¿Ha llegado el ocaso del dólar?
Surgen voces que abogan por el cambio del dólar como moneda de referencia global con el argumento de que se está debilitando, aún más durante la crisis y hay que buscar un substituto más estable. China continental está entre los primeros en sugerirlo, también algunos líderes de los Emiratos Árabes y, por supuesto, los enemigos de los americanos.
Los chinos y los árabes tienen buenas razones para tener aprehensión sobre el futuro del dólar; ambos tienen grandes reservas e inversiones en instrumentos de deuda del Tesoro americano. China, de hecho, es su mayor acreedor. Algunos miembros del OPEP han sugerido cambiar el dólar como moneda de cotización del precio del crudo por otra moneda, quizás el Euro.
Un retiro de las reservas en dólares de China y de los países árabes, como un cambio de moneda de referencia del precio del crudo tendrían consecuencias globales inconmensurables. Por el otro lado, los que continúan creyendo en el dólar, contestan que a los chinos les conviene mantener esa moneda estable y como referencia, pues además de tener sus reservas e inversiones en esa moneda, el pueblo americano es el gran consumidor de productos chinos que beneficia sus industrias.
Los defensores del dólar aducen que los pronunciamientos de los chinos son para aliviar las presiones de los americanos para que los chinos devalúen el renbimbi, su moneda oficial (1 renbimbi= 100 yuens), que se mantiene artificialmente alta.
El tema del futuro del dólar fue de alguna manera opacado por otros temas críticos durante la actual crisis, pero ahora surge de nuevo cuando se empiezan a ver brotes verdes de esperanzas de que finalmente la crisis empieza a tocar fondo. Los europeos apuestan a alza al Euro contra el dólar. Los rusos se unen a Irán y a China en pedir un cambio. Sólo hace unos días, el presidente Mevdeved, de Rusia, sugirió públicamente el cambio del dólar por los llamados “derechos especiales de giro” (“special drawing rights”) que emite el Fondo Monetario Internacional (FMI) a los países miembros. No es la primera vez que surge esta sugerencia; pero, ¿qué son estos “sdrs”, como se conocen en la jerga financiera?
El “sdr” es un activo de reserva internacional, creado en 1969 por el FMI para suplantar las reservas de los países miembros. Se asignan a los países de acuerdo a sus cuotas. Sirve como una unidad contable del FMI y otras instituciones financieras internacionales. Su valor se basa en una canasta de monedas claves. No es una moneda; ni representa una obligación contra el FMI; es una obligación potencial contra monedas de libre circulación de otros países miembros. Los tenedores de “sdrs” pueden obtener esas monedas en intercambio por “sdrs”.
El FMI publica diariamente el cambio de los “sdrs” contra el dólar. La tasa de interés de los “sdrs” se publica semanalmente. Nuestro país es miembro del FMI.
Teniendo el dólar como moneda de curso legal, seguramente debemos estar interesados en su futuro. Yo les dejo a mis paisanos más conocedores del tema la inquietud sobra la necesidad de estudiar cuál seria el impacto de un eventual cambio del dólar como moneda de referencia. Es un tema interesante que los entendidos debieran analizar, aun como un ejercicio técnico, si bien se quiere; pero que se hace necesario a medida que aumenta la presión contra el dólar.
Como ha sucedido en todas las crisis financieras de la historia, de la actual surgirán cambios significativos en el orden financiero, algunos de los cuales ya se están gestando y seguramente nos afectarán. Por lo tanto, hay que ir preparándonos. No podremos eludir el nuevo orden financiero.
Asumo que nuestras autoridades financieras y supervisoras, ahora que se congeló el TPC, tendrán tiempo para estudiar los efectos del advenimiento del nuevo orden.