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Ha llegado el momento de relanzar la agricultura


La crisis ambiental que enfrenta la humanidad (aproximadamente, el 60% de los servicios de los ecosistemas se está degradando o se usan de manera no sostenible) y de la cual no se escapa el país por la manera en que hemos deteriorado los recursos naturales (bosques, suelo, agua) en la búsqueda de proporcionarnos bienes y servicios, obliga a pensar en nuevas estrategias hacia el sector agropecuario, forestal y ambiental.

El director general de la FAO, Dr. Jacques Diouf, solicita a la comunidad internacional no sólo que actúe de inmediato para solucionar la actual emergencia alimentaria, sino también que aproveche la oportunidad que supone el alza de precios de los alimentos y se evite que esta situación dramática se repita en el futuro. Es también alentador que los ministros de Agricultura de Centroamérica reactiven el Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) y se reúnan en Panamá los ministros de Agricultura, Ambiente y Salud con el fin de darle seguimiento al plan de emergencia para la producción de granos básicos, adoptar nuevas medidas y redoblar esfuerzos para incrementar la producción en la región. Y para que este plan ambicioso sea viable y se implemente, es necesario la inversión de $460 millones. Algunos países están preparados con $240 millones, pero faltaría el financiamiento para otros $200 millones. Aparentemente, según el titular del MIDA, Guillermo Salazar, Panamá cuenta con los recursos, pero otros países centroamericanos confrontan dificultades.

Por otro lado, la incertidumbre y el desaliento que viven los productores y el pueblo consumidor en general por el alza indiscriminada de la canasta básica, que se ha convertido no sólo en una oportunidad para volver la mirada al campo, sino para que algunos en la cadena agroalimentaria se enriquezcan más mostrando la dura y descarnada inequidad con que vivimos los panameños. Hay que hacerle justicia a la tierra, a nuestro campo, a nuestros productores y profesionales del agro, que con tan poco han contribuido desde siempre a asegurar de alimentos a la población.

Se requiere mayor esfuerzo y voluntad para garantizar que los pequeños productores y las familias rurales se beneficien de los precios altos de los alimentos, se necesita crear un ambiente de políticas favorables que alivien los problemas por los cuales se han enfrentado, relanzar la productividad y expandir la producción para crear más oportunidades de ingreso y empleo para beneficiar a las familias pobres de nuestro campo en armonía con la naturaleza, para que tengan acceso adecuado a los recursos hídricos y de la tierra, y a insumos esenciales como semillas y fertilizantes; mejorar las infraestructura de transporte y comunicación, acceso a la tecnología y servicios de extensión agraria, sistemas de comercialización y crédito funcionando de forma correcta y mejorar sus medios de subsistencia.

Es imperante invertir más en la agricultura, en regadíos e investigación agrícola, forestal y ambiental. Poco invertimos para fortalecer e incrementar la investigación agrícola, pecuaria y forestal que supone el punto de partida para un crecimiento rápido de la productividad. Debemos fortalecer nuestros programas de investigación con la adopción de nuevas tecnologías y métodos de cultivo en armonía con el ambiente, el uso de germoplasma certificado, herramientas de planificación y manejo, utilización del conocimiento que poseen el sector privado, los profesionales, las comunidades locales y los pueblos indígenas, vinculando la experticia global y local; y explorando nuevas estrategias claves para satisfacer la necesidad de los tomadores de decisiones en la búsqueda de proporcionar un mejor bienestar humano para la gente.

101 años de Panamá América

 
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