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Ha caído un patriota, un padre, un amigo


Pudo rendirse como tantos hombres que, exhaustos de pelear, abandonan la lucha. No fue ese el caso del Profesor Santander Tristán, padre.

De un hogar humilde fue el joven y hombre rebelde ante las injusticias y atropellos que se han cometido contra el más necesitado.

Ése que siempre, beligerante y luchador, bajaba la mirada y cerraba sus labios ante las palabras autorizados de sus padres.

Fue el hombre de sonrisa franca y espontánea, con su mano extendida para servir a los demás. El bohemio, el soñador, el caballero discreto y elegante, el que cantaba esas canciones impregnadas de amor “Si vivo por ti, porque lo he de negar; no he de vivir separado no, yo quiero estar a tu lado, vivir la vida y morir”.

O aquellas canciones tan llenas de pasión que cantara a nuestra madre Celestial y que decía: “Virgen de Guadalupe, Virgen esa eres tú, quítame con tus manos la neblina que llevo en el corazón; dame en la frente el beso tuyo, tan sólo un beso y después te vas”.

Este singular y sencillo hombre vivió sin que lo contaminara ni la corrupción, ni la perversidad.

Fue un hijo, un hermano, un padre, un esposo y un abuelito, un tío, un amigo ejemplar.

Vivirá en el recuerdo de aquellos en quienes su influencia fue determinante y existe el compromiso formal de continuar la lucha por la vida, por los conciudadanos y por la Patria.

Almas como éstas, sin duda, llenan de regocijo al Creador que les concedió larga vida colmada de sacrificios y realizaciones, de sinsabores y muchas alegrías.

¡Hasta luego tío Santa!

101 años de Panamá América

 
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