió a la institución policial, buscando mantener una actuación netamente institucional de apoyo a la incipiente democracia.
Luego de los disturbios de la semana pasada, si bien es cierto, los organismos de seguridad deben actuar con firmeza y contundencia, no menos cierto es que una vez neutralizada la amenaza debe evitarse caer en excesos de actuación, como por ejemplo: la(s) persona(s) esposadas y golpeadas durante su conducción, la guerra de piedra de policías con manifestantes, iguala la acción de manifestantes con la autoridad. Pero lo más preocupante aún, la expresión de los miembros de la Institución al momento de actuar.
Para los días venideros, espero y confío en que los líderes de la Policía Nacional, puedan estar conscientes de que la obediencia debida es cosa del pasado y que sirve de antídoto para que la institución y sus miembros eviten caer en excesos y sean llamados a pagar por los mismos. Otro llamado ha de ser a los líderes políticos para que logren resolver los problemas nacionales evitando utilizar los organismos de seguridad como instrumentos de sus caprichos y planes malsanos, dando pie para que en un futuro no muy lejano sean las propias instituciones de seguridad las que vuelvan a constituir, por modus propio, la solución de los problemas.
Otro aspecto no menos importante es todo lo relativo a las normas de desconcentración y descentralización de la administración pública. Son temas complejos que menciono sólo como ejemplos de muchos que requieren el debate sereno y profundo, habida cuenta los cambios que pueden introducirse en la vida política y administrativa del país.
El sistema actual ha demostrado con creces su colapso y seguirá así. Las elecciones no serán el remedio a tan profunda enfermedad. No esperemos ni confiemos, con cheques en blanco a favor de nadie, que los cambios los van a hacer calmadamente una vez lleguen al poder. Si no existe el mandato claro y que tenga la misma fuerza y legitimidad que el otorgado para renovar los actuales órganos políticos del Estado en las próximas elecciones, nada van a realizar y saldrán los mismos defensores del estatus quo a decir que no se puede porque se detiene el país, como si no estuviera detenido ya desde hace varios años mientras esperábamos "el cambio" prometido.
Hay que presionar y darle al poder ciudadano su justo valor, de lo contrario, sentémonos a esperar ya que aunque el nuevo Presidente lo desee hacer -Guillermo Endara es el único que se ha manifestado a favor- no veo cómo los nuevos legisladores se pondrán coto a sí mismos. Hasta allá no llegará su renovación, cuando muchos a lo que aspiran es a llegar o a seguir disfrutando y abusando de esa desmesurada condición.
Felicito al Foro 2020 por la valiente sugerencia. Ojalá se haga realidad y el 2 de mayo otorguemos también este mandato adicional y comenzar a ponerle fin a los vicios y defectos del sistema agotado que nos rige. Es positivo que el Tribunal Electoral no se ha opuesto a estructurar dicho proceso, advirtiendo la necesidad de decidirlo pronto, dado el escaso tiempo que resta. Es un proceso novedoso y hasta radical, si se quiere, pero las condiciones se han encargado de definir su futuro y tendrá el pueblo una participación efectiva en la definición de su propio destino. ¡Apoyemos la quinta papeleta!