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Gravedad de un aumento


Dos privatizaciones que nunca debieron darse son las del IRHE y el INTEL, empresas panameñas que por razones de seguridad nacional como por rentabilidad al Estado hoy son negativas al país nacional; el país político sigue viviendo bien sobre sus errores.
Cada día que pasa comprobamos la gravedad de los perjuicios que vive nuestro país derivados, no sólo de la privatización, sino de los términos como fueron negociadas sus ventas, porque esto fue realmente lo que pasó.
La economía nacional viene siendo golpeada, empezando por la economía de los hogares al pagar estos servicios, además del daño por el tiempo que se emplea en los continuos reclamos por cargos indebidos a las dos empresas. Este tiempo tiene un costo que no se está tomando en cuenta, como tampoco se toma en cuenta la rentabilidad que percibe la empresa Cable & Wireless por los pagos (compras de tiempo aire) adelantados al comprar las llamadas "tarjetas" que nadie supervisa, ni verifica, si realmente tienen el tiempo por el cual se compran.
Ahora resulta que desde julio 1 del presente año hasta el 30 de julio del año 2006, las empresas que comercializan la electricidad en Panamá traspasarán sus gastos de operación y abastecimiento, con sus respectivas pérdidas a los usuarios, lo cual variará, supongo en aumento, cada 6 meses. Imagínese. Esta situación indudablemente encarecerá más la producción, la distribución y por ende el consumo, acarreando graves perjuicios a la economía nacional, según criterios de quienes dominan el tema.
¿Cómo podrá nuestro país presentarse como oferta a inversionistas, que por cierto, reciben ofertas de gran cantidad de países que tienen muchas necesidades de generar posibilidades de fuentes de empleo, con un costo de energía de alto precio? Este costo, como el de la telefonía, inciden en el costo del producto o servicio final que ofrezcamos.
La masa de capitales está de fiesta. Reciben ofertas increíbles de países en crisis, que son la mayoría en este mundo de globos. Está escaso el dinero y las condiciones para adquirirlo, son leoninas. No obstante, siempre hay dinero para las guerras, y no por un contrasentido, sino porque son un gran negocio y aseguran supremacía
Argentina hizo caso a todas las recomendaciones impuestas desde el exterior, y ¿cómo están ahora? No olvidemos que este país de América fue la 8ª. economía del mundo, y hoy no tienen ni para comer, con 15 millones en pobreza extrema; mientras los organismos y altos voceros de esta decadente humanidad diciéndoles que "deben hacer más". Bueno, creo que el pueblo argentino siempre ha hecho "más", pero no ha contado con una clase política honesta y por el contrario, con una gendarmería militar de no grata recordación que detentó el poder con el beneplácito de las "grandes potencias".
Bien vale la pena que estas empresas transnacionales analicen, consideren -si esto cabe dentro de sus parámetros- que pudiera ser que el pueblo panameño no pueda seguir pagando una electricidad y telefonía tan cara, aunque tenga toda la garantía de unos contratos leoninos que deben ser respetados por la "seguridad jurídica".

101 años de Panamá América

 
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